En algún momento supe de la vida, de su encanto, el delirio, la pasión.
No se en qué momento empezó todo a erosionarse, quizá cuando me sedujo la embriaguez o el amor sombrío. Quizá cuando conocí el desprecio y la falta de cariño.
He pasado oculto estos meses, detrás del sueño y el desanimo; pensé que no volvería, pero nuevamente intento llegar al sano juicio mental, emocional y espiritual.
La melancolía amiga mía me visita constantemente. He dejado de ser el ruiseño, el soñador, el constructor de grandes metas. Posiblemente esto sea iniciar la maduración. Llegar a lo concreto, fijar cosas alcanzables, comprender y razonar sin demasiado ímpetu.
Han llegado estos nuevos días de iniciar una recuperación integral, lo demás será Dios, el destino, el karma el que lo forje. Me desentiendo de lo que pueda hacer por mi propia voluntad y dejo todo a nuestro ser supremo.
martes, 6 de septiembre de 2011
miércoles, 26 de enero de 2011
Ansiedad y distorsión
Cuanta ansia que nos hace distorsionar,
en vez de seguir el camino del
sigilo y la contemplación.
Angustias anticipadas del quiero más,
te deseo más,
explosión psicótica que altera mi ser.
Anhelar mejor un mundo de tranquilidad,
respetar la labor ardua del prójimo
y hacer correctamente lo propio.
Las Américas 22-23 enero 2011
en vez de seguir el camino del
sigilo y la contemplación.
Angustias anticipadas del quiero más,
te deseo más,
explosión psicótica que altera mi ser.
Anhelar mejor un mundo de tranquilidad,
respetar la labor ardua del prójimo
y hacer correctamente lo propio.
Las Américas 22-23 enero 2011
martes, 16 de noviembre de 2010
Mi yo post-moderno
Circunscrito en un mundo despersonalizado, arraigado en el sistema de la información y comunicación. Los destellos de un mundo más humano fueron cercenados por el consumo, el marketing y el materialismo.
El amor ya no sabe como antes, ya no se siente esa miel y dulzura de los labios, ya no siento el olor que se hilvana ante el éxtasis; últimamente se desarrollan sólo elucubraciones sobre el dinero y el sexo.
Cuando aprendí a amar, me gustaban las frases elaboradas o copiadas de algún bohemio o trovador. Total todo era apasionante. La racionalidad de la razón fue menguando esos ímpetus.
El arte es más hermético, parece una cosa de privilegiados o es que siempre ha sido así. Las cosas a las que accede el ciudadano común aparecen en las pintas y los grafitys.
Los Estados cada vez son más volátiles, las trasnacionales imponen reglas y aquéllos cuál si fueran marionetas, sólo abren sus fronteras ante el desdén de ser calificados de ineptos, y así dar pauta al subrepticio de expoliar sus recursos naturales. Es una colonización tecnificada.
Cansados ya de un devenir desalentador, ya ni las guerras resultan útiles. Nunca lo han sido, pero en ocasiones hacían resaltar los sentimientos e ideas más intensas de muchos seres humanos y había un porqué, un destino que forjar.
Con el paso del tiempo he tenido que cimentarme en una sociedad que me parece ajena, bajo sueños cada vez más irrealizables, entre escenarios más complejos; el equilibrio o justo medio parece ser la quimera menos dicha y más significante.
Finalmente, cuál es el real sentido de la existencia? cuál es la felicidad que se pregona? qué medios son los racionales y justos para gozar de la plenitud? porqué he de esperar tantos amaneceres para obtener la sonrisa de mi amada?
El amor ya no sabe como antes, ya no se siente esa miel y dulzura de los labios, ya no siento el olor que se hilvana ante el éxtasis; últimamente se desarrollan sólo elucubraciones sobre el dinero y el sexo.
Cuando aprendí a amar, me gustaban las frases elaboradas o copiadas de algún bohemio o trovador. Total todo era apasionante. La racionalidad de la razón fue menguando esos ímpetus.
El arte es más hermético, parece una cosa de privilegiados o es que siempre ha sido así. Las cosas a las que accede el ciudadano común aparecen en las pintas y los grafitys.
Los Estados cada vez son más volátiles, las trasnacionales imponen reglas y aquéllos cuál si fueran marionetas, sólo abren sus fronteras ante el desdén de ser calificados de ineptos, y así dar pauta al subrepticio de expoliar sus recursos naturales. Es una colonización tecnificada.
Cansados ya de un devenir desalentador, ya ni las guerras resultan útiles. Nunca lo han sido, pero en ocasiones hacían resaltar los sentimientos e ideas más intensas de muchos seres humanos y había un porqué, un destino que forjar.
Con el paso del tiempo he tenido que cimentarme en una sociedad que me parece ajena, bajo sueños cada vez más irrealizables, entre escenarios más complejos; el equilibrio o justo medio parece ser la quimera menos dicha y más significante.
Finalmente, cuál es el real sentido de la existencia? cuál es la felicidad que se pregona? qué medios son los racionales y justos para gozar de la plenitud? porqué he de esperar tantos amaneceres para obtener la sonrisa de mi amada?
miércoles, 20 de octubre de 2010
De-construcción y construcción desde la óptica de la Revolución
Que dicha sentí hoy 20 de octubre cuando vi que muchos guatemaltecos y guatemaltecas estaban esperando afuera de la puerta del Palacio Nacional, para ver los murales de Diego Rivera y Rina Lazo, con los cuales se conmemoró la gesta revolucionaria de 1944, su caída fatal en 1954 y la situación dantesca que vendría para Guatemala en los años posteriores.
Unos 50 años de historia de este país hecho arte. Y el pueblo, y nosotros, esperando recrearnos sanamente y apreciar nuestra historia. El esparcimiento cultural y conocimiento histórico político en su dimensión objetiva se ha negado a generaciones enteras producto de: la indiferencia a causa de una clase política-económica espuria, mezquina, usurpadora de lo público, sin identificación con la esfera social; una reproducción de la ignorancia y la servidumbre como efectos inexorables para la dominación política, económica e ideológica en Guatemala; un conocimiento parco o básico de la realidad histórica del país, como esquema mental para la conformación de una sociedad autómata, tal y cual es; una falta de identidad con el país y sus procesos de formación y de-formación. Todo ello se refleja en lo que existe, una sociedad acrítica, atomizada, pasiva, sin horizonte, perversamente mediatizada por el consumo y los medios de comunicación.
No hay duda que las frases coloquiales que impactaron la época e impactan aún en nuestro medio, como: las reformas del ´44 son ideas comunistas, los comunistas se comen a los niños, los indios son tontos por comer tortilla, los ricos no roban cuando llegan al poder porque no lo necesitan, para que estudiás mejor dedícate a hacer pisto, el que no roba es mula, etc.; son y serán siendo parte de nuestro imaginario, por ser una sociedad sin acceso a la cultura, al arte, a la literatura y poesía, al conocimiento fundamental-necesario de su historia. Esto incide en la forma en como nos manifestamos a nivel de país, como nos proyectamos al mundo, como materializamos las acciones políticas. Realmente analfabetos funcionales en un mundo sofisticado, en una sociedad del conocimiento, la información y la tecnología.
Volviendo al tema central. Hoy después de muchos años, me sentí muy bien con el hecho de acercarme a esos espacios de cultura, que en cualquier sociedad del siglo XXI (industrial o en desarrollo) es algo fundamental: Recorrer un feriado o día domingo para ver obras de arte de forma gratuita. Para nosotros eso es un lujo, cuando en las sociedades modernas (normales) es cotidiano disfrutar los espacios culturales de una forma moderada. Claramente aún NO somos ciudadanos -concepto básico del Estado moderno nacional-, aún somos súbditos, objetos y no sujetos deónticos.
Hoy aprecié nuevamente a mi país, revivir su historia en mi propia casa, ni siquiera ese derecho hemos tenido. Nuestro país es ejemplar, al cual uno accede más desde la lejanía. Hace años en el Museo de la Revolución en Cuba, me encontré un retrato de Fidel leyendo un periódico en la cárcel -luego de la toma del Moncada- que en la portada describía la caída de Arbenz en Guatemala; en Casa Azul, Coyoacán, vi otro retrato de Frida Kalho, quien en una de sus últimas manifestaciones -cuando languidecía e incluso la llevaban en hombros por medio de una camilla-, protestaba ante la caída del gobierno revolucionario producto de la invasión estadounidense; ver las pinturas de Mérida en la Casa Diego Rivera; apreciar el destacado trabajo de Rina Lazo como discípula de Rivera en el Museo de México; en España comúnmente me referían que Guatemala es un país muy lindo, que la gente que visitaba el sur de México le decían que obligadamente tenían que visitar Guatemala, que era sorprendente; en fin, tenemos un país tan grande y pequeño a la vez, tan admirado por afuera y tan humillado por adentro.
Finalmente, en este día cívico nacional, debemos recordar que la Revolución fue necesaria para el impulso del Estado moderno y nacional, fue un eslabón para el antagonismo de clases que se iba a desarrollar posteriormente durante más de tres décadas y que dieron paso al incipiente Estado democrático actual, es decir, la revolución era una etapa inexorable, un paso para el reencuentro no armonioso de las esferas y las capas, para impulsar una integración ideológico cultural, para mediar en las esferas públicas las contradicciones de clase. La Revolución fue un paso necesario y causal.
Unos 50 años de historia de este país hecho arte. Y el pueblo, y nosotros, esperando recrearnos sanamente y apreciar nuestra historia. El esparcimiento cultural y conocimiento histórico político en su dimensión objetiva se ha negado a generaciones enteras producto de: la indiferencia a causa de una clase política-económica espuria, mezquina, usurpadora de lo público, sin identificación con la esfera social; una reproducción de la ignorancia y la servidumbre como efectos inexorables para la dominación política, económica e ideológica en Guatemala; un conocimiento parco o básico de la realidad histórica del país, como esquema mental para la conformación de una sociedad autómata, tal y cual es; una falta de identidad con el país y sus procesos de formación y de-formación. Todo ello se refleja en lo que existe, una sociedad acrítica, atomizada, pasiva, sin horizonte, perversamente mediatizada por el consumo y los medios de comunicación.
No hay duda que las frases coloquiales que impactaron la época e impactan aún en nuestro medio, como: las reformas del ´44 son ideas comunistas, los comunistas se comen a los niños, los indios son tontos por comer tortilla, los ricos no roban cuando llegan al poder porque no lo necesitan, para que estudiás mejor dedícate a hacer pisto, el que no roba es mula, etc.; son y serán siendo parte de nuestro imaginario, por ser una sociedad sin acceso a la cultura, al arte, a la literatura y poesía, al conocimiento fundamental-necesario de su historia. Esto incide en la forma en como nos manifestamos a nivel de país, como nos proyectamos al mundo, como materializamos las acciones políticas. Realmente analfabetos funcionales en un mundo sofisticado, en una sociedad del conocimiento, la información y la tecnología.
Volviendo al tema central. Hoy después de muchos años, me sentí muy bien con el hecho de acercarme a esos espacios de cultura, que en cualquier sociedad del siglo XXI (industrial o en desarrollo) es algo fundamental: Recorrer un feriado o día domingo para ver obras de arte de forma gratuita. Para nosotros eso es un lujo, cuando en las sociedades modernas (normales) es cotidiano disfrutar los espacios culturales de una forma moderada. Claramente aún NO somos ciudadanos -concepto básico del Estado moderno nacional-, aún somos súbditos, objetos y no sujetos deónticos.
Hoy aprecié nuevamente a mi país, revivir su historia en mi propia casa, ni siquiera ese derecho hemos tenido. Nuestro país es ejemplar, al cual uno accede más desde la lejanía. Hace años en el Museo de la Revolución en Cuba, me encontré un retrato de Fidel leyendo un periódico en la cárcel -luego de la toma del Moncada- que en la portada describía la caída de Arbenz en Guatemala; en Casa Azul, Coyoacán, vi otro retrato de Frida Kalho, quien en una de sus últimas manifestaciones -cuando languidecía e incluso la llevaban en hombros por medio de una camilla-, protestaba ante la caída del gobierno revolucionario producto de la invasión estadounidense; ver las pinturas de Mérida en la Casa Diego Rivera; apreciar el destacado trabajo de Rina Lazo como discípula de Rivera en el Museo de México; en España comúnmente me referían que Guatemala es un país muy lindo, que la gente que visitaba el sur de México le decían que obligadamente tenían que visitar Guatemala, que era sorprendente; en fin, tenemos un país tan grande y pequeño a la vez, tan admirado por afuera y tan humillado por adentro.
Finalmente, en este día cívico nacional, debemos recordar que la Revolución fue necesaria para el impulso del Estado moderno y nacional, fue un eslabón para el antagonismo de clases que se iba a desarrollar posteriormente durante más de tres décadas y que dieron paso al incipiente Estado democrático actual, es decir, la revolución era una etapa inexorable, un paso para el reencuentro no armonioso de las esferas y las capas, para impulsar una integración ideológico cultural, para mediar en las esferas públicas las contradicciones de clase. La Revolución fue un paso necesario y causal.
lunes, 20 de septiembre de 2010
VACÍOS DEL OPIO
Él pensó que había creado la vida más añorada de todas, la más envidiable, y había construido una gran nube blanca sobre cosas blancas, entre placeres blandos y equívocos.
El amor se detuvo para enfriar su mente, para alcanzar el sano juicio perdido, para repetir momentos inasequibles por ahora. Sólo Dios sabe en los rincones en que anduvo como alma intranquila, posiblemente enfermiza para saciar el vacío y afecto.
Los alguien se convirtieron en nada, los muchos en nadie, los pocos en nulos, la grandeza en miseria, la vida probablemente en muerte deambulante, la sonrisa en pausas inexplicables de letargo.
Y ahora qué? Ahora en donde deambulará? Qué le hará ensalivar sus inquietudes, qué le otorgara ese placer efímero y obsceno. La noche se hace larga nuevamente, el día corto, la felicidad incierta. Volvió la angustia por la soledad, esa soledad construida demencialmente con base al egoísmo hedonista.
Inexplicablemente aparecen seres de otro lado, proponiendo pinceladas de cariño, pedazos de amor retorcidos en mentes obsesivas. Esas sombras de al lado no recomiendan nada, sólo están cuidando que no suceda el infortunio.
Esta vez no hallará esa panácea apetecida por lecirgo.
Opio del pueblo y para el pueblo = DEMOCRACIA.
El amor se detuvo para enfriar su mente, para alcanzar el sano juicio perdido, para repetir momentos inasequibles por ahora. Sólo Dios sabe en los rincones en que anduvo como alma intranquila, posiblemente enfermiza para saciar el vacío y afecto.
Los alguien se convirtieron en nada, los muchos en nadie, los pocos en nulos, la grandeza en miseria, la vida probablemente en muerte deambulante, la sonrisa en pausas inexplicables de letargo.
Y ahora qué? Ahora en donde deambulará? Qué le hará ensalivar sus inquietudes, qué le otorgara ese placer efímero y obsceno. La noche se hace larga nuevamente, el día corto, la felicidad incierta. Volvió la angustia por la soledad, esa soledad construida demencialmente con base al egoísmo hedonista.
Inexplicablemente aparecen seres de otro lado, proponiendo pinceladas de cariño, pedazos de amor retorcidos en mentes obsesivas. Esas sombras de al lado no recomiendan nada, sólo están cuidando que no suceda el infortunio.
Esta vez no hallará esa panácea apetecida por lecirgo.
Opio del pueblo y para el pueblo = DEMOCRACIA.
martes, 14 de septiembre de 2010
¿Celebremos nuestra Independencia?
En estos días, sin tener un precedente de la necesidad de escribir sobre la historia independentista del país, me ha inquietado la interrogante: ¿Resulta viable celebrar nuestra independencia? Y si fuese cierto ¿Qué independencia es la que festejamos?
A todas luces estos contenidos no pueden desarrollarse sin atisbar una carga ideológica. Lo que sí viene a mi mente, es que el Bicentenario mexicano y de otras naciones latinoamericanas han despertado pasiones.
Pero debe quedar claro que los gestores de las independencias latinoamericanas NO son y NUNCA han sido los líderes que obligadamente muchos de los que compartimos con las ideas de izquierda nos queremos hacer suponer. Los independentistas de esa época eran en la mayoría provenientes de los sectores comerciales o aristocráticos de nuestras naciones (Bolívar, San Martín, Pedro Molina, todos los que querramos añadir). En México, la Capitanía General de Guatemala, Venezuela, Colombia, Argentina, una naciente burguesía inspirada en los ideales de la ilustración (el marxismo no había hecho mella en ese entonces) iniciaron -unos con éxito- el proceso de consolidación de Estados nacionales (no multinacionales como queremos concebirlos ahora) que precedían de las revoluciones norteamericana y francesa.
Para nuestro caso, siempre hemos criticado que la independencia fue sólo económica y gestada por la oligarquía criolla, pero muy difícilmente hubiese venido de otro u otros sectores sociales. Y es cierto, el testimonio y estudio de grandes pensadores e historiadores nacionales así lo confirman. Es más la propia Acta de Independencia refleja la necesidad de libertad de ese grupo de la sujeción político económica española y evitar que las clases populares (sobre todo indígenas) pudiesen levantarse.
El temor a un Estado plural siempre ha estado en el imaginario político nuestro. Hasta la fecha la discriminación y racismo latente NO permiten ni siquiera conceptuar un Estado multinacional, multilingüe y multiétnico como se pretendió con las reformas constitucionales de 1999.
El propio Estado mexicano fue liberal y pseudo burgués inicialmente. Luego paso por una época en donde se quiso restaurar la monarquía de manos del emperador Maximiliano, y las luchas por la plena independencia mexicana fueron más perceptibles, complejas y cargadas de sangre. El norte mexicano pasaba también por períodos de inestabilidad y luchas intestinas por la pelea de territorios con la naciente potencia estadounidense. Una vez liberados de la invasión francesa, aconteció lo más significativo para ese país: la Revolución de 1910. Considero que es el proceso en que se consolidó la lógica dialéctica que permitió dotar a México de una mayor identidad nacional y de un proceso histórico cultural propio: el auge liberal pseudo burgués (tesis), la revuelta imperial (antitesis), la lucha revolucionaria de las clases excluidas a inicios del siglo XX, campesinos e indígenas frente a los poderes enquistados (síntesis). Quizá esos períodos de crisis profunda y desgarramiento por la patria crearon una mayor identidad socio cultural en ese país.
En Guatemala el proceso se describe menos fatídico. Existieron levantamientos pero no con la magnitud que se presentaban en el hermano país. La anexión a México, la pérdida de los territorios del sur mexicano no provocaron tanta violencia; finalmente la cesión de los mismos (merced de intereses políticos y económicos claros para la clase gobernante guatemalteca de la época) era algo natural para quienes querían seguir siendo parte del territorio mexicano (Chiapas, Campeche, Quintana Roo).
En Guatemala, las luchas intestinas se dieron más en los espacios políticos internos: la pugna entre liberales y conservadores se hizo sentir ante el derrocamiento del gobierno de Mariano Gálvez (1839) y el del General Vicente Cerna (1871) que trató de dar continuidad a la dictadura de los 30 años de Rafael Carrera.
Los territorios centroamericanos batallaron por consolidar sus repúblicas unitarias, graso error de los poderes oligárquicos de la época, frente a un mundo actual en donde la escisión resulta un mal grave frente a la globalización.
La revolución social (1944) que podía dar un espacio de mayor democratización, identidad, reivindicación de los sectores sociales (campesinos e indígenas) en Guatemala, fue derrocada vilmente por los mismos poderes paralelos (económicos, militares y foráneos) que niegan una democracia más profunda y plural hoy en día. Ese proceso lógico dialéctico anteriormente citado no hizo mella en el país.
Por ello, no resulta díficil entrever la identidad de circunstancias y hechos subrepticios que se pueden leer en El Señor Presidente de Asturias o en el Despacho Presidencial de Arévalo, para entender que el autoritarismo oligárquico y mediático guatemalteco niega cualquier oportunidad de progreso y desarrollo.
Finalmente, por eso no sabemos qué celebrar, no sabemos a quién le tenemos que agradecer esta supuesta independencia, no sabemos sí fue de beneficio para la mayoría o sólo para algunos, quizá si hubiésemos seguidos anexados a México o federados con las Provincias Unidas de Centroamérica nos hubiese ido mejor; lo que sí es que la independencia significa un amor y odio, una alegría nostálgica por una nación que todavía no sabemos de quién es, para quién es, para quiénes debe servir, si es nación o multinación?
A todas luces estos contenidos no pueden desarrollarse sin atisbar una carga ideológica. Lo que sí viene a mi mente, es que el Bicentenario mexicano y de otras naciones latinoamericanas han despertado pasiones.
Pero debe quedar claro que los gestores de las independencias latinoamericanas NO son y NUNCA han sido los líderes que obligadamente muchos de los que compartimos con las ideas de izquierda nos queremos hacer suponer. Los independentistas de esa época eran en la mayoría provenientes de los sectores comerciales o aristocráticos de nuestras naciones (Bolívar, San Martín, Pedro Molina, todos los que querramos añadir). En México, la Capitanía General de Guatemala, Venezuela, Colombia, Argentina, una naciente burguesía inspirada en los ideales de la ilustración (el marxismo no había hecho mella en ese entonces) iniciaron -unos con éxito- el proceso de consolidación de Estados nacionales (no multinacionales como queremos concebirlos ahora) que precedían de las revoluciones norteamericana y francesa.
Para nuestro caso, siempre hemos criticado que la independencia fue sólo económica y gestada por la oligarquía criolla, pero muy difícilmente hubiese venido de otro u otros sectores sociales. Y es cierto, el testimonio y estudio de grandes pensadores e historiadores nacionales así lo confirman. Es más la propia Acta de Independencia refleja la necesidad de libertad de ese grupo de la sujeción político económica española y evitar que las clases populares (sobre todo indígenas) pudiesen levantarse.
El temor a un Estado plural siempre ha estado en el imaginario político nuestro. Hasta la fecha la discriminación y racismo latente NO permiten ni siquiera conceptuar un Estado multinacional, multilingüe y multiétnico como se pretendió con las reformas constitucionales de 1999.
El propio Estado mexicano fue liberal y pseudo burgués inicialmente. Luego paso por una época en donde se quiso restaurar la monarquía de manos del emperador Maximiliano, y las luchas por la plena independencia mexicana fueron más perceptibles, complejas y cargadas de sangre. El norte mexicano pasaba también por períodos de inestabilidad y luchas intestinas por la pelea de territorios con la naciente potencia estadounidense. Una vez liberados de la invasión francesa, aconteció lo más significativo para ese país: la Revolución de 1910. Considero que es el proceso en que se consolidó la lógica dialéctica que permitió dotar a México de una mayor identidad nacional y de un proceso histórico cultural propio: el auge liberal pseudo burgués (tesis), la revuelta imperial (antitesis), la lucha revolucionaria de las clases excluidas a inicios del siglo XX, campesinos e indígenas frente a los poderes enquistados (síntesis). Quizá esos períodos de crisis profunda y desgarramiento por la patria crearon una mayor identidad socio cultural en ese país.
En Guatemala el proceso se describe menos fatídico. Existieron levantamientos pero no con la magnitud que se presentaban en el hermano país. La anexión a México, la pérdida de los territorios del sur mexicano no provocaron tanta violencia; finalmente la cesión de los mismos (merced de intereses políticos y económicos claros para la clase gobernante guatemalteca de la época) era algo natural para quienes querían seguir siendo parte del territorio mexicano (Chiapas, Campeche, Quintana Roo).
En Guatemala, las luchas intestinas se dieron más en los espacios políticos internos: la pugna entre liberales y conservadores se hizo sentir ante el derrocamiento del gobierno de Mariano Gálvez (1839) y el del General Vicente Cerna (1871) que trató de dar continuidad a la dictadura de los 30 años de Rafael Carrera.
Los territorios centroamericanos batallaron por consolidar sus repúblicas unitarias, graso error de los poderes oligárquicos de la época, frente a un mundo actual en donde la escisión resulta un mal grave frente a la globalización.
La revolución social (1944) que podía dar un espacio de mayor democratización, identidad, reivindicación de los sectores sociales (campesinos e indígenas) en Guatemala, fue derrocada vilmente por los mismos poderes paralelos (económicos, militares y foráneos) que niegan una democracia más profunda y plural hoy en día. Ese proceso lógico dialéctico anteriormente citado no hizo mella en el país.
Por ello, no resulta díficil entrever la identidad de circunstancias y hechos subrepticios que se pueden leer en El Señor Presidente de Asturias o en el Despacho Presidencial de Arévalo, para entender que el autoritarismo oligárquico y mediático guatemalteco niega cualquier oportunidad de progreso y desarrollo.
Finalmente, por eso no sabemos qué celebrar, no sabemos a quién le tenemos que agradecer esta supuesta independencia, no sabemos sí fue de beneficio para la mayoría o sólo para algunos, quizá si hubiésemos seguidos anexados a México o federados con las Provincias Unidas de Centroamérica nos hubiese ido mejor; lo que sí es que la independencia significa un amor y odio, una alegría nostálgica por una nación que todavía no sabemos de quién es, para quién es, para quiénes debe servir, si es nación o multinación?
sábado, 14 de agosto de 2010
AMOR INSACIABLE
Se conocen seres que aman insaciablemente, nunca terminan su deseo ni su excitación. Parecen de esos dioses de la antigüedad entregados en total paranoia a los placeres. Obsesivas mentes extasiadas, incontroladas.
Todavía esos seres deambulan en pleno siglo XXI. Cuando estuve en un lugar llamado San Gabriel en Madrid, me encontré a una señora hermosa que rebasaba las famosas y alegóricas cuatro décadas. Con ojos muy bellos y un busto despampanante, quien había contraído matrimonio tres veces. En ese lugar encontró a su cuarto amor. Él era chema, un señor de unos diez años menos que ella, ansioso por dedicarse a la electrónica – yo espero que su trastorno de personalidad no le juegue una mala pasada para sortear la electricidad- . La guapa señora estaba como una chiquilla de quince años entre los juegos del amor. Que rejuvenecedor ha de ser ese momento de letargo.
Una de las tardes en que solíamos juntarnos yo le vi a ella esa luz en su mirada y le dije: ¿Qué problemas ha tenido usted en la vida?. Me contestó: Mis problemas han sido porque no he sabido amar. Viéndola fijamente le dije, ese no ha sido su problema sino que a usted ama incansablemente y no ha existido la persona que pueda darle toda la pasión que su cuerpo exige. Ella sorprendida asintió rápidamente y me dio la razón. Los que permanecían alrededor de la mesa se quedaron atónitos, luego de la sorpresa que ella se había llevado y de la sonrisa que me había dado. En ese momento hubiera querido ser ese nuevo amor que ella había encontrado, para ver si ella podía calmar el ansia de amor que por meses ya a mí también me había agobiado.
Estando en el mar caribe, en la isla bonita y libre, Cuba, me encontré con una chica primorosa, que me llevaba unos diez años. Yo me pregunto ¿eso puede menguar el amor? ¿puede ser un óbice?. Como se sabe cuando el amor se suscita no importa la edad, sólo existe un cúmulo de experiencias y pericias de uno u otro lado. Esa linda morena de amplias caderas se llamaba Ernestina, le habían puesto así en honor al guerrillero heroico. Allí también me di cuenta de lo insaciable, incansable que puede ser el amor sobre todo cuando éste se da a cuarenta grados centígrados, entre una isla que invita a descubrir los ideales más espléndidos que pueden cohabitar en el ser humano: amor, solidaridad, sencillez, valentía, heroísmo.
En Madrid la ansiedad no pudo ser plenamente correspondida. El enfermizo delirio del amor se convirtió en paranoia, obsesión. Fuera de sí quise comprender al humano, su paradójica y cíclica existencia. Entre el vacío, el alma se lleno de estupor. El amor se fue desvaneciendo incluso para la propia vida. La muerte jugo con el amor inconcluso, la negación histórica, las regresiones ofuscaron su mente, pero el amor se sobrepuso a la demencia. Ahora el amor hacia la humanidad va a ser inquebrantable, esa es la nueva esperanza.
El amor llegó en sus últimas noches en Madrid, entre esas calles estrechas y pasadizos nocturnos. Entre fuentes, plazas y museos espectaculares. Allí encontró una iluminada coincidentemente llamada María. Con una sonrisa angelical lo sorprendió e hizo brotar nuevamente la imaginación, la química y la espontaneidad del amor. Ahora sólo piensa en el momento del reencuentro, en que si la vida es afable con ambos, logren sentirse nuevamente sus compatibles labios y ojos.
Ese sentimiento interno que lo hace agitarse y respirar profundo por alguien lo llevará por otros atrevidos derroteros, para que siga siendo el navegante del amor, personaje que adora poseer.
Todavía esos seres deambulan en pleno siglo XXI. Cuando estuve en un lugar llamado San Gabriel en Madrid, me encontré a una señora hermosa que rebasaba las famosas y alegóricas cuatro décadas. Con ojos muy bellos y un busto despampanante, quien había contraído matrimonio tres veces. En ese lugar encontró a su cuarto amor. Él era chema, un señor de unos diez años menos que ella, ansioso por dedicarse a la electrónica – yo espero que su trastorno de personalidad no le juegue una mala pasada para sortear la electricidad- . La guapa señora estaba como una chiquilla de quince años entre los juegos del amor. Que rejuvenecedor ha de ser ese momento de letargo.
Una de las tardes en que solíamos juntarnos yo le vi a ella esa luz en su mirada y le dije: ¿Qué problemas ha tenido usted en la vida?. Me contestó: Mis problemas han sido porque no he sabido amar. Viéndola fijamente le dije, ese no ha sido su problema sino que a usted ama incansablemente y no ha existido la persona que pueda darle toda la pasión que su cuerpo exige. Ella sorprendida asintió rápidamente y me dio la razón. Los que permanecían alrededor de la mesa se quedaron atónitos, luego de la sorpresa que ella se había llevado y de la sonrisa que me había dado. En ese momento hubiera querido ser ese nuevo amor que ella había encontrado, para ver si ella podía calmar el ansia de amor que por meses ya a mí también me había agobiado.
Estando en el mar caribe, en la isla bonita y libre, Cuba, me encontré con una chica primorosa, que me llevaba unos diez años. Yo me pregunto ¿eso puede menguar el amor? ¿puede ser un óbice?. Como se sabe cuando el amor se suscita no importa la edad, sólo existe un cúmulo de experiencias y pericias de uno u otro lado. Esa linda morena de amplias caderas se llamaba Ernestina, le habían puesto así en honor al guerrillero heroico. Allí también me di cuenta de lo insaciable, incansable que puede ser el amor sobre todo cuando éste se da a cuarenta grados centígrados, entre una isla que invita a descubrir los ideales más espléndidos que pueden cohabitar en el ser humano: amor, solidaridad, sencillez, valentía, heroísmo.
En Madrid la ansiedad no pudo ser plenamente correspondida. El enfermizo delirio del amor se convirtió en paranoia, obsesión. Fuera de sí quise comprender al humano, su paradójica y cíclica existencia. Entre el vacío, el alma se lleno de estupor. El amor se fue desvaneciendo incluso para la propia vida. La muerte jugo con el amor inconcluso, la negación histórica, las regresiones ofuscaron su mente, pero el amor se sobrepuso a la demencia. Ahora el amor hacia la humanidad va a ser inquebrantable, esa es la nueva esperanza.
El amor llegó en sus últimas noches en Madrid, entre esas calles estrechas y pasadizos nocturnos. Entre fuentes, plazas y museos espectaculares. Allí encontró una iluminada coincidentemente llamada María. Con una sonrisa angelical lo sorprendió e hizo brotar nuevamente la imaginación, la química y la espontaneidad del amor. Ahora sólo piensa en el momento del reencuentro, en que si la vida es afable con ambos, logren sentirse nuevamente sus compatibles labios y ojos.
Ese sentimiento interno que lo hace agitarse y respirar profundo por alguien lo llevará por otros atrevidos derroteros, para que siga siendo el navegante del amor, personaje que adora poseer.
jueves, 22 de julio de 2010
XV AÑOS DE PRIMAVERA ACADÉMICA
Considero que estaría inconclusa mi pasión de escribir mis pasiones, si no hago alusión al XV aniversario de la Jornada Matutina de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Tricentenaria, Autónoma y Nacional Universidad de San Carlos de Guatemala. Quiero reencontrarme no con el egresado, profesional o profesor, quiero recordar a Luis Cáceres, al güicho que tanto gozó, se esforzó y sus lágrimas derramó en esos espacios de libertad llamadas aulas universitarias.
Claramente me recuerdo de esa mañana, en esa madrugada de mediados de enero de 1995, las inscripciones de la Universidad se daban en la Escuela de Formación de Profesores de Enseñanza Media (EFPEM), en esos salones y aulas que nos remontan a la clásica trinchera revolucionaria de fines de los ´70 e inicios de los ´80.
Días antes en un lugar bohemio de mi colonia en la venta de papas y chelas del "Ivo", con mis mejores amigos de la colonia, recuerdo muy bien a uno de ellos, el hoy Doctor Oliver Varela me enseñó una publicación que había salido en la prensa sobre la apertura de la jornada matutina en la Facultad, para curiosidad de muchos decía "cupo limitado". Mi amigo me dijo, en la mañana se aprovechan más las clases, era que te metieras. Mi hermano Jorge e Igor, que querían entrar en Ciencias Económicas, me sugerían ir a la tarde, "iba a ver más chingadera" como decimos en guate.
Pero retorno, ese día alrededor de las 9.00 am en EFPEM, no recuerdo quien o quienes llegaron, talvez eran de la Asociación, anunciaron que se podían hacer entrevistas en el S-2 para quienes quisieran estudiar en la mañana. Con cierta imprecisión nos dijeron que el cupo iba a ser para 100 personas, pues estaban buscando buenos estudiantes para iniciar un nuevo proyecto en la Facultad. Imagínense empezamos posiblemente como un proyecto y hoy somos toda una "institución académica" per se.
Al llegar al S-2, en esas famosas banquetas y árboles que lo rodean, donde acostumbramos a esperar a los profesores, las novias o los amigos, había otra gran cola. Creo que como augurio convergimos ese día un grupo de chicos extrovertidos, la mayoría con ganas de estudiar y prepararse bien. Recuerdo claramente a Fernando Sánchez, quien pronosticando su liderazgo estudiantil empezo a organizar a los estudiantes para dirigirnos con orden a la entrevista; otra compañera que se distinguía por su carácter fuerte también intervinó abruptamente. Yo iba con Rony Aguilar y con él esperamos pacientemente, posiblemente yo quería dar mi imagen de egresado salesiano, todavía cada uno de nosotros llegamos con el orgullo del colegio, instituto o localidad de donde habíamos dejado los zapatos de chirices adolescentes. Miraba que habían unas compañeras muy bonitas, nunca imaginé que con muchas de ellas nos iba unir una historia de universidad y profesión.
Entre en la coordinación de la jornada, no habían divisiones ni computadoras, unos sofás anaranjados eran parte de la parca estética; sólo unos escritorios con dos profesores al fondo. Cada uno con sus lentes y postura seria, ellos eran el licenciado Rafael Godínez y el licenciado Francisco Flores. Me entrevistó el licenciado Flores, Decano de la época. Me hizo preguntas generales de mi formación y recuerdo que me preguntó si tenía algún familiar abogado, con orgullo recalqué a mi abuelo, Jorge Cáceres Soberanis, quien fuera líder revolucionario, profesor ilustre y progresista de la Facultad. Luego de la entrevista, se aceptó mi ingreso.
Con entusiasmo llegué a esta manifestación de la academia, la jornada matutina. Me recuerdo con gran entusiasmo a mis primeros compañeros de grupo de estudio, Ana María, Karla, Sandra, Yasmín, Gaby, Fernando y Rony; luego Nelly, Ivanova, Wendy, Carlos, Mauricio y todos con quienes compartimos días y noches de esfuerzo y disciplina. Con gusto disfrutamos las primeras clases científicas-sociales y profundas de Edna González y Rosario Gil. Con muchos de mis compañeros de I Promoción admiramos esa formación histórica materialista que nos impregnaron. Es algo que a pesar de los cambios del pensamiento mundial nos ha servido como herramienta básica para la comprensión de la fenomenología social.
Aunado a las clases vino el primer amor, la primer obra de teatro, la primer revista, el primer festival cultural el 22 de mayo en honor del día del estudiante universitario, el viaje al Festival Internacional de la Juventud en La Habana Cuba, todos con el apoyo inquebrantable de nuestro coordinador, maestro, nuestro gurú o xamán Rafael Godínez.
Pero la academia e incidencia universitaria iniciaba, nuestra labor critica se consolidó con la llegada del Dr. Fernando Velásquez, en las clases de Lógica Jurídica, Teoría del Estado y Filosofía Política, con los cursos de Derecho Público del licenciado Rafael Godínez. La conquista del concepto de los de la "mañana" se empezo a dar luego de incursionar -con el apoyo de la licenciada Brenda Quiñones- en las universidades privadas, donde destacamos como gente pensante y propositiva. En la misma cuna de la Universidad Francisco Marroquín, la "marro", unos apocalípticos como nos llamó el Dr. Velásquez llegamos a debatir las ideas apologistas del liberalismo económico. Eso fue como una primera luz de eso que crecía con éxito y hacia eco en todas las universidades del país, la "jornada de la mañana de Derecho".
Las demás promociones vinieron con el mismo entusiasmo, siguiendo y mejorando el camino trazado, con los alti bajos que probablemente pasamos en la U. A los citados profesores se agregaron otros también de gran valor, Ricardo Alvarado, Carlos Larios, Otto García, Iván Romero, Ovidio Parra Vela, y todos con quienes cada uno de nosotros hemos tenido una experiencia valuable desde la academia.
Es gratulante saber que en la actualidad muchos de los estudiantes previo al grado hacen estudios especializados dentro y fuera de Guatemala; es grato saber de egresados de la jornada matutina estudiando sus post-grados en la San Carlos, Universidades Privadas del país, en Malta, Suiza, Japón, Corea del Sur, España, Chile, México, Estados Unidos, y en la mayoría de casos con felicitaciones y méritos académicos, como paso con Carol Quiroz y Lester Ortega, entre otros; otros egresados que ocupan puestos de alto nivel directivo en bufetes competitivos, bancos y aseguradoras, empresas privadas, funcionarios públicos, como profesores de grado y post-grado, la mayoría de ellos con un promedio de 27 a 32 años.
Definitivamente compañeros, no somos ni fuimos un proyecto, no somos un colegio, no somos un horario para estudiar, la jornada matutina de la Facultad de Derecho de la Universidad de San Carlos, se ha constituido en un espacio inmanente de academia, incidencia y formación que trasciende en las universidades y sociedad guatemalteca.
Finalmente, sabemos que en las grandes cosas existen grandes personas, por eso en este quince aniversario de primavera académica queremos darle gracias especiales a nuestro MAESTRO RAFAEL GODÍNEZ y a todos los alumnos y alumnas, profesores que con sus virtudes y valores han hecho de la jornada matutina de la Facultad de Derecho una INSTITUCIÓN ACADÉMICA PER SE.
Muchas gracias¡¡
Claramente me recuerdo de esa mañana, en esa madrugada de mediados de enero de 1995, las inscripciones de la Universidad se daban en la Escuela de Formación de Profesores de Enseñanza Media (EFPEM), en esos salones y aulas que nos remontan a la clásica trinchera revolucionaria de fines de los ´70 e inicios de los ´80.
Días antes en un lugar bohemio de mi colonia en la venta de papas y chelas del "Ivo", con mis mejores amigos de la colonia, recuerdo muy bien a uno de ellos, el hoy Doctor Oliver Varela me enseñó una publicación que había salido en la prensa sobre la apertura de la jornada matutina en la Facultad, para curiosidad de muchos decía "cupo limitado". Mi amigo me dijo, en la mañana se aprovechan más las clases, era que te metieras. Mi hermano Jorge e Igor, que querían entrar en Ciencias Económicas, me sugerían ir a la tarde, "iba a ver más chingadera" como decimos en guate.
Pero retorno, ese día alrededor de las 9.00 am en EFPEM, no recuerdo quien o quienes llegaron, talvez eran de la Asociación, anunciaron que se podían hacer entrevistas en el S-2 para quienes quisieran estudiar en la mañana. Con cierta imprecisión nos dijeron que el cupo iba a ser para 100 personas, pues estaban buscando buenos estudiantes para iniciar un nuevo proyecto en la Facultad. Imagínense empezamos posiblemente como un proyecto y hoy somos toda una "institución académica" per se.
Al llegar al S-2, en esas famosas banquetas y árboles que lo rodean, donde acostumbramos a esperar a los profesores, las novias o los amigos, había otra gran cola. Creo que como augurio convergimos ese día un grupo de chicos extrovertidos, la mayoría con ganas de estudiar y prepararse bien. Recuerdo claramente a Fernando Sánchez, quien pronosticando su liderazgo estudiantil empezo a organizar a los estudiantes para dirigirnos con orden a la entrevista; otra compañera que se distinguía por su carácter fuerte también intervinó abruptamente. Yo iba con Rony Aguilar y con él esperamos pacientemente, posiblemente yo quería dar mi imagen de egresado salesiano, todavía cada uno de nosotros llegamos con el orgullo del colegio, instituto o localidad de donde habíamos dejado los zapatos de chirices adolescentes. Miraba que habían unas compañeras muy bonitas, nunca imaginé que con muchas de ellas nos iba unir una historia de universidad y profesión.
Entre en la coordinación de la jornada, no habían divisiones ni computadoras, unos sofás anaranjados eran parte de la parca estética; sólo unos escritorios con dos profesores al fondo. Cada uno con sus lentes y postura seria, ellos eran el licenciado Rafael Godínez y el licenciado Francisco Flores. Me entrevistó el licenciado Flores, Decano de la época. Me hizo preguntas generales de mi formación y recuerdo que me preguntó si tenía algún familiar abogado, con orgullo recalqué a mi abuelo, Jorge Cáceres Soberanis, quien fuera líder revolucionario, profesor ilustre y progresista de la Facultad. Luego de la entrevista, se aceptó mi ingreso.
Con entusiasmo llegué a esta manifestación de la academia, la jornada matutina. Me recuerdo con gran entusiasmo a mis primeros compañeros de grupo de estudio, Ana María, Karla, Sandra, Yasmín, Gaby, Fernando y Rony; luego Nelly, Ivanova, Wendy, Carlos, Mauricio y todos con quienes compartimos días y noches de esfuerzo y disciplina. Con gusto disfrutamos las primeras clases científicas-sociales y profundas de Edna González y Rosario Gil. Con muchos de mis compañeros de I Promoción admiramos esa formación histórica materialista que nos impregnaron. Es algo que a pesar de los cambios del pensamiento mundial nos ha servido como herramienta básica para la comprensión de la fenomenología social.
Aunado a las clases vino el primer amor, la primer obra de teatro, la primer revista, el primer festival cultural el 22 de mayo en honor del día del estudiante universitario, el viaje al Festival Internacional de la Juventud en La Habana Cuba, todos con el apoyo inquebrantable de nuestro coordinador, maestro, nuestro gurú o xamán Rafael Godínez.
Pero la academia e incidencia universitaria iniciaba, nuestra labor critica se consolidó con la llegada del Dr. Fernando Velásquez, en las clases de Lógica Jurídica, Teoría del Estado y Filosofía Política, con los cursos de Derecho Público del licenciado Rafael Godínez. La conquista del concepto de los de la "mañana" se empezo a dar luego de incursionar -con el apoyo de la licenciada Brenda Quiñones- en las universidades privadas, donde destacamos como gente pensante y propositiva. En la misma cuna de la Universidad Francisco Marroquín, la "marro", unos apocalípticos como nos llamó el Dr. Velásquez llegamos a debatir las ideas apologistas del liberalismo económico. Eso fue como una primera luz de eso que crecía con éxito y hacia eco en todas las universidades del país, la "jornada de la mañana de Derecho".
Las demás promociones vinieron con el mismo entusiasmo, siguiendo y mejorando el camino trazado, con los alti bajos que probablemente pasamos en la U. A los citados profesores se agregaron otros también de gran valor, Ricardo Alvarado, Carlos Larios, Otto García, Iván Romero, Ovidio Parra Vela, y todos con quienes cada uno de nosotros hemos tenido una experiencia valuable desde la academia.
Es gratulante saber que en la actualidad muchos de los estudiantes previo al grado hacen estudios especializados dentro y fuera de Guatemala; es grato saber de egresados de la jornada matutina estudiando sus post-grados en la San Carlos, Universidades Privadas del país, en Malta, Suiza, Japón, Corea del Sur, España, Chile, México, Estados Unidos, y en la mayoría de casos con felicitaciones y méritos académicos, como paso con Carol Quiroz y Lester Ortega, entre otros; otros egresados que ocupan puestos de alto nivel directivo en bufetes competitivos, bancos y aseguradoras, empresas privadas, funcionarios públicos, como profesores de grado y post-grado, la mayoría de ellos con un promedio de 27 a 32 años.
Definitivamente compañeros, no somos ni fuimos un proyecto, no somos un colegio, no somos un horario para estudiar, la jornada matutina de la Facultad de Derecho de la Universidad de San Carlos, se ha constituido en un espacio inmanente de academia, incidencia y formación que trasciende en las universidades y sociedad guatemalteca.
Finalmente, sabemos que en las grandes cosas existen grandes personas, por eso en este quince aniversario de primavera académica queremos darle gracias especiales a nuestro MAESTRO RAFAEL GODÍNEZ y a todos los alumnos y alumnas, profesores que con sus virtudes y valores han hecho de la jornada matutina de la Facultad de Derecho una INSTITUCIÓN ACADÉMICA PER SE.
Muchas gracias¡¡
martes, 20 de julio de 2010
OCULTISMO
Quería ser lo que ya no existe;
en un jardín asediado por la guerra
siempre nacen nuevas flores y frutos,
despierta la humanidad.
Aparece un amanecer furtivo,
el canto de los ríos y
el destello de la melancolía.
Solo el anhelo y la esperanza
quedan en estos días,
inertes, conmovidos
por mentes asesinas y espurias.
Sólo el amor vencerá el futuro
sólo el amor hace grande las cosas,
sólo el amor puede derrotar
estas noches de angustia,
soledad y ocultismo.
en un jardín asediado por la guerra
siempre nacen nuevas flores y frutos,
despierta la humanidad.
Aparece un amanecer furtivo,
el canto de los ríos y
el destello de la melancolía.
Solo el anhelo y la esperanza
quedan en estos días,
inertes, conmovidos
por mentes asesinas y espurias.
Sólo el amor vencerá el futuro
sólo el amor hace grande las cosas,
sólo el amor puede derrotar
estas noches de angustia,
soledad y ocultismo.
jueves, 6 de mayo de 2010
CONTRADICCIONES DEL CAPITALISMO GLOBAL
En un estudio realizado por W. Robinson, sobre las contradicciones del capitalismo global y el futuro de la sociedad global, resalta la coyuntura acontecida a principios de la década de los ’90, derivado de las crisis del bloque socialista ante la caída de la URSS y los países de Europa del Este. El precitado analista Fukuyama declaró el “fin de la historia” y que la sociedad humana había alcanzado su punto más alto con el capitalismo liberal; sin embargo, aunque no determinó el propio fin de la Historia, se dio a entender con su afirmación, que el sistema capitalista se había impuesto de forma perenne.
No era en sí un fin de la Historia, era un nuevo acomodamiento de las condiciones históricas, que luego, empezaron a variar. La sobreproducción y el sub-consumo, como categorías propias de los períodos de auge capitalista se hicieron sentir. Provocaron el aumento de la brecha de la desigualdad y una burbuja en los sistemas financieros en países como Brasil, México, Argentina, el sudeste asiático, últimamente EUA.
Otra de las dimensiones que se explican, es la variación de la lucha de clases y naciones. Se describe la polarización entre actores, que no descansa solamente en el escenario local. Cada vez son más los movimientos anti-globalización que se han desencadenado, sobre todo, a partir de los eventos de Seattle en 1999. Los antagonismos entre naciones capitalistas se subrogan por los de las TNS.
Las mismas Naciones Unidas (UN) y los organismos internacionales recetarios de las políticas del Consenso de Washington han variado sus criterios. El ex Presidente Clinton y el anterior de UN, Kofi Annan, abogaron finalmente por una “globalización con cara humana”. Muchos economistas y líderes del propio BM y FMI, vieron la necesidad de establecer sistemas regulatorios financieros y la intervención del Estado para proteger situaciones vulnerables: Ambiente, derecho laboral, seguridad social, etc.
Joseph Stiglitz, antiguo funcionario del BM y Premio Nobel de Economía (2001) ha planteado algunas lecciones derivadas de la crisis del capital: el mercado global no se autocorrige y que la desregulación y el crecimiento incontrolados pueden socavar el sistema como tal.
Otro aspecto interesante, es el concepto de hegemonía, considerado –desde Gramci- como el elemento de dominación de la sociedad capitalista, para asegurar su estabilidad y el orden en una sociedad global (control social - Estado gendarme).
Ante esto, aparecen posiciones más renovadas de izquierda, Dos Santos y Gunder Frank, quienes hacen crítica de los modelos convencionales de desarrollo y plantean básicamente que el subdesarrollo es una condición creada por la ruptura en la continuidad de las etapas del feudalismo al capitalismo, en razón de la invasión colonial por los países industrializados hacia los considerados subdesarrollados.
Guatemala adoptó las políticas de austeridad y desincorporación de bienes públicos a mediados de los años ´90. Los resultados fueron los mismos: Aumento de la desigualdad, acumulación de capital privado, formación de monopolios y oligopolios en sectores claves de la economía (telecomunicaciones, hidrocarburos, energía) y ningún incremento de los índices de desarrollo humano, durante el período de adaptación al modelo.
No era en sí un fin de la Historia, era un nuevo acomodamiento de las condiciones históricas, que luego, empezaron a variar. La sobreproducción y el sub-consumo, como categorías propias de los períodos de auge capitalista se hicieron sentir. Provocaron el aumento de la brecha de la desigualdad y una burbuja en los sistemas financieros en países como Brasil, México, Argentina, el sudeste asiático, últimamente EUA.
Otra de las dimensiones que se explican, es la variación de la lucha de clases y naciones. Se describe la polarización entre actores, que no descansa solamente en el escenario local. Cada vez son más los movimientos anti-globalización que se han desencadenado, sobre todo, a partir de los eventos de Seattle en 1999. Los antagonismos entre naciones capitalistas se subrogan por los de las TNS.
Las mismas Naciones Unidas (UN) y los organismos internacionales recetarios de las políticas del Consenso de Washington han variado sus criterios. El ex Presidente Clinton y el anterior de UN, Kofi Annan, abogaron finalmente por una “globalización con cara humana”. Muchos economistas y líderes del propio BM y FMI, vieron la necesidad de establecer sistemas regulatorios financieros y la intervención del Estado para proteger situaciones vulnerables: Ambiente, derecho laboral, seguridad social, etc.
Joseph Stiglitz, antiguo funcionario del BM y Premio Nobel de Economía (2001) ha planteado algunas lecciones derivadas de la crisis del capital: el mercado global no se autocorrige y que la desregulación y el crecimiento incontrolados pueden socavar el sistema como tal.
Otro aspecto interesante, es el concepto de hegemonía, considerado –desde Gramci- como el elemento de dominación de la sociedad capitalista, para asegurar su estabilidad y el orden en una sociedad global (control social - Estado gendarme).
Ante esto, aparecen posiciones más renovadas de izquierda, Dos Santos y Gunder Frank, quienes hacen crítica de los modelos convencionales de desarrollo y plantean básicamente que el subdesarrollo es una condición creada por la ruptura en la continuidad de las etapas del feudalismo al capitalismo, en razón de la invasión colonial por los países industrializados hacia los considerados subdesarrollados.
Guatemala adoptó las políticas de austeridad y desincorporación de bienes públicos a mediados de los años ´90. Los resultados fueron los mismos: Aumento de la desigualdad, acumulación de capital privado, formación de monopolios y oligopolios en sectores claves de la economía (telecomunicaciones, hidrocarburos, energía) y ningún incremento de los índices de desarrollo humano, durante el período de adaptación al modelo.
martes, 30 de marzo de 2010
El Positivismo sirve para mantener el status quo
Recientemente estuve colaborando en la presentación de una acción de inconstitucionalidad general parcial en contra del procedimiento de subasta dispuesto en la Ley General de Telecomunicaciones (LGT) por contravenir los derechos de igualdad y libertad de expresión reconocidos en la Constitución Política (Artículos 4 y 35) y la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Artículo 13), conexos e interpedendientes con otros derechos constitucionales como el de cultura, protección étnica y capacidad creadora (Hago esta aclaración porque los abogados del MP todavía no saben como se aplica la interdependencia de los derechos humanos reconocida en la Declaración de Viena de 1993).
Nuestros argumentos se sustentaron básicamente en la interpretación extensiva de la libertad de expresión que hace la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CDH) y la Relatoría de Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH); corolario de la aplicación del principio pro hominem y del criterio hermenéutico lato sensu para el efectivo goce y plenitud de los derechos humanos.
La CDH (Opinión Consultiva 5/85 párrafo 34) afirma que los medios de comunicación social deben estar abiertos a todos sin discriminación, que no haya individuos o grupos que, a priori, estén excluidos del acceso a tales medios, a fin que en la práctica sean verdaderos instrumentos de esa libertad y no vehículos para restringirla. Para ello es indispensable, inter alia, la pluralidad de medios, la prohibición de todo monopolio respecto de ellos, cualquiera sea la forma que pretenda adoptar.
En Guatemala, de todos es sabido que existe un monopolio privado de los medios de comunicación radiales y televisivos aglutinados en la Cámara de Radiodifusión; y es que los (neo) liberales viven atacando los monopolios estatales pero cuando éstos se convierten en privados y ellos o sus socios reciben dividendos ya no defienden a ultranza la libertad que tanto arguyen.
El proceso de subasta para otorgamiento de frecuencias radioeléctricas es eminentemente economicista, quien tiene y paga más es el que obtiene el medio para difundir la comunicación social, es decir, a priori, excluye a grandes segmentos de la población guatemalteca, sea indígena o no indígena. Esto es totalmente discriminatorio y desigual, sin embargo, los argumentos de la Superintendencia de Telecomunicaciones (SIT) estriban en que el procedimiento de la ley es: general, por ende, no discriminatorio; efectivo y transparente porque no interviene el Estado en su otorgamiento sino sólo como regulador; y, deja abierto que las fuerzas del mercado determinen al usufructario de la frecuencia. Con este tipo de argumentos se confirma lo expuesto de forma brillante por Norberto Bobbio: el libre mercado es totalmente incompatible con la defensa de los derechos humanos. Me causa gran expectativa ver que el funcionario de la SIT, el Superintendente, en su memorial se exprese abiertamente a favor del libre mercado, cuando el Gobierno que lo nombró aduce por todos lados ser y ejercer una política social demócrata. Observemos que doble moral puede existir en este tipo de funcionarios.
Lo más absurdo, es que tanto los abogados del Ministerio Público (MP) como los de la SIT, basados en criterios positivistas (un positivismo radicalizado), establecen que el debate en torno a confrontar normas inferiores (ordinarias, reglamentarias) con normas fundamentales es estrictamente jurídico, pero reducen lo jurídico a lo legalista. ¿Resulta dable pensar que el análisis jurídico constitucional puede ser llevado a cabo sólo en la palestra legal? La interpretación constitucional per se es política, social y económica, lo contrario, sería darle un carácter reduccionista a la ciencia del Derecho. Las mismas teorías contemporéneas abogan por la tridimensionalidad del Derecho, estudiarlo, comprenderlo y analizarlo en sus aristas normativa, axiológica y fáctica (hecho social), desarrollándose e integrándose así tres grandes corrientes de pensamiento: positivismo, iusnaturalismo y iusrealismo. Me llama la atención que abogados de renombre del MP y la SIT tengan una limitación conceptual tan grande.
La misma SIT arguye que nuestros planteamientos son ideológicos, pero resulta evidente que uno debate y se defiende con ideas y planteamientos cargados de posiciones sociales. Es claro que los conceptos de "libertad" e "igualdad" son y han sido eminentemente ideológicos y esgrimidos de forma vehemente por diversas corrientes políticas y sociales a lo largo de la historia de la humanidad. Lo dicho por la SIT es a toda luz un sofisma.
Lo anterior evidencia también que las discusiones y debates jurídicos en nuestro país son eminentemente postivistas, es la Escuela que ha formado a abogados para defender oficiosamente el status quo. Como lo plantea Bodenheimer, el positivismo a ultranza ha servido para defender autoritarismos y conservadurismos; ahora, entiéndase porque en Guatemala el sistema de justicia es tan mediocre e impune.
Lo más seguro que tenemos con los colegas (Willard López y Yovana López) y con los líderes del Instituto para la Democracia Social -DEMOS- (Frank La Rue y Anabella Rivera), es que por los intereses económicos que hay detrás de todo esto y con los típicos argumentos de defensa de la legalidad y propiedad de los positivistas, se desestime la acción; pero esto será sólo una batalla perdida no el combate en su totalidad, pues, existen mecanismos subsidiarios que pueden remediar esas violaciones a derechos humanos que ocurren en un país cooptado por cámaras y poderes fácticos.
Feliz descanso.
Nuestros argumentos se sustentaron básicamente en la interpretación extensiva de la libertad de expresión que hace la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CDH) y la Relatoría de Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH); corolario de la aplicación del principio pro hominem y del criterio hermenéutico lato sensu para el efectivo goce y plenitud de los derechos humanos.
La CDH (Opinión Consultiva 5/85 párrafo 34) afirma que los medios de comunicación social deben estar abiertos a todos sin discriminación, que no haya individuos o grupos que, a priori, estén excluidos del acceso a tales medios, a fin que en la práctica sean verdaderos instrumentos de esa libertad y no vehículos para restringirla. Para ello es indispensable, inter alia, la pluralidad de medios, la prohibición de todo monopolio respecto de ellos, cualquiera sea la forma que pretenda adoptar.
En Guatemala, de todos es sabido que existe un monopolio privado de los medios de comunicación radiales y televisivos aglutinados en la Cámara de Radiodifusión; y es que los (neo) liberales viven atacando los monopolios estatales pero cuando éstos se convierten en privados y ellos o sus socios reciben dividendos ya no defienden a ultranza la libertad que tanto arguyen.
El proceso de subasta para otorgamiento de frecuencias radioeléctricas es eminentemente economicista, quien tiene y paga más es el que obtiene el medio para difundir la comunicación social, es decir, a priori, excluye a grandes segmentos de la población guatemalteca, sea indígena o no indígena. Esto es totalmente discriminatorio y desigual, sin embargo, los argumentos de la Superintendencia de Telecomunicaciones (SIT) estriban en que el procedimiento de la ley es: general, por ende, no discriminatorio; efectivo y transparente porque no interviene el Estado en su otorgamiento sino sólo como regulador; y, deja abierto que las fuerzas del mercado determinen al usufructario de la frecuencia. Con este tipo de argumentos se confirma lo expuesto de forma brillante por Norberto Bobbio: el libre mercado es totalmente incompatible con la defensa de los derechos humanos. Me causa gran expectativa ver que el funcionario de la SIT, el Superintendente, en su memorial se exprese abiertamente a favor del libre mercado, cuando el Gobierno que lo nombró aduce por todos lados ser y ejercer una política social demócrata. Observemos que doble moral puede existir en este tipo de funcionarios.
Lo más absurdo, es que tanto los abogados del Ministerio Público (MP) como los de la SIT, basados en criterios positivistas (un positivismo radicalizado), establecen que el debate en torno a confrontar normas inferiores (ordinarias, reglamentarias) con normas fundamentales es estrictamente jurídico, pero reducen lo jurídico a lo legalista. ¿Resulta dable pensar que el análisis jurídico constitucional puede ser llevado a cabo sólo en la palestra legal? La interpretación constitucional per se es política, social y económica, lo contrario, sería darle un carácter reduccionista a la ciencia del Derecho. Las mismas teorías contemporéneas abogan por la tridimensionalidad del Derecho, estudiarlo, comprenderlo y analizarlo en sus aristas normativa, axiológica y fáctica (hecho social), desarrollándose e integrándose así tres grandes corrientes de pensamiento: positivismo, iusnaturalismo y iusrealismo. Me llama la atención que abogados de renombre del MP y la SIT tengan una limitación conceptual tan grande.
La misma SIT arguye que nuestros planteamientos son ideológicos, pero resulta evidente que uno debate y se defiende con ideas y planteamientos cargados de posiciones sociales. Es claro que los conceptos de "libertad" e "igualdad" son y han sido eminentemente ideológicos y esgrimidos de forma vehemente por diversas corrientes políticas y sociales a lo largo de la historia de la humanidad. Lo dicho por la SIT es a toda luz un sofisma.
Lo anterior evidencia también que las discusiones y debates jurídicos en nuestro país son eminentemente postivistas, es la Escuela que ha formado a abogados para defender oficiosamente el status quo. Como lo plantea Bodenheimer, el positivismo a ultranza ha servido para defender autoritarismos y conservadurismos; ahora, entiéndase porque en Guatemala el sistema de justicia es tan mediocre e impune.
Lo más seguro que tenemos con los colegas (Willard López y Yovana López) y con los líderes del Instituto para la Democracia Social -DEMOS- (Frank La Rue y Anabella Rivera), es que por los intereses económicos que hay detrás de todo esto y con los típicos argumentos de defensa de la legalidad y propiedad de los positivistas, se desestime la acción; pero esto será sólo una batalla perdida no el combate en su totalidad, pues, existen mecanismos subsidiarios que pueden remediar esas violaciones a derechos humanos que ocurren en un país cooptado por cámaras y poderes fácticos.
Feliz descanso.
martes, 9 de marzo de 2010
NINETH NOS DEBE UNA EXPLICACIÓN
A mediados de los años ´90, cuando el proceso de paz estaba por concluir, tanto el movimiento social, estudiantil y político de izquierda estaba fuertemente entusiasmado por una recomposición de la lucha social: la vía democrática para generar cambios estructurales en el país.
Nos impregnamos de color rojo y verde, sea como simpatizantes o como afiliados, cuando surgió la propuesta de izquierda de carácter progresista y revolucionaria aglutinada en el Frente Democrático Nueva Guatemala (FDNG), que tenía en la palestra a la entonces insigne luchadora por los derechos humanos y los desaparecidos del conflicto armado interno: Nineth Montenegro. Sólo un paréntesis antes de continuar: (Como humanista y pensador político desde ya ME MANIFIESTO EN CONTRA DE CUALQUIER ACCIÓN EN CONTRA DE LA VIDA E INTEGRIDAD DE ELLA, PUES ESO ES UNA REAL COBARDÍA).
Continuando con la exposición, me quedó grabado que en esos años se logró el ingreso de los restos fúnebres del Coronel Jacobo Arbenz, Presidente de la República de la última etapa del período democrático y revolucionario de Guatemala (1952-1954), a quien se le recibió con una marcha multitudinaria; en ese entonces, todavía existía una exigencia más legítima y propuestas más claras (enmarcadas en los Acuerdos de Paz) de las corrientes de izquierda.
Por medio del FDNG Nineth logró incursionar en la vida política del país y hay que destacar su trabajo en pro de la transparencia de la Administración Pública y hace unos años en la fiscalización del Ejército de Guatemala. Para ese entonces sus convicciones seguían siendo coincidentes con el pensamiento y movimiento político social que la llevó a la palestra.
Nineth siguió trabajando arduamente y siguió aglutinando a sectores claramente vinculados con la izquierda y las ex fuerzas insurgentes (URNG), participando en las elecciones del año 1999 con el grupo político Alianza Nueva Nación (ANN), cuyo candidato presidencial es el actual Jefe de Gobierno, Ingeniero Álvaro Colom.
En reiteradas ocasiones Nineth ha llegado al Congreso de la República, pero ya a lo interno de éste no logra consensos y muestra claras diferencias con sus compañeros originales de fórmula. De forma celera sugiere proyectos nuevos y sale de los anteriores o se separan de ella. Así pasó con el FDNG, con la ANN y recientemente con la agrupación que la llevó nuevamente al Congreso, Encuentro por Guatemala (EG), pues los diputados que ingresaron con esta propuesta política abandonaron sus filas reacomodándose unos en Winak y otro u otros en forma independiente tratando de consolidar una nueva agrupación (llamada Nueva República, que desde ya se avisora que será parte de los mini partidos que fallecen de forma efímera por la falta de propuesta de sus dirigentes).
Nineth es la única que forma parte de Encuentro por Guatemala (si no es que ya cambio de nombre o agrupación), sin embargo, a pesar de evidenciarse como una actora de izquierda democrática tiene un respaldo cuestionable (vox populi) de uno de los mayores financistas de la derecha guatemalteca, Dionisio Gutiérrez, que no sólo destaca sus labores sino hace una defensa oficiosa de su persona. ¡Claro¡ si ella le ha apoyado para desprestigiar los programas sociales del actual Gobierno. En "Libre" Encuentro ellos se tutean, es una invitada especial del Programa y hasta de la residencia de tan aristócrata (oligarca) personaje.
Es claro que la labor de Nineth sobre transparencia debe darse y continuar, pero se ha ensañado contra los actuales programas sociales en concurso con una plataforma política y económica que niega y contradice cualquier planteamiento social que haga el actual Gobierno. Si Nineth es una luchadora de la transparencia, que pida también la transparencia del sector privado, que elabore proyectos o acciones en contra de la eliminación del secreto bancario, que fiscalice los aparatos financieros del país, que coadyuve en la persecución penal de los evasores de impuestos, que solicite la publicidad en las declaraciones sobre el IVA de los grandes empresarios, si de todos modos, este es un impuesto que ellos sólo retienen y así podremos verificar si trasladan efectivamente el gravamen que nosotros pagamos.
Lo que si es refutable de Nineth, es que ella en un programa de Libre Encuentro se manifestó en contra de los "discursos confrontativos entre ricos y pobres". ES ALARMANTE ver que ya se le olvidó cuando andaba en los años ´80 con sus pancartas, deambulando por exigir la aparición de su esposo. Imagínense si los actores sociales y de izquierda de los años ´80 le hubiesen dicho a Nineth: "no hagas discursos confrontativos en el país señalando al ejército como asesino".
Lo que plantea y dice Nineth es DAR LA ESPALDA a los hechos y eventos históricos de este país, que hoy tienen cara de cientos de miles de hombres, mujeres y niños víctimas de la pobreza y extrema pobreza merced de la voracidad de un empresariado y oligarquía coloniales y feudales. Imagínense si lo dicho por Nineth lo interpretaramos como que "debemos olvidar el pasado injusto de este país", "no confrontemos entre ricos y pobres", no confrontemos el pasado oscuro de la dictadura y represión militar con las exigencias de justicia y reparación de cientos de miles de guatemaltecos y guatemaltecas. Observando las nuevas convicciones de Nineth, entonces pídamole que ya no siga confrontando a la sociedad por los hechos del pasado, que nunca más califique al ejército de asesino y que desista de las acciones para sancionar penalmente a los que ejecutaron la desaparición forzada de su marido. Por eso NINETH NOS DEBE UNA EXPLICACIÓN SOBRE ESA AFIRMACIÓN QUE EN ESTE PAÍS YA NO DEBE HABER CONFRONTACIÓN ENTRE RICOS Y POBRES.
Todos sabemos que la más mínima propuesta de recaudación tributaria tiene como reacción la descalificación total y primigenia de la derecha más radical aglutinada en el CACIF, ellos salen inmediatamente en contra, tienen a sus asesores dispuestos para la batalla, incluso, pueden llegar a planear golpes de estado como hicieron con las propuestas de Vinicio Cerezo, entre otras. De todos modos, vimos con el Caso Rosenberg, que la derecha tiene medios económicos para pagar mercenarios y hacer planificación estratégica para lograr desestabilizar a toda una nación merced de sus intereses personales o sectoriales.
Por lo dicho cabe preguntarse: ¿Es una verdadera y leal líder Nineth? ¿Instrumentaliza a algunos actores políticos y sociales para llevar su propia agenda? ¿Es una figura política sin carisma y su labor se debe a un esfuerzo eminentemente individual? Lo más cuestionable ¿Constituye ya Nineth Montenegro una actora política de la derecha guatemalteca respaldada absolutamente por Dionisio Gutiérrez? Las respuestas a estas interrogantes harán ver si realmente Nineth es portadora de acciones para los cambios estructurales que necesita Guatemala o es una oportunista política más.
p.d. Ahora entiendo y confirmo porque mi señor padre, Eduardo Cáceres Ruiz (q.e.p.d.), siendo líder magisterial en los años ´80 siempre le tuvo desconfianza y nunca comulgó con la super poderosa Nineth.
Nos impregnamos de color rojo y verde, sea como simpatizantes o como afiliados, cuando surgió la propuesta de izquierda de carácter progresista y revolucionaria aglutinada en el Frente Democrático Nueva Guatemala (FDNG), que tenía en la palestra a la entonces insigne luchadora por los derechos humanos y los desaparecidos del conflicto armado interno: Nineth Montenegro. Sólo un paréntesis antes de continuar: (Como humanista y pensador político desde ya ME MANIFIESTO EN CONTRA DE CUALQUIER ACCIÓN EN CONTRA DE LA VIDA E INTEGRIDAD DE ELLA, PUES ESO ES UNA REAL COBARDÍA).
Continuando con la exposición, me quedó grabado que en esos años se logró el ingreso de los restos fúnebres del Coronel Jacobo Arbenz, Presidente de la República de la última etapa del período democrático y revolucionario de Guatemala (1952-1954), a quien se le recibió con una marcha multitudinaria; en ese entonces, todavía existía una exigencia más legítima y propuestas más claras (enmarcadas en los Acuerdos de Paz) de las corrientes de izquierda.
Por medio del FDNG Nineth logró incursionar en la vida política del país y hay que destacar su trabajo en pro de la transparencia de la Administración Pública y hace unos años en la fiscalización del Ejército de Guatemala. Para ese entonces sus convicciones seguían siendo coincidentes con el pensamiento y movimiento político social que la llevó a la palestra.
Nineth siguió trabajando arduamente y siguió aglutinando a sectores claramente vinculados con la izquierda y las ex fuerzas insurgentes (URNG), participando en las elecciones del año 1999 con el grupo político Alianza Nueva Nación (ANN), cuyo candidato presidencial es el actual Jefe de Gobierno, Ingeniero Álvaro Colom.
En reiteradas ocasiones Nineth ha llegado al Congreso de la República, pero ya a lo interno de éste no logra consensos y muestra claras diferencias con sus compañeros originales de fórmula. De forma celera sugiere proyectos nuevos y sale de los anteriores o se separan de ella. Así pasó con el FDNG, con la ANN y recientemente con la agrupación que la llevó nuevamente al Congreso, Encuentro por Guatemala (EG), pues los diputados que ingresaron con esta propuesta política abandonaron sus filas reacomodándose unos en Winak y otro u otros en forma independiente tratando de consolidar una nueva agrupación (llamada Nueva República, que desde ya se avisora que será parte de los mini partidos que fallecen de forma efímera por la falta de propuesta de sus dirigentes).
Nineth es la única que forma parte de Encuentro por Guatemala (si no es que ya cambio de nombre o agrupación), sin embargo, a pesar de evidenciarse como una actora de izquierda democrática tiene un respaldo cuestionable (vox populi) de uno de los mayores financistas de la derecha guatemalteca, Dionisio Gutiérrez, que no sólo destaca sus labores sino hace una defensa oficiosa de su persona. ¡Claro¡ si ella le ha apoyado para desprestigiar los programas sociales del actual Gobierno. En "Libre" Encuentro ellos se tutean, es una invitada especial del Programa y hasta de la residencia de tan aristócrata (oligarca) personaje.
Es claro que la labor de Nineth sobre transparencia debe darse y continuar, pero se ha ensañado contra los actuales programas sociales en concurso con una plataforma política y económica que niega y contradice cualquier planteamiento social que haga el actual Gobierno. Si Nineth es una luchadora de la transparencia, que pida también la transparencia del sector privado, que elabore proyectos o acciones en contra de la eliminación del secreto bancario, que fiscalice los aparatos financieros del país, que coadyuve en la persecución penal de los evasores de impuestos, que solicite la publicidad en las declaraciones sobre el IVA de los grandes empresarios, si de todos modos, este es un impuesto que ellos sólo retienen y así podremos verificar si trasladan efectivamente el gravamen que nosotros pagamos.
Lo que si es refutable de Nineth, es que ella en un programa de Libre Encuentro se manifestó en contra de los "discursos confrontativos entre ricos y pobres". ES ALARMANTE ver que ya se le olvidó cuando andaba en los años ´80 con sus pancartas, deambulando por exigir la aparición de su esposo. Imagínense si los actores sociales y de izquierda de los años ´80 le hubiesen dicho a Nineth: "no hagas discursos confrontativos en el país señalando al ejército como asesino".
Lo que plantea y dice Nineth es DAR LA ESPALDA a los hechos y eventos históricos de este país, que hoy tienen cara de cientos de miles de hombres, mujeres y niños víctimas de la pobreza y extrema pobreza merced de la voracidad de un empresariado y oligarquía coloniales y feudales. Imagínense si lo dicho por Nineth lo interpretaramos como que "debemos olvidar el pasado injusto de este país", "no confrontemos entre ricos y pobres", no confrontemos el pasado oscuro de la dictadura y represión militar con las exigencias de justicia y reparación de cientos de miles de guatemaltecos y guatemaltecas. Observando las nuevas convicciones de Nineth, entonces pídamole que ya no siga confrontando a la sociedad por los hechos del pasado, que nunca más califique al ejército de asesino y que desista de las acciones para sancionar penalmente a los que ejecutaron la desaparición forzada de su marido. Por eso NINETH NOS DEBE UNA EXPLICACIÓN SOBRE ESA AFIRMACIÓN QUE EN ESTE PAÍS YA NO DEBE HABER CONFRONTACIÓN ENTRE RICOS Y POBRES.
Todos sabemos que la más mínima propuesta de recaudación tributaria tiene como reacción la descalificación total y primigenia de la derecha más radical aglutinada en el CACIF, ellos salen inmediatamente en contra, tienen a sus asesores dispuestos para la batalla, incluso, pueden llegar a planear golpes de estado como hicieron con las propuestas de Vinicio Cerezo, entre otras. De todos modos, vimos con el Caso Rosenberg, que la derecha tiene medios económicos para pagar mercenarios y hacer planificación estratégica para lograr desestabilizar a toda una nación merced de sus intereses personales o sectoriales.
Por lo dicho cabe preguntarse: ¿Es una verdadera y leal líder Nineth? ¿Instrumentaliza a algunos actores políticos y sociales para llevar su propia agenda? ¿Es una figura política sin carisma y su labor se debe a un esfuerzo eminentemente individual? Lo más cuestionable ¿Constituye ya Nineth Montenegro una actora política de la derecha guatemalteca respaldada absolutamente por Dionisio Gutiérrez? Las respuestas a estas interrogantes harán ver si realmente Nineth es portadora de acciones para los cambios estructurales que necesita Guatemala o es una oportunista política más.
p.d. Ahora entiendo y confirmo porque mi señor padre, Eduardo Cáceres Ruiz (q.e.p.d.), siendo líder magisterial en los años ´80 siempre le tuvo desconfianza y nunca comulgó con la super poderosa Nineth.
domingo, 21 de febrero de 2010
SEMBLANZA DE UN MAESTRO
El Maestro Rafael Godínez Bolaños nació un día de esos de la primavera democrática de Guatemala, estudio en Casa Central, en el Colegio Infantes y el Instituto América en la sexta avenida de la zona uno. Fue seminarista en San Vicente de Paúl y egresado de San Carlos, eso lo ha hecho encontrarse en una dicotomía filosofal frente al cristianismo y materialismo; aunque sabemos que siempre ha sido un respetuoso de la idea de Dios y Jesucristo. Tiene un gran sentido humano y eso le basta para sentirse un buen cristiano y de seguro no le gustan las diatribas y simbolismos del mundo religioso.
Siempre ha sido fiel a una concepción de vida de color rojo, es leal al Municipal, Barcelona, el Manchester y a todos los que vayan vestidos de rojo. Desde allí trae una identidad profunda con la Facultad de Derecho de la Universidad de San Carlos que tanto quiere.
En conversaciones con él, nos indicó que ingresó a la Universidad en 1966 y decidió estudiar Derecho, pues era algo que siempre quería, por buscar justicia, aunque –según lo expresa- no la ha encontrado, por eso no se ha ido de la “U”, refiriéndose a la Tricentaria San Carlos. Su propia GUATEMALA es el primer dato del informe de la injusticia que le ha tocado vivir. Aunque la vida no ha sido tan plácida para que pueda ver plenamente realizado el valor justicia, sobre todo, en nuestra sociedad que es tan desigual, conservadora e inequitativa, es uno de esos personajes acrisolados, honestos y virtuosos que ha dejado todo para luchar por mejores profesionales egresados de la Jornada Matutina de la Facultad de Derecho de la San Carlos. Eso lo ha hecho hacer una entrega permanente con esta Jornada aún a costa de su propia vida personal y familiar. Uno de sus hijos le reprochó un día enojado “ándate con tus hijitos de la mañana”. Él y nosotros sabemos que da la vida por los y las matutinas. Damos gracias a sus hijos Rafael Alejandro, Miguel Alejandro y a su nietecita Sofía, sus padres y demás familia, por darnos a un verdadero maestro, padre y amigo.
El mejor recuerdo que él tiene –según nos lo manifestó- es el de dar clases en la Jornada Matutina, sabemos que nos considera a cada uno como sus verdaderos hijos, aunque, a sus alumnos de las demás jornadas los considera hijos putativos, conocemos que da lo mejor de sí por todos. Su canción favorita es “Color Esperanza”, pues le trae recuerdos de sus matutinos en aquél festival de estudiantes cuando sus alumnos cantaron dicha canción. Su momento más feliz en la vida “es cuando uno de nosotros se gradúa”. Por eso, su entrega debe ser correspondida día a día por cada uno de nosotros, sobre todo, cuando egresemos y podamos dar a nuestros Profesores, nuestra Jornada y Facultad algo valioso, por esa lucha afanosa en pro de nuestro futuro.
El Maestro Godínez nunca ha olvidado su vida estudiantil ni a sus compañeros de vida bohemia, que incluso uno de ellos –siempre nos lo comenta- tomó la decisión de tomar el destino por sus manos y se lanzó en uno de los famosos puentes de esta compleja ciudad. El Maestro Godínez no tuvo la opción de ir a la “chicha”, en su época cuando estudiaba en el actual MUSAC, con sus compañeros visitaba el Granada, la Lourdes, el Manto Sagrado, La Rosita, La Floresta, el Portalito, el Sexteo, El Mercado Central; era una etapa de vida revolucionaria, bohemia, con Pink Floyd como epicentro –el grupo favorito del Maestro-, donde imaginamos resultaba apasionante oír hablar de Luis Turcios Lima, Fidel Castro, el Che Guevara, el Tlatelolco mexicano, las manifestaciones francesas de 1968, Goodstock, la inserción de los alucinógenos, entre otros.
Talvez, como él nos ha dicho, no ha podido ver el valor justicia como algo objetivamente realizado pero lucha y forma día tras día a muchas personas con el afán de transformar esas estructuras espurias del sistema de justicia guatemalteco que con tanto ahínco analiza, contradice y crítica en esos espacios de libertad llamados “aulas universitarias”. Y como decía un ilustre pensador que él admira, Luis Recasens Siches: “el Derecho es vida humana objetivada y la Justicia aunque no sea plenamente realizada debemos luchar por ella todos los días de la vida”.
Desde 1975 es profesor universitario y es el único docente de la Facultad que permanece más del tiempo completo dedicado a la enseñanza y formación universitaria, sólo él pasa las tres jornadas del día en este recinto del Derecho, trabaja igual de arduo en la tarde y la noche, como lo hace con los matutinos. Todos sabemos que es un hombre con responsabilidad y compromiso, además, que tenemos el privilegio de contar con su mente y corazón totalmente comprometidos con cada uno de los estudiantes y egresados de la prestigiosa “matutina”.
Le gusta dar clases para compartir con los patojos y ver como va cambiando su pensamiento, eso es lo más remunerativo en la enseñanza –nos comparte-. Como estudiante, sus clases favoritas fueron lógica jurídica y filosofía del derecho. Para dar clases, todos sabemos que es un verdadero “administrativista”, reconocido en nuestra Alma Máter y demás universidades del país. Aunado a ello es un pensador y jurista del derecho constitucional. Su pensamiento lo consolida en folletos que él llama “juritex” y lo hace porque se niega al lucro en el ejercicio de la docencia y facilita a sus estudiantes instrumentos de conocimiento. Incluso, cuando examinaba privados o impartía cursos propedéuticos para examen técnico profesional, él no cobraba los honorarios de los mismos.
Todo esto lo ha hecho en beneficio de la Facultad, independientemente de la Jornada, por eso defendió a la Facultad de Derecho y fue Decano de ésta cuando iba a ser cerrada en los años ´80 ante la represión de la dictadura militar de la época, y no la abandonó como hicieron algunos profesionales, que después de un exilio de comodidad vinieron a trabajar de forma servil en las Cortes y con los poderes invisibles del país; por eso es tan reconocido el Maestro Godínez como profesor, él es de esas “vacas sagradas” que acostumbraban a egresar de la Facultad y Universidad Nacional, antes de entrar en el actual ambiente politiquero que ha contaminado el mundo de la verdadera academia, ciencia y conciencia.
Siempre aconseja positivamente a sus alumnos, a quienes exige de forma constante que estudien, por su bien, para cambiarse a sí mismos y aprovechar el tiempo. Él está siempre pendiente de todos nosotros, de los éxitos de los alumnos y sus egresados. Se siente sorprendido cuando escucha logros académicos o profesionales de ellos, sabe que muchos están cosechando éxitos loables, no éxitos espurios ni basados sólo en esquemas monetarios; ese tipo de éxitos falsos los puede conseguir cualquier oportunista o quien se inserte en el crimen organizado, pues, lamentablemente esas formas a veces tienen cara de algún abogado, juez, fiscal o un dis que defensor de derechos humanos.
Él sabe que cada uno de nosotros lleva una preparación bien pensante y que somos personas de buenos sentimientos. El mismo Maestro Godínez afirma “No hay que olvidar que la academia también tiene que ir fortalecida con buenos sentimientos; la justicia, la paz y el bienestar no se logran solamente con la academia”.
Finalmente, sabemos que él se siente orgulloso de nosotros y nosotros de él. Gracias MAESTRO GODÍNEZ, gracias CHINO GODÍNEZ, hoy queremos recordarlo con estas frases en uno más de sus onomásticos y en un año en que su mayor logro, la Jornada Matutina de Derecho de la Universidad de San Carlos arriba a sus quince primaveras.
¡MUCHAS GRACIAS¡
- Alumnos de cuarto año
Jornada Matutina de la
Facultad de Derecho, USAC 2010
- Profesor Luis Cáceres
Ex alumno de la 1ª. Promoción
Siempre ha sido fiel a una concepción de vida de color rojo, es leal al Municipal, Barcelona, el Manchester y a todos los que vayan vestidos de rojo. Desde allí trae una identidad profunda con la Facultad de Derecho de la Universidad de San Carlos que tanto quiere.
En conversaciones con él, nos indicó que ingresó a la Universidad en 1966 y decidió estudiar Derecho, pues era algo que siempre quería, por buscar justicia, aunque –según lo expresa- no la ha encontrado, por eso no se ha ido de la “U”, refiriéndose a la Tricentaria San Carlos. Su propia GUATEMALA es el primer dato del informe de la injusticia que le ha tocado vivir. Aunque la vida no ha sido tan plácida para que pueda ver plenamente realizado el valor justicia, sobre todo, en nuestra sociedad que es tan desigual, conservadora e inequitativa, es uno de esos personajes acrisolados, honestos y virtuosos que ha dejado todo para luchar por mejores profesionales egresados de la Jornada Matutina de la Facultad de Derecho de la San Carlos. Eso lo ha hecho hacer una entrega permanente con esta Jornada aún a costa de su propia vida personal y familiar. Uno de sus hijos le reprochó un día enojado “ándate con tus hijitos de la mañana”. Él y nosotros sabemos que da la vida por los y las matutinas. Damos gracias a sus hijos Rafael Alejandro, Miguel Alejandro y a su nietecita Sofía, sus padres y demás familia, por darnos a un verdadero maestro, padre y amigo.
El mejor recuerdo que él tiene –según nos lo manifestó- es el de dar clases en la Jornada Matutina, sabemos que nos considera a cada uno como sus verdaderos hijos, aunque, a sus alumnos de las demás jornadas los considera hijos putativos, conocemos que da lo mejor de sí por todos. Su canción favorita es “Color Esperanza”, pues le trae recuerdos de sus matutinos en aquél festival de estudiantes cuando sus alumnos cantaron dicha canción. Su momento más feliz en la vida “es cuando uno de nosotros se gradúa”. Por eso, su entrega debe ser correspondida día a día por cada uno de nosotros, sobre todo, cuando egresemos y podamos dar a nuestros Profesores, nuestra Jornada y Facultad algo valioso, por esa lucha afanosa en pro de nuestro futuro.
El Maestro Godínez nunca ha olvidado su vida estudiantil ni a sus compañeros de vida bohemia, que incluso uno de ellos –siempre nos lo comenta- tomó la decisión de tomar el destino por sus manos y se lanzó en uno de los famosos puentes de esta compleja ciudad. El Maestro Godínez no tuvo la opción de ir a la “chicha”, en su época cuando estudiaba en el actual MUSAC, con sus compañeros visitaba el Granada, la Lourdes, el Manto Sagrado, La Rosita, La Floresta, el Portalito, el Sexteo, El Mercado Central; era una etapa de vida revolucionaria, bohemia, con Pink Floyd como epicentro –el grupo favorito del Maestro-, donde imaginamos resultaba apasionante oír hablar de Luis Turcios Lima, Fidel Castro, el Che Guevara, el Tlatelolco mexicano, las manifestaciones francesas de 1968, Goodstock, la inserción de los alucinógenos, entre otros.
Talvez, como él nos ha dicho, no ha podido ver el valor justicia como algo objetivamente realizado pero lucha y forma día tras día a muchas personas con el afán de transformar esas estructuras espurias del sistema de justicia guatemalteco que con tanto ahínco analiza, contradice y crítica en esos espacios de libertad llamados “aulas universitarias”. Y como decía un ilustre pensador que él admira, Luis Recasens Siches: “el Derecho es vida humana objetivada y la Justicia aunque no sea plenamente realizada debemos luchar por ella todos los días de la vida”.
Desde 1975 es profesor universitario y es el único docente de la Facultad que permanece más del tiempo completo dedicado a la enseñanza y formación universitaria, sólo él pasa las tres jornadas del día en este recinto del Derecho, trabaja igual de arduo en la tarde y la noche, como lo hace con los matutinos. Todos sabemos que es un hombre con responsabilidad y compromiso, además, que tenemos el privilegio de contar con su mente y corazón totalmente comprometidos con cada uno de los estudiantes y egresados de la prestigiosa “matutina”.
Le gusta dar clases para compartir con los patojos y ver como va cambiando su pensamiento, eso es lo más remunerativo en la enseñanza –nos comparte-. Como estudiante, sus clases favoritas fueron lógica jurídica y filosofía del derecho. Para dar clases, todos sabemos que es un verdadero “administrativista”, reconocido en nuestra Alma Máter y demás universidades del país. Aunado a ello es un pensador y jurista del derecho constitucional. Su pensamiento lo consolida en folletos que él llama “juritex” y lo hace porque se niega al lucro en el ejercicio de la docencia y facilita a sus estudiantes instrumentos de conocimiento. Incluso, cuando examinaba privados o impartía cursos propedéuticos para examen técnico profesional, él no cobraba los honorarios de los mismos.
Todo esto lo ha hecho en beneficio de la Facultad, independientemente de la Jornada, por eso defendió a la Facultad de Derecho y fue Decano de ésta cuando iba a ser cerrada en los años ´80 ante la represión de la dictadura militar de la época, y no la abandonó como hicieron algunos profesionales, que después de un exilio de comodidad vinieron a trabajar de forma servil en las Cortes y con los poderes invisibles del país; por eso es tan reconocido el Maestro Godínez como profesor, él es de esas “vacas sagradas” que acostumbraban a egresar de la Facultad y Universidad Nacional, antes de entrar en el actual ambiente politiquero que ha contaminado el mundo de la verdadera academia, ciencia y conciencia.
Siempre aconseja positivamente a sus alumnos, a quienes exige de forma constante que estudien, por su bien, para cambiarse a sí mismos y aprovechar el tiempo. Él está siempre pendiente de todos nosotros, de los éxitos de los alumnos y sus egresados. Se siente sorprendido cuando escucha logros académicos o profesionales de ellos, sabe que muchos están cosechando éxitos loables, no éxitos espurios ni basados sólo en esquemas monetarios; ese tipo de éxitos falsos los puede conseguir cualquier oportunista o quien se inserte en el crimen organizado, pues, lamentablemente esas formas a veces tienen cara de algún abogado, juez, fiscal o un dis que defensor de derechos humanos.
Él sabe que cada uno de nosotros lleva una preparación bien pensante y que somos personas de buenos sentimientos. El mismo Maestro Godínez afirma “No hay que olvidar que la academia también tiene que ir fortalecida con buenos sentimientos; la justicia, la paz y el bienestar no se logran solamente con la academia”.
Finalmente, sabemos que él se siente orgulloso de nosotros y nosotros de él. Gracias MAESTRO GODÍNEZ, gracias CHINO GODÍNEZ, hoy queremos recordarlo con estas frases en uno más de sus onomásticos y en un año en que su mayor logro, la Jornada Matutina de Derecho de la Universidad de San Carlos arriba a sus quince primaveras.
¡MUCHAS GRACIAS¡
- Alumnos de cuarto año
Jornada Matutina de la
Facultad de Derecho, USAC 2010
- Profesor Luis Cáceres
Ex alumno de la 1ª. Promoción
martes, 26 de enero de 2010
HISTORIA DE LOS AMORES SIN NOMBRE....
¿Cómo te llamas? Rebeca, Brenda, Sofía, Ximena, Yuliana, Claudia, Patty; a veces nos dicen morena, la gata, la biby gaytan, la Shakira, J Lo; no tenemos un solo nombre, ni una sola compañía. Deambulamos en el mundo con varios nombres y con varias parejas. Algún día tendremos nuestros propios nombres y nuestros propios hombres. Ahora sólo tenemos nuestros hijos, hijas y familia cercana que mantener; a veces, sabemos quienes son los “papás” de los niños, pero eso no importa, igual esos cerotes sólo guaro y coca son. Ese es el lado oculto que hay cuando no se usa nombre.
Pero lo que sí, ¡hacemos bien nuestro oficio¡ Sabes, hay ocasiones en que se enamoran de nosotras; no sabemos porqué, no tenemos nombre y apellido, no tenemos una casa para que nos visiten, no tenemos salidas a cenar, ni reuniones sociales, sólo ¡sexuales¡ Esas abundan. Para eso nos llaman de todos lados: los ricos, los moralistas, los que no tienen buena relación con sus parejas, los fantasiosos, los pervertidos, los narcos, los políticos, los del poder oculto y los del poder visible, los chafas, los tiras, los de “buena reputación”; sabes, todos ellos vienen aquí con nosotras, las sin nombre, porque sabemos llenar momentáneamente ese vacío y éxtasis que traen por dentro. Esos impulsos instintivos y tontos que comúnmente tienen los hombres, quienes desbordan con nosotras toda su masculinidad y misoginia.
Hay quienes nos compran cosas, para nosotras y nuestros hijos. En realidad nadie está conforme. Probablemente tienen una señora distinguida en casa a quien tienen meses y años sin decirle “te quiero” y a nosotras nos adoran, nos compran perfume y lencería, adoran que nos la pongamos para ellos, hacemos juegos sexuales, les encantan. Yo tuve uno que me mandaba flores y chocolates. Le pregunté porqué no mejor se los enviaba a su mujer y me contestó: “Para que putas le voy a enviar cosas a esa enferma neurótica”. Pero sí es tú mujer, le repliqué. ¡No¡ me contestó abruptamente, esa es “la mamá de mis hijos”. Es decir, era cualquier cosa, objeto, lo único que simbolizaba era que ella había parido a sus adorables hijos, que estudiaban en uno de esos colegios de la clase mediera guatemalteca, donde daban las clases en inglés o saber que chingado idioma europeo, pero que había que tenerlos allí, pues eso daba “prestigio” y “buena imagen”.
La mujer era una de bien y aquél me ponía a mí en la altura. La pobre terminó siendo fundamentalista Pentecostal, se refugiaba en las iglesias y hacía caso omiso de las sinvergüenzazas de su amado.
En total esas somos las sin nombre y apellido. Los idiotas quieren ser hasta nuestros parientes. A mi me dicen “mama” y a estas pisadas que tengo conmigo las quieren como que fueran sus primas, ni modo si éstas cogen rico. Hasta pollo campero les mandan a comprar y a las de la casa cuando quieren un su doble litro de coca-cola a la mierda las mandan.
Ni modo, éstas pagan con la hermosura natural que hay entre pierna y pierna; las de los olores eróticos que enferman a esa partida de caballeros dignos de la misoginia mundial.
Pero lo que sí, ¡hacemos bien nuestro oficio¡ Sabes, hay ocasiones en que se enamoran de nosotras; no sabemos porqué, no tenemos nombre y apellido, no tenemos una casa para que nos visiten, no tenemos salidas a cenar, ni reuniones sociales, sólo ¡sexuales¡ Esas abundan. Para eso nos llaman de todos lados: los ricos, los moralistas, los que no tienen buena relación con sus parejas, los fantasiosos, los pervertidos, los narcos, los políticos, los del poder oculto y los del poder visible, los chafas, los tiras, los de “buena reputación”; sabes, todos ellos vienen aquí con nosotras, las sin nombre, porque sabemos llenar momentáneamente ese vacío y éxtasis que traen por dentro. Esos impulsos instintivos y tontos que comúnmente tienen los hombres, quienes desbordan con nosotras toda su masculinidad y misoginia.
Hay quienes nos compran cosas, para nosotras y nuestros hijos. En realidad nadie está conforme. Probablemente tienen una señora distinguida en casa a quien tienen meses y años sin decirle “te quiero” y a nosotras nos adoran, nos compran perfume y lencería, adoran que nos la pongamos para ellos, hacemos juegos sexuales, les encantan. Yo tuve uno que me mandaba flores y chocolates. Le pregunté porqué no mejor se los enviaba a su mujer y me contestó: “Para que putas le voy a enviar cosas a esa enferma neurótica”. Pero sí es tú mujer, le repliqué. ¡No¡ me contestó abruptamente, esa es “la mamá de mis hijos”. Es decir, era cualquier cosa, objeto, lo único que simbolizaba era que ella había parido a sus adorables hijos, que estudiaban en uno de esos colegios de la clase mediera guatemalteca, donde daban las clases en inglés o saber que chingado idioma europeo, pero que había que tenerlos allí, pues eso daba “prestigio” y “buena imagen”.
La mujer era una de bien y aquél me ponía a mí en la altura. La pobre terminó siendo fundamentalista Pentecostal, se refugiaba en las iglesias y hacía caso omiso de las sinvergüenzazas de su amado.
En total esas somos las sin nombre y apellido. Los idiotas quieren ser hasta nuestros parientes. A mi me dicen “mama” y a estas pisadas que tengo conmigo las quieren como que fueran sus primas, ni modo si éstas cogen rico. Hasta pollo campero les mandan a comprar y a las de la casa cuando quieren un su doble litro de coca-cola a la mierda las mandan.
Ni modo, éstas pagan con la hermosura natural que hay entre pierna y pierna; las de los olores eróticos que enferman a esa partida de caballeros dignos de la misoginia mundial.
sábado, 31 de octubre de 2009
DESARROLLO, DERECHO AMBIENTAL y DR-CAFTA
El Desarrollo es un concepto político que nace de la lógica económica impuesta por las naciones industrializadas después de la II Guerra Mundial. En 1949, el Presidente estadounidense Truman advertía una nueva era, la era del desarrollo, en la que los países industrializados debían ejercer un papel protagónico para poder brindar a las naciones menos desarrolladas, los beneficios y bienestar obtenidos del impulso de la industrialización; más que un discurso, fue una directriz de la política estadounidense para exportar su sistema político y económico a fin de menguar la influencia de las doctrinas marxistas y socialistas.
El desarrollo en sus inicios fue vinculado al concepto de “modernización”. La creación de infraestructuras físicas, inversión de capitales y tecnología, prometían una nueva era de “progreso”. El desarrollo se concebía como sinónimo de crecimiento económico.
Como lo sostienen los post-estructuralistas, el desarrollo se vendía como un concepto ideal para muchos habitantes que vivían en propia sangre los efectos de la gran industrialización: los pobres de esos países en desarrollo que se pretendían salvar. Es más la idea de Tercer Mundo fue impuesta por los países del núcleo, estableciendo así una estratificación ya no social sino mundial, para colocar a éstos en una categoría inferior a fin que sientan la necesidad de “cambiar” y lograr ser como los países del Primer Mundo. Marx ya había anticipado eso: el auge de los países industrializados no es más que el espejo sobre el cual en un futuro se verán los menos desarrollados. Es esa idea “hegemónica” –en términos de Gramsci- de imponer prácticas e ideas a otras naciones o culturas consideradas inferiores.
Bajo esta perspectiva, fueron surgiendo propuestas contrarias a esa idea “modernizante” del desarrollo, una de ellas la “Teoría de la Dependencia”. Esa Teoría fue crítica del modelo de “crecimiento económico”, la cual toleraba esa dicotomía naciones industrializadas y naciones menos desarrolladas; en las primeras convergían los “países del núcleo”, productores de bienes de capital y las otras llamadas dependientes o periféricas (concentradas en Asia, África y América Latina), productoras de bienes primarios o agrícolas, cuyos recursos fueron expoliados en los diversos períodos coloniales y que son trasladados a costa de una mano de obra y abundante a los países del núcleo.
Esa dicotomía países núcleo y países dependientes, se marca en la lógica del Derecho Ambiental. Las regulaciones hasta el momento son producto de la necesidad de imponer reglas globales sobre una situación provocada mayormente por esas naciones industrializadas. Belizza Ruiz y José Martínez lo hacen visible: las naciones industrializadas que explotan y aprovechan el 70% de los recursos naturales del planeta contaminan el 98% del mismo. Derivado de esa necesidad agobiante que afecta y seguirá afectando la economía mundial (vgr. los efectos del cambio climático) surge la necesidad de establecer cumbres mundiales y marcos regulatorios al respecto: Conferencia de Estocolmo de 1972, Cumbre de Río de 1992, las propuestas de Naciones Unidas de 1992, el Protocolo de Kyoto de 1997 y la Cumbre de la Tierra de Johannesburgo de 2002. No es casualidad que la Conferencia de Estocolmo, surgió de la necesidad del Estado sueco de hacer conciencia de los efectos acaecidos por la lluvia ácida que destruyó su fauna acuífera y que constituye un sustento básico de la economía de ese país.
Sin embargo, a pesar que es evidente la influencia de los países de Primer Mundo en este problema, pasa como en el sistema capitalista en donde se privatizan los beneficios y se socializan las pérdidas. Análogamente en el ambiente diríamos: “se privatizan los beneficios de la industrialización y se socializan los efectos de la contaminación”. Por ello, coincido con lo expuesto por Teodore Panoyotou: “que carguen con los costos ambientales no los contribuyentes, ni las generaciones del futuro, sino aquellos que los han causado”.
Bajo este sistema dual entre “desarrollismo”, impregnado por una lógica del capital donde importan los beneficios económicos que resulten sin tomar en cuenta las repercusiones en el ambiente, y por otro lado, cómo lograr un “desarrollo humano sustentable” que implique el respeto por los procesos biológicos de reproducción de las especies, las cosechas y los ecosistemas, y la organización de la vida en sociedad respetando los equilibrios vitales de la naturaleza, todo ello, en armonía con la lógica de producción capitalista. ¿Cómo lograr ahora una ética no sólo de la responsabilidad social sino además ambiental de las empresas?
Esta dualidad persiste cuando se habla de Tratados de Libre Comercio, fundados en una economía global, neoliberal, que parte de la premisa de libre circulación y producción de bienes y mercancías. Se podría pensar que al regular el tema ambiental en el DR-CAFTA se reconoce que la producción capitalista tiene efectos perniciosos en el ambiente y se tratan de aminorar los mismos, pues considero imposible que no exista daño alguno.
Algo importante de hacer ver al momento de suscribir esos tratados, desde la perspectiva normativa y de fortalecimiento institucional, es qué tan accesibles y comprensibles son los mecanismos que se implementan en esos tratados para proteger el ambiente. Cabe considerar que en materia ambiental el primer gendarme es el Estado, el que con sus mecanismos jurídicos e institucionales debe prevenir, regular y sancionar el daño ambiental. Me parece pertinente el reconocimiento del principio de subsidiariedad en el DR-CAFTA, de que las personas hagan valer sus reclamos en materia ambiental en la jurisdicción interna, para que en caso de no ser atendidos o encontrar solución eficaz incoar los procedimientos del Tratado, a través de las “comunicaciones” ante la Secretaría de Asuntos Ambientales. Sin embargo, esos procedimientos son complejos y onerosos, que poco ayudan a ejercer la ciudadanía a favor de la protección del ambiente.
Al final, las empresas trasnacionales que gobiernan tácitamente el mundo global serán siendo las mismas beneficiarias, las que explotan recursos y mano de obra barata en los países en desarrollo, las que contaminan, y los ciudadanos comunes seguirán cargando con sus impuestos las grandes tareas que requieren los Poderes Públicos en la actualidad y serán los más perjudicados por enfermedades que muchas veces ni siquiera podrán pagar.
El desarrollo en sus inicios fue vinculado al concepto de “modernización”. La creación de infraestructuras físicas, inversión de capitales y tecnología, prometían una nueva era de “progreso”. El desarrollo se concebía como sinónimo de crecimiento económico.
Como lo sostienen los post-estructuralistas, el desarrollo se vendía como un concepto ideal para muchos habitantes que vivían en propia sangre los efectos de la gran industrialización: los pobres de esos países en desarrollo que se pretendían salvar. Es más la idea de Tercer Mundo fue impuesta por los países del núcleo, estableciendo así una estratificación ya no social sino mundial, para colocar a éstos en una categoría inferior a fin que sientan la necesidad de “cambiar” y lograr ser como los países del Primer Mundo. Marx ya había anticipado eso: el auge de los países industrializados no es más que el espejo sobre el cual en un futuro se verán los menos desarrollados. Es esa idea “hegemónica” –en términos de Gramsci- de imponer prácticas e ideas a otras naciones o culturas consideradas inferiores.
Bajo esta perspectiva, fueron surgiendo propuestas contrarias a esa idea “modernizante” del desarrollo, una de ellas la “Teoría de la Dependencia”. Esa Teoría fue crítica del modelo de “crecimiento económico”, la cual toleraba esa dicotomía naciones industrializadas y naciones menos desarrolladas; en las primeras convergían los “países del núcleo”, productores de bienes de capital y las otras llamadas dependientes o periféricas (concentradas en Asia, África y América Latina), productoras de bienes primarios o agrícolas, cuyos recursos fueron expoliados en los diversos períodos coloniales y que son trasladados a costa de una mano de obra y abundante a los países del núcleo.
Esa dicotomía países núcleo y países dependientes, se marca en la lógica del Derecho Ambiental. Las regulaciones hasta el momento son producto de la necesidad de imponer reglas globales sobre una situación provocada mayormente por esas naciones industrializadas. Belizza Ruiz y José Martínez lo hacen visible: las naciones industrializadas que explotan y aprovechan el 70% de los recursos naturales del planeta contaminan el 98% del mismo. Derivado de esa necesidad agobiante que afecta y seguirá afectando la economía mundial (vgr. los efectos del cambio climático) surge la necesidad de establecer cumbres mundiales y marcos regulatorios al respecto: Conferencia de Estocolmo de 1972, Cumbre de Río de 1992, las propuestas de Naciones Unidas de 1992, el Protocolo de Kyoto de 1997 y la Cumbre de la Tierra de Johannesburgo de 2002. No es casualidad que la Conferencia de Estocolmo, surgió de la necesidad del Estado sueco de hacer conciencia de los efectos acaecidos por la lluvia ácida que destruyó su fauna acuífera y que constituye un sustento básico de la economía de ese país.
Sin embargo, a pesar que es evidente la influencia de los países de Primer Mundo en este problema, pasa como en el sistema capitalista en donde se privatizan los beneficios y se socializan las pérdidas. Análogamente en el ambiente diríamos: “se privatizan los beneficios de la industrialización y se socializan los efectos de la contaminación”. Por ello, coincido con lo expuesto por Teodore Panoyotou: “que carguen con los costos ambientales no los contribuyentes, ni las generaciones del futuro, sino aquellos que los han causado”.
Bajo este sistema dual entre “desarrollismo”, impregnado por una lógica del capital donde importan los beneficios económicos que resulten sin tomar en cuenta las repercusiones en el ambiente, y por otro lado, cómo lograr un “desarrollo humano sustentable” que implique el respeto por los procesos biológicos de reproducción de las especies, las cosechas y los ecosistemas, y la organización de la vida en sociedad respetando los equilibrios vitales de la naturaleza, todo ello, en armonía con la lógica de producción capitalista. ¿Cómo lograr ahora una ética no sólo de la responsabilidad social sino además ambiental de las empresas?
Esta dualidad persiste cuando se habla de Tratados de Libre Comercio, fundados en una economía global, neoliberal, que parte de la premisa de libre circulación y producción de bienes y mercancías. Se podría pensar que al regular el tema ambiental en el DR-CAFTA se reconoce que la producción capitalista tiene efectos perniciosos en el ambiente y se tratan de aminorar los mismos, pues considero imposible que no exista daño alguno.
Algo importante de hacer ver al momento de suscribir esos tratados, desde la perspectiva normativa y de fortalecimiento institucional, es qué tan accesibles y comprensibles son los mecanismos que se implementan en esos tratados para proteger el ambiente. Cabe considerar que en materia ambiental el primer gendarme es el Estado, el que con sus mecanismos jurídicos e institucionales debe prevenir, regular y sancionar el daño ambiental. Me parece pertinente el reconocimiento del principio de subsidiariedad en el DR-CAFTA, de que las personas hagan valer sus reclamos en materia ambiental en la jurisdicción interna, para que en caso de no ser atendidos o encontrar solución eficaz incoar los procedimientos del Tratado, a través de las “comunicaciones” ante la Secretaría de Asuntos Ambientales. Sin embargo, esos procedimientos son complejos y onerosos, que poco ayudan a ejercer la ciudadanía a favor de la protección del ambiente.
Al final, las empresas trasnacionales que gobiernan tácitamente el mundo global serán siendo las mismas beneficiarias, las que explotan recursos y mano de obra barata en los países en desarrollo, las que contaminan, y los ciudadanos comunes seguirán cargando con sus impuestos las grandes tareas que requieren los Poderes Públicos en la actualidad y serán los más perjudicados por enfermedades que muchas veces ni siquiera podrán pagar.
viernes, 18 de septiembre de 2009
ENFOQUE MARXISTA SOBRE EL DESARROLLO (III PARTE)
6.- Marxismo y Neo-Marxismo. 6.1. El movimiento neomarxista. 6.2. Paul Baran y el surgimiento del neomarxismo. 6.3. Diferencias entre marxismo y neomarxismo. 7.- Reflexiones Finales. 8.- Bibliografía.
6. Marxismo y Neo-Marxismo
Como se ha visto, el marxismo se presenta como una interpretación completa de la vida humana, y no sólo de la vida humana sino también de la naturaleza. Ofrece una versión histórica del hombre, basando su enseñanza en la premisa de que una explicación completa y final de las cosas es imposible, mediante la utilización de la lógica dialéctica, salvo como relato de transitoriedad o del infinito fluir de las cosas. La descripción definitiva del presente, Marx la representa en su análisis crítico sobre el capitalismo. La versión del pasado y del futuro, o de la evolución social, se encuentra en el materialismo histórico y la relación de la historia con un cierto concepto metafísico .
En sí, la filosofía política de Marx consiste en su enseñanza sobre economía y sobre historia y metafísica: sobre la sociedad actual y sobre el devenir y desaparecer de todas las sociedades, incluso la actual.
En el Siglo XX surgió una corriente que retoma los ensayos de Marx bajo premisas antropológicas y humanistas contrariamente a los análisis propios de la economía objetiva; a este movimiento filosófico se le ha llamado neomarxismo.
6.1. El Movimiento Neomarxista
El neomarxismo no es más que una designación cronológica, pero responde a ciertas determinaciones lógicas: El movimiento de renovación del marxismo que ha tenido lugar a mediados del Siglo XX, cuyos máximos exponentes se encuentran en la Escuela Crítica de Frankfurt, expuesta por Marcuse, Horkeimer, Habermars, Adorno, entre otros.
Este movimiento surge en Europa Central con la intención de proponer una interpretación de la obra marxista, no condicionada a los dictados del aparto oficial soviético o afianzado a los dogmas del socialismo científico.
El neomarxismo implica un intento de vuelta a Marx, para darle una interpretación diversa de la oficial. Frente a la línea dogmática se invoca el núcleo de la doctrina, tratando de depurar al sistema aquellas partes que según estos filósofos no eran esenciales, sino que corresponden a las condiciones de la época en que fueron formuladas; pero subrayan otras que según ellos quedaron en segundo plano en la interpretación dogmática de Marx, entre ellas la dialéctica.
Los neomarxistas enfocan su interés en las obras escritas durante la juventud de Marx, se insiste en sus Manuscritos Económicos Filosóficos. Con la vuelta al Marx joven se coloca en primer plano los intereses antropológicos bajo forma de una filosofía humanista, transformando así la dogmática marxista. Las nociones de codificación, alineación, subjetividad, persona, tienen así un gran relieve en la polémica entre las corrientes del marxismo.
La versión dogmática para los neomarxistas tiende al totalitarismo. Y éste se opone a la realización total del hombre, ya que vacía a los sujetos de su interioridad, su conciencia y motivos personales; instrumentalizándoles al servicio ciego de una causa. Se debe buscar la autocreación del hombre mediante la praxis. De esta forma la discusión se centra sobre las relaciones entre la infraestructura socioeconómica y las superestructuras estatales.
En dos esferas incide fundamentalmente este apartado de lo superestructural: En la del arte y en la de la moral. La cuestión referente al arte significa una toma de posiciones respecto al realismo socialista. Entroniza como estética oficial del marxismo desde 1934, implica entender el arte como reflejo de los cambios históricos hechos conciencia en la jerarquía inspirada en el partido.
El neomarxismo se caracteriza pues por acentuar los aspectos éticos dándoles un tono libertario y manifestando que es la explicación adecuada de las ideas de Marx. Su posición consiste en afirmar que por debajo de las ideas económicas de éste, hay un manejo ético, un fundamento humanista, que es lo que le da su fuerza radical. En otras palabras, el marxismo dogmático acentúa el momento económico y científico; mientras que el Neomarxismo proclama, en cambio, la filosofía, la ética y el hombre frente a la economía y la ciencia.
6.2. Paul Baran y el surgimiento del neomarxismo
Paul Baran hizo aportes sustanciales en el Siglo XX para el surgimiento de la “nueva izquierda” llamada por otros “neomarxismo”. Su obra cumbre The Politic Economy of Growth de 1957 fue importante.
Para Baran, el capitalismo había sido producto del feudalismo, que en su etapa final de disolución se caracterizaba por una creciente producción agrícola, por una división del trabajo más extensa y por la acumulación de capital. Todos estos procesos eran requisitos previos para el surgimiento del capitalismo. Europa occidental había iniciado ese desarrollo debido a su ventajosa posición geográfica y a su falta de recursos naturales, condiciones que estimularon el comercio, los embarques y el pillaje.
El saqueo colonial, constituyó para Baran, la significativa contribución para el excedente económico de los países industrializados, para la inversión y crecimiento económico de éstos. Por consiguiente, el excedente económico de las colonias disminuyó, su acumulación de capital se detuvo y sus nacientes industrias fueron aniquiladas por la competencia. El desarrollo de las colonias fue desviado de su curso natural y quedó completamente dominado por los intereses imperialistas. Con esto, los países del Tercer Mundo se estancaron en su etapa evolutiva del feudalismo al capitalismo y fueron víctimas de las cosas negativas de ambos sistemas.
La anterior versión de la difusión del capitalismo difería en buena parte de lo expuesto por Marx. Baran abandonó la idea de que el capitalismo se difundía desde el “centro” a la “periferia”, en lugar de ello, introdujo la idea de que el subdesarrollo era un proceso activo que seguía al desarrollo en el centro.
Las ideas de Baran fueron utilizadas por Gunder Frank en sus conclusiones acerca del “desarrollo del subdesarrollo”. Bajo esta arista, no se evidenciaban tendencias de desarrollo capitalista que minaran la estructura social feudal; el capitalismo se constituyó de facto en los países coloniales. Para éstos la burguesía, en especial la Latinoamericana, era parasitaria y nunca cumpliría su misión histórica de liberar a las fuerzas productivas.
Los neomarxistas coincidían con la inmediata actividad revolucionaria basada en tácticas guerrilleras, en lugar de la “estrategia de dos etapas” al comunismo. Aquí la influencia de Ernesto Guevara para Latinoamérica fue vital.
El neomarxismo fue entonces la expresión académica de aquello que, a nivel de la praxis política, defendía la lucha de guerrillas. En este sentido aparece un artículo característico de la época por los editores de Monthly Review (1963), Paul Sweezy y Leo Huberman, quienes después por un viaje a Latinoamérica describen:
“La única revolución posible hoy día en América Latina es una revolución socialista.
La noción de que existe una poderosa burguesía nacional en estos países, ansiosa por romper con la dominación de Estados Unidos… es desafortunadamente un mito.
No puede haber ninguna duda de que América Latina necesita y está madura para una revolución socialista, no en un futuro distante, sino ahora mismo.
No encontramos a un solo izquierdista serio en América Latina que no fuese un ardiente defensor de la Revolución cubana … Sólo hay una cosa que los asusta y ésta es la medida en que, al resistir Cuba a Estados Unidos, pueda haber caído bajo el dominio de la Unión Soviética”.
6.3. Diferencias entre marxistas y neomarxistas
Foster-Carter ha establecido algunos puntos que hacen divergentes estas dos tradiciones, siendo éstos:
a.- El marxismo ve en el imperialismo una perspectiva “central”, esto es como una etapa en el desarrollo del capitalismo o capitalismo monopólico; por su parte, el neomarxismo ve el imperialismo desde la periferia, o sea desde el punto de vista de la víctima, lo cual a su vez implica que los intereses han cambiado a partir del desarrollo hacia el subdesarrollo.
Los líderes de los países llamados en otrora del Tercer Mundo inspirados por el marxismo, como Mao Zedog o Amílcar Cabral, con frecuencia han tenido un aspecto nacionalista que siempre ha sido más aceptado por los neomarxistas que por los marxistas ortodoxos.
b.- El análisis de lucha de clases, los marxistas la enfocan en las experiencias europeas, en tanto que los neomarxistas parten de la lucha revolucionaria emprendida en los países del Tercer Mundo. Los primeros ven como clase revolucionaria al proletariado industrial, los últimos, consideran que el papel activo lo ha desempeñado el campesinado, ya que, en el Tercer Mundo, los obreros industriales forman una “aristocracia del trabajo”.
c.- Los marxistas creen en la existencia o eventual surgimiento de una burguesía nacional en los países en desarrollo, los neomarxistas, por su parte, ven a la burguesía como creación y herramienta del imperialismo y, como tal, la juzgan incapaz de liberar a las fuerzas de la producción.
d.- Los neomarxistas consideran la posibilidad de emprenderse la revolución aún a costa de que las condiciones fuesen desfavorables, en ese contexto, la guerra de guerrillas suscitó una herramienta necesaria utilizada por los países de América Latina, Asia y África. El marxismo insiste en el trabajo del partido organizativo, en particular entre los obreros.
e.- Los neomarxistas hacen hincapié en aspectos subjetivos, propios de una antropología humanista, exaltada mediante el estímulo moral del “hombre nuevo”. Los marxistas defienden el materialismo y hacen énfasis sobre las condiciones objetivas del cambio, que dieron a Marx su distintivo de científico social.
f.- El marxismo muestra optimismo ante las teorías desarrolllistas del siglo XIX, exaltando una fe ciega en la industrialización como liberadora de la humanidad; los neomarxistas apuntan más a las demandas crecientes de una conciencia ecológica frente a las teorías desarrollistas, se tiende al concepto que las ciudades son parasitarias y se idealiza la vida del campo, contrariamente a lo expuesto por Marx, quien comentaba sobre “la idiotez de la vida rural”.
7. REFLEXIONES FINALES
El marxismo ha constituido una doctrina basta para comprender las dinámicas y fenómenos económico-sociales que devienen del desarrollo capitalista. Sin embargo, su meta relato, el comunismo, quedo relegado en la praxis como una utopía más.
Lo rescatable de las tesis marxistas es la de haber encontrado en la lógica dialéctica y el materialsimo histórico, las herramientas esenciales para comprender el progreso o desarrollo evolutivo de las sociedades.
Su tesis de liberación de las fuerzas productivas, no fue llevada en concreto por la propia burguesía, sino que por el contrario, fue la clase media intelectual y los trabajadores, en especial los del campo, quienes incitaron una lucha revolucionaria por la socialización de los medios de producción.
La tesis marxista del desarrollo estriba en que al preceder el feudalismo al capitalismo, y éste al socialismo y al comunismo, con el fin de alcanzar un estado de socialismo, todas las sociedades debían pasar por las diversas etapas del desarrollo capitalista. Marx dudaba que las sociedades menos desarrolladas fueran capaces de lograr el desarrollo por sí mismas. Esos países o sociedades, Marx las consideraba primitivas e incapaces de lograr un proceso de desarrollo propio.
Sin embargo, el enfoque ortodoxo en América Latina no fue prevaleciente. En esta parte del Hemisferio, al igual que en algunos países de África y Asia, los marxistas (no ortodoxos) no esperaron el tan anhelado desarrollo y auge capitalista. Vieron en la Revolución bolchevique rusa y en la Revolución cubana los mejores ejemplos para la liberación anticipada de la sociedad frente a lo que consideraron la expoliación capitalista por parte de la burguesía nacional y el capital extranjero. Lenin mismo había advertido de la necesidad de las luchas independentistas frente a los poderes coloniales en los llamados países subdesarrollados.
El marxismo fue llevado a perspectivas nacionalistas, sobre todo, a partir de la influencia y revolución maoísta en China. Ernesto Guevara fue un idealista que criticó el acercamiento de la revolución cubana a la Unión Soviética y ese nacionalismo inspiró también a grupos guerrilleros en el continente americano (en Perú a través del Movimiento Guevarista Tupac Amarú, algunos frentes de esta línea en Guatemala y el maoísta de Sendero Luminoso también en Perú).
Las corrientes no marxistas en América Latina se acogieron a las doctrinas de la Teoría de la Dependencia, percibida como modelo alternativo frente al conflicto este-oeste. Los aportes de los economistas de la CEPAL, Raúl Prébish y Fernando Cardoso se orientaron por una estrategia nueva de desarrollo, planteada desde la lógica de la sustitución de importaciones, etapa que se agotó ante la crisis económica del petróleo a finales de los años `70, en donde se marca el inicio del modelo de economía libre de mercado.
Las posiciones más renovadas de izquierda, entre los que se encuentran Dos Santos y Gunder Frank, hacen crítica de los modelos convencionales de desarrollo y plantean básicamente que el subdesarrollo es una condición creada por la ruptura en la continuidad de las etapas del feudalismo al capitalismo, en razón de la invasión colonial por los países industrializados hacia los considerados subdesarrollados; la dicotomía no es centro-periferia, Baran en seguimiento a los anteriores, abandonó la idea de que el capitalismo se difundía desde el “centro” a la “periferia”, en lugar de ello, introdujo la idea de que el subdesarrollo era un proceso activo que seguía al desarrollo en el centro.
Actualmente, desde la arista de la academia, el neomarxismo ha dado una interpretación novedosa a su corriente primigenia. Ha hecho una modificación del determinismo económico marxista por otra visión humanista, en donde se enfatiza en la crisis de valores de las sociedades post-industrializadas, se hace crítica a la economía del mundo global, la estética, el fetichismo y el culto a las grandes ciudades, que constituyen en esencia los fenómenos que deben ser revolucionados.
8. BILIOGRAFÍA
Cardoso, Fernando.
“La originalidad de una copia”. Centro de Estudios Latinoamericanos, Universidad de Cambridge, 1977.
Dos Santos, Theotonio.
“La crisis de la teoría del desarrollo y las relaciones de dependencia en América Latina”. Boletín de CESO, 3, Santiago de Chile, 1968
Gide y Rist.
“Historia de las Doctrinas Económicas”. 3ª. Edición. Editorial Reus, Madrid, s.a.
Leo Strauss y Joseph Cropsey.
“Historía de la Filosofía Política”. Fondo de Cultura Económica. México, 1996.
Lenin.
El Desarrollo Capitalista en Rusia. Progress Publishers, Moscú, 1956.
Magnus Blomström y Björn Hettne.
“La Teoría del Desarrollo Económico en Transición”. 1ª. Edición en Español. Fondo de Cultura Económica, México, 1990.
Marx – Engels.
“La Ideología Alemana. El Manifiesto Comunista. El Papel del Trabajo en la Transformaicón del Mono en Hombre”. Editorial Andreus Ltda.. Colombia, 1979.
_____________. “Sobre el colonialismo”. Progress Publishers, Moscú, 1960.
Palma, G.
“Dependencia”. En: Desarrollo Mundial, Vol. 6, núm. 7-8
Sabine, George.
“Historia de la Teoría Política”. Fondo de Cultura Económica. México, D.F. 1994.
6. Marxismo y Neo-Marxismo
Como se ha visto, el marxismo se presenta como una interpretación completa de la vida humana, y no sólo de la vida humana sino también de la naturaleza. Ofrece una versión histórica del hombre, basando su enseñanza en la premisa de que una explicación completa y final de las cosas es imposible, mediante la utilización de la lógica dialéctica, salvo como relato de transitoriedad o del infinito fluir de las cosas. La descripción definitiva del presente, Marx la representa en su análisis crítico sobre el capitalismo. La versión del pasado y del futuro, o de la evolución social, se encuentra en el materialismo histórico y la relación de la historia con un cierto concepto metafísico .
En sí, la filosofía política de Marx consiste en su enseñanza sobre economía y sobre historia y metafísica: sobre la sociedad actual y sobre el devenir y desaparecer de todas las sociedades, incluso la actual.
En el Siglo XX surgió una corriente que retoma los ensayos de Marx bajo premisas antropológicas y humanistas contrariamente a los análisis propios de la economía objetiva; a este movimiento filosófico se le ha llamado neomarxismo.
6.1. El Movimiento Neomarxista
El neomarxismo no es más que una designación cronológica, pero responde a ciertas determinaciones lógicas: El movimiento de renovación del marxismo que ha tenido lugar a mediados del Siglo XX, cuyos máximos exponentes se encuentran en la Escuela Crítica de Frankfurt, expuesta por Marcuse, Horkeimer, Habermars, Adorno, entre otros.
Este movimiento surge en Europa Central con la intención de proponer una interpretación de la obra marxista, no condicionada a los dictados del aparto oficial soviético o afianzado a los dogmas del socialismo científico.
El neomarxismo implica un intento de vuelta a Marx, para darle una interpretación diversa de la oficial. Frente a la línea dogmática se invoca el núcleo de la doctrina, tratando de depurar al sistema aquellas partes que según estos filósofos no eran esenciales, sino que corresponden a las condiciones de la época en que fueron formuladas; pero subrayan otras que según ellos quedaron en segundo plano en la interpretación dogmática de Marx, entre ellas la dialéctica.
Los neomarxistas enfocan su interés en las obras escritas durante la juventud de Marx, se insiste en sus Manuscritos Económicos Filosóficos. Con la vuelta al Marx joven se coloca en primer plano los intereses antropológicos bajo forma de una filosofía humanista, transformando así la dogmática marxista. Las nociones de codificación, alineación, subjetividad, persona, tienen así un gran relieve en la polémica entre las corrientes del marxismo.
La versión dogmática para los neomarxistas tiende al totalitarismo. Y éste se opone a la realización total del hombre, ya que vacía a los sujetos de su interioridad, su conciencia y motivos personales; instrumentalizándoles al servicio ciego de una causa. Se debe buscar la autocreación del hombre mediante la praxis. De esta forma la discusión se centra sobre las relaciones entre la infraestructura socioeconómica y las superestructuras estatales.
En dos esferas incide fundamentalmente este apartado de lo superestructural: En la del arte y en la de la moral. La cuestión referente al arte significa una toma de posiciones respecto al realismo socialista. Entroniza como estética oficial del marxismo desde 1934, implica entender el arte como reflejo de los cambios históricos hechos conciencia en la jerarquía inspirada en el partido.
El neomarxismo se caracteriza pues por acentuar los aspectos éticos dándoles un tono libertario y manifestando que es la explicación adecuada de las ideas de Marx. Su posición consiste en afirmar que por debajo de las ideas económicas de éste, hay un manejo ético, un fundamento humanista, que es lo que le da su fuerza radical. En otras palabras, el marxismo dogmático acentúa el momento económico y científico; mientras que el Neomarxismo proclama, en cambio, la filosofía, la ética y el hombre frente a la economía y la ciencia.
6.2. Paul Baran y el surgimiento del neomarxismo
Paul Baran hizo aportes sustanciales en el Siglo XX para el surgimiento de la “nueva izquierda” llamada por otros “neomarxismo”. Su obra cumbre The Politic Economy of Growth de 1957 fue importante.
Para Baran, el capitalismo había sido producto del feudalismo, que en su etapa final de disolución se caracterizaba por una creciente producción agrícola, por una división del trabajo más extensa y por la acumulación de capital. Todos estos procesos eran requisitos previos para el surgimiento del capitalismo. Europa occidental había iniciado ese desarrollo debido a su ventajosa posición geográfica y a su falta de recursos naturales, condiciones que estimularon el comercio, los embarques y el pillaje.
El saqueo colonial, constituyó para Baran, la significativa contribución para el excedente económico de los países industrializados, para la inversión y crecimiento económico de éstos. Por consiguiente, el excedente económico de las colonias disminuyó, su acumulación de capital se detuvo y sus nacientes industrias fueron aniquiladas por la competencia. El desarrollo de las colonias fue desviado de su curso natural y quedó completamente dominado por los intereses imperialistas. Con esto, los países del Tercer Mundo se estancaron en su etapa evolutiva del feudalismo al capitalismo y fueron víctimas de las cosas negativas de ambos sistemas.
La anterior versión de la difusión del capitalismo difería en buena parte de lo expuesto por Marx. Baran abandonó la idea de que el capitalismo se difundía desde el “centro” a la “periferia”, en lugar de ello, introdujo la idea de que el subdesarrollo era un proceso activo que seguía al desarrollo en el centro.
Las ideas de Baran fueron utilizadas por Gunder Frank en sus conclusiones acerca del “desarrollo del subdesarrollo”. Bajo esta arista, no se evidenciaban tendencias de desarrollo capitalista que minaran la estructura social feudal; el capitalismo se constituyó de facto en los países coloniales. Para éstos la burguesía, en especial la Latinoamericana, era parasitaria y nunca cumpliría su misión histórica de liberar a las fuerzas productivas.
Los neomarxistas coincidían con la inmediata actividad revolucionaria basada en tácticas guerrilleras, en lugar de la “estrategia de dos etapas” al comunismo. Aquí la influencia de Ernesto Guevara para Latinoamérica fue vital.
El neomarxismo fue entonces la expresión académica de aquello que, a nivel de la praxis política, defendía la lucha de guerrillas. En este sentido aparece un artículo característico de la época por los editores de Monthly Review (1963), Paul Sweezy y Leo Huberman, quienes después por un viaje a Latinoamérica describen:
“La única revolución posible hoy día en América Latina es una revolución socialista.
La noción de que existe una poderosa burguesía nacional en estos países, ansiosa por romper con la dominación de Estados Unidos… es desafortunadamente un mito.
No puede haber ninguna duda de que América Latina necesita y está madura para una revolución socialista, no en un futuro distante, sino ahora mismo.
No encontramos a un solo izquierdista serio en América Latina que no fuese un ardiente defensor de la Revolución cubana … Sólo hay una cosa que los asusta y ésta es la medida en que, al resistir Cuba a Estados Unidos, pueda haber caído bajo el dominio de la Unión Soviética”.
6.3. Diferencias entre marxistas y neomarxistas
Foster-Carter ha establecido algunos puntos que hacen divergentes estas dos tradiciones, siendo éstos:
a.- El marxismo ve en el imperialismo una perspectiva “central”, esto es como una etapa en el desarrollo del capitalismo o capitalismo monopólico; por su parte, el neomarxismo ve el imperialismo desde la periferia, o sea desde el punto de vista de la víctima, lo cual a su vez implica que los intereses han cambiado a partir del desarrollo hacia el subdesarrollo.
Los líderes de los países llamados en otrora del Tercer Mundo inspirados por el marxismo, como Mao Zedog o Amílcar Cabral, con frecuencia han tenido un aspecto nacionalista que siempre ha sido más aceptado por los neomarxistas que por los marxistas ortodoxos.
b.- El análisis de lucha de clases, los marxistas la enfocan en las experiencias europeas, en tanto que los neomarxistas parten de la lucha revolucionaria emprendida en los países del Tercer Mundo. Los primeros ven como clase revolucionaria al proletariado industrial, los últimos, consideran que el papel activo lo ha desempeñado el campesinado, ya que, en el Tercer Mundo, los obreros industriales forman una “aristocracia del trabajo”.
c.- Los marxistas creen en la existencia o eventual surgimiento de una burguesía nacional en los países en desarrollo, los neomarxistas, por su parte, ven a la burguesía como creación y herramienta del imperialismo y, como tal, la juzgan incapaz de liberar a las fuerzas de la producción.
d.- Los neomarxistas consideran la posibilidad de emprenderse la revolución aún a costa de que las condiciones fuesen desfavorables, en ese contexto, la guerra de guerrillas suscitó una herramienta necesaria utilizada por los países de América Latina, Asia y África. El marxismo insiste en el trabajo del partido organizativo, en particular entre los obreros.
e.- Los neomarxistas hacen hincapié en aspectos subjetivos, propios de una antropología humanista, exaltada mediante el estímulo moral del “hombre nuevo”. Los marxistas defienden el materialismo y hacen énfasis sobre las condiciones objetivas del cambio, que dieron a Marx su distintivo de científico social.
f.- El marxismo muestra optimismo ante las teorías desarrolllistas del siglo XIX, exaltando una fe ciega en la industrialización como liberadora de la humanidad; los neomarxistas apuntan más a las demandas crecientes de una conciencia ecológica frente a las teorías desarrollistas, se tiende al concepto que las ciudades son parasitarias y se idealiza la vida del campo, contrariamente a lo expuesto por Marx, quien comentaba sobre “la idiotez de la vida rural”.
7. REFLEXIONES FINALES
El marxismo ha constituido una doctrina basta para comprender las dinámicas y fenómenos económico-sociales que devienen del desarrollo capitalista. Sin embargo, su meta relato, el comunismo, quedo relegado en la praxis como una utopía más.
Lo rescatable de las tesis marxistas es la de haber encontrado en la lógica dialéctica y el materialsimo histórico, las herramientas esenciales para comprender el progreso o desarrollo evolutivo de las sociedades.
Su tesis de liberación de las fuerzas productivas, no fue llevada en concreto por la propia burguesía, sino que por el contrario, fue la clase media intelectual y los trabajadores, en especial los del campo, quienes incitaron una lucha revolucionaria por la socialización de los medios de producción.
La tesis marxista del desarrollo estriba en que al preceder el feudalismo al capitalismo, y éste al socialismo y al comunismo, con el fin de alcanzar un estado de socialismo, todas las sociedades debían pasar por las diversas etapas del desarrollo capitalista. Marx dudaba que las sociedades menos desarrolladas fueran capaces de lograr el desarrollo por sí mismas. Esos países o sociedades, Marx las consideraba primitivas e incapaces de lograr un proceso de desarrollo propio.
Sin embargo, el enfoque ortodoxo en América Latina no fue prevaleciente. En esta parte del Hemisferio, al igual que en algunos países de África y Asia, los marxistas (no ortodoxos) no esperaron el tan anhelado desarrollo y auge capitalista. Vieron en la Revolución bolchevique rusa y en la Revolución cubana los mejores ejemplos para la liberación anticipada de la sociedad frente a lo que consideraron la expoliación capitalista por parte de la burguesía nacional y el capital extranjero. Lenin mismo había advertido de la necesidad de las luchas independentistas frente a los poderes coloniales en los llamados países subdesarrollados.
El marxismo fue llevado a perspectivas nacionalistas, sobre todo, a partir de la influencia y revolución maoísta en China. Ernesto Guevara fue un idealista que criticó el acercamiento de la revolución cubana a la Unión Soviética y ese nacionalismo inspiró también a grupos guerrilleros en el continente americano (en Perú a través del Movimiento Guevarista Tupac Amarú, algunos frentes de esta línea en Guatemala y el maoísta de Sendero Luminoso también en Perú).
Las corrientes no marxistas en América Latina se acogieron a las doctrinas de la Teoría de la Dependencia, percibida como modelo alternativo frente al conflicto este-oeste. Los aportes de los economistas de la CEPAL, Raúl Prébish y Fernando Cardoso se orientaron por una estrategia nueva de desarrollo, planteada desde la lógica de la sustitución de importaciones, etapa que se agotó ante la crisis económica del petróleo a finales de los años `70, en donde se marca el inicio del modelo de economía libre de mercado.
Las posiciones más renovadas de izquierda, entre los que se encuentran Dos Santos y Gunder Frank, hacen crítica de los modelos convencionales de desarrollo y plantean básicamente que el subdesarrollo es una condición creada por la ruptura en la continuidad de las etapas del feudalismo al capitalismo, en razón de la invasión colonial por los países industrializados hacia los considerados subdesarrollados; la dicotomía no es centro-periferia, Baran en seguimiento a los anteriores, abandonó la idea de que el capitalismo se difundía desde el “centro” a la “periferia”, en lugar de ello, introdujo la idea de que el subdesarrollo era un proceso activo que seguía al desarrollo en el centro.
Actualmente, desde la arista de la academia, el neomarxismo ha dado una interpretación novedosa a su corriente primigenia. Ha hecho una modificación del determinismo económico marxista por otra visión humanista, en donde se enfatiza en la crisis de valores de las sociedades post-industrializadas, se hace crítica a la economía del mundo global, la estética, el fetichismo y el culto a las grandes ciudades, que constituyen en esencia los fenómenos que deben ser revolucionados.
8. BILIOGRAFÍA
Cardoso, Fernando.
“La originalidad de una copia”. Centro de Estudios Latinoamericanos, Universidad de Cambridge, 1977.
Dos Santos, Theotonio.
“La crisis de la teoría del desarrollo y las relaciones de dependencia en América Latina”. Boletín de CESO, 3, Santiago de Chile, 1968
Gide y Rist.
“Historia de las Doctrinas Económicas”. 3ª. Edición. Editorial Reus, Madrid, s.a.
Leo Strauss y Joseph Cropsey.
“Historía de la Filosofía Política”. Fondo de Cultura Económica. México, 1996.
Lenin.
El Desarrollo Capitalista en Rusia. Progress Publishers, Moscú, 1956.
Magnus Blomström y Björn Hettne.
“La Teoría del Desarrollo Económico en Transición”. 1ª. Edición en Español. Fondo de Cultura Económica, México, 1990.
Marx – Engels.
“La Ideología Alemana. El Manifiesto Comunista. El Papel del Trabajo en la Transformaicón del Mono en Hombre”. Editorial Andreus Ltda.. Colombia, 1979.
_____________. “Sobre el colonialismo”. Progress Publishers, Moscú, 1960.
Palma, G.
“Dependencia”. En: Desarrollo Mundial, Vol. 6, núm. 7-8
Sabine, George.
“Historia de la Teoría Política”. Fondo de Cultura Económica. México, D.F. 1994.
ENFOQUE MARXISTA SOBRE EL DESARROLLO (II PARTE)
3.- Ortodoxia marxista y los aportes leninistas a la teoría revolucionaria. 4.- Latinoamérica: Praxis revolucionaria o marxismo puro. 4.1. El marxismo en Latinoamérica. 4.2. La izquierda revolucionaria. 5.- Aplicación marxista desde la perspectiva de la Teoría de la Dependencia. 5.1. Theotonio Dos Santos. 5.2. Ander Gunder Frank.
3. Ortodoxia marxista y los aportes leninistas a la teoría revolucionaria
Los marxistas plantean la naturaleza inevitable y progresiva del capitalismo. Lenin al respecto escribe lo siguiente: “El papel histórico progresista del capitalismo puede resumirse en dos breves proposiciones: incremento en las fuerzas productivas del trabajo social y la socialización de dicho trabajo. Pero estos hechos se manifiestan en procesos extremadamente diversos, en diferentes ramas de la economía nacional” .
La dogmática marxista plantea la necesidad del desarrollo máximo del capitalismo, agotar todas sus etapas, eliminar los rasgos pre-capitalistas de las sociedades en desarrollo; pues tal sistema generará sus propias contradicciones y hará necesario la socialización de los medios de producción para revolucionar las fuerzas productivas y el trabajo. Avanzar hacia una sociedad más industrializada y con mayor bienestar, donde el Estado sería el gendarme de tales fines. Sólo el Estado socialista sentaría las bases para eliminar las clases sociales y la propiedad en pro del comunismo.
Lenin describió en forma concreta el desarrollo de Rusia en la última parte del Siglo XIX, la cual indica una conciencia de que el desarrollo capitalista en las regiones menos desarrolladas es más complejo de lo que sugiere el análisis de Marx. Para Lenin había que anticiparse a la esperada revolución social. El auge capitalista podría tardar muchos años o décadas.
De lo anterior, surgieron posturas divergentes. La de los mencheviques que planteaban la pureza marxista, es decir, el desarrollo capitalista ruso para continuar con la etapa subsiguiente socialista; y los bolcheviques, que bajo el liderazgo de Lenin, deseaban la precipitación de la revolución.
Lenin proporcionó un análisis más elaborado de la compleja interacción entre una región desarrollada y otra menos desarrollada. El desarrollo capitalista no era requisito sine qua non para alcanzar el socialismo. Asimismo, evidenció que la antigua sociedad agraria rusa contenía un sistema construido sobre la propiedad común, y que ese sistema podría constituir la base del futuro socialismo ruso.
Contrario a lo afirmado por los Narodniks, para quienes el desarrollo capitalista en Rusia no era posible; Lenin no sólo establecía que era posible sino que indicaba que ya se había desarrollado. El nivel de desarrollo de los rusos, como resultado de una lógica imperial expuesta por los zares, era en realidad un tanto menor que el avance de los países capitalistas; es decir, el capitalismo venía en progreso.
A pesar de lo dicho por Lenin, existían bastas estructuras tradicionales o precapitalistas en Rusia. Para Palma , el desarrollo capitalista llegaría a ser en Rusia, consecuencia de un tipo de “repetición en cámara lenta” del desarrollo de Europa occidental.
Los primeros teóricos marxistas que abordaron el tema del imperialismo no cuestionaron la idea de Marx sobre el papel progresista desempeñado por el capitalismo en los países menos desarrollados, pero sí cuestionaban su análisis de la interacción entre los países más y menos desarrollados. Marx ignoró la importancia de la independencia política, no había pensado en la forma en que el colonialismo afectaba el desarrollo industrial en los países menos desarrollados, sobreestimaba así, la posibilidad que el capitalismo se introdujera mediante el colonialismo.
Lenin, quien puede ser considerado de los primeros teóricos del imperialismo, no encontró posible que la exportación de capital a los países menos desarrollados condujera de manera automática al desarrollo capitalista.
En el Congreso del Comintern en 1920, Lenin –citado por Cardoso- manifiesta:
“Los progresivos efectos del capitalismo, por el contrario, no se percibe allí (en las colonias), a pesar de la penetración del capital extranjero. Cuando el poder imperialista dominante necesita apoyo social en las colonias, une sus fuerzas, primero y sobre todo, a las clases dirigentes del antiguo sistema precapitalista –el tipo de señor feudal, la burguesía comercial y financiera- contra las masas” .
Para Lenin entonces, el obstáculo para el desarrollo capitalista en los países menos desarrollados debe buscarse en los lazos coloniales. Él creía que el capitalismo sería progresivo en los países menos desarrollados, una vez que éstos hubieran llegado a ser políticamente independientes.
4. Latinoamérica: Praxis revolucionaria o marxismo puro
4.1. El marxismo en Latinoamérica
Sería equívoco aplicar las tesis marxistas propias del capitalismo europeo del Siglo XIX a los problemas de los llamados países en vías de desarrollo. Sería también absurdo culpar a Marx por la falta de apreciaciones al respecto.
El marxismo en muchos casos fue tratado de forma mecánica en cuanto a su aplicación a las realidades del subdesarrollo. El marxismo fue introducido en América Latina más como una ideología que como una teoría; fue más pragmático su uso que su abordaje teorético o dogmático como en la Europa occidental.
Marx y Engels indicaron que el futuro del país atrasado se refleja en aquello que ha llegado a ser el país más desarrollado, mediante la rápida mejoría de los instrumentos de producción y las muy mejoradas comunicaciones, la burguesía obliga a las naciones, incluyendo las bárbaras, a entrar en lo denominado para entonces “civilización”.
Las ideas de Marx acerca de los problemas del subdesarrollo no diferían significativamente de las que prevalecían en el evolucionismo del siglo XIX. En cuanto al evolucionismo que planteaba sobre el desarrollo capitalista, sus extensos escritos intentan analizar el problema de forma muy diversificada. Se puede mencionar aquí con cabalidad el aceptado punto de vista de Lenin dentro de la naturaleza compleja y contradictoria del proceso capitalista de desarrollo.
El llamado Tercer Mundo descansaba pacífica y despreocupadamente, esperando que en Occidente los industrializados influyeran en ellos, sea mediante el auxilio o la fuerza. En uno de los pasajes de Marx relacionados con el mundo no europeo, prevé una revolución industrial en la India, como resultado inevitable de la construcción de los ferrocarriles ingleses:
“No se puede mantener una red de ferrocarriles sobre un territorio inmenso, sin introducir todos aquellos procesos industriales necesarios para satisfacer las necesidades inmediatas y corrientes de la locomoción ferroviaria, y a partir de la cual debe extenderse la aplicación de la maquinaria a aquellas áreas de la industria que no se vinculan de inmediato con los ferrocarriles. Por lo tanto, el sistema ferroviario se convertirá en la India, en el verdadero precursor de la industria moderna” .
En virtud de lo descrito, la escuela de la dependencia misma constituyó una reacción contra el marxismo esquemático, su debilidad analítica para los países en desarrollo y la ineficacia política del comunismo ortodoxo hizo que prevaleciera en el pensamiento económico intelectual e influyente la dependencia, aunque como se verá, existieron aportes radicales de la dicotomía centro-periferia, como los esbozados por Dos Santos, Frank y las tesis plasmadas en los cónclaves latinoamericanos anti-imperialistas.
4.2. La izquierda revolucionaria
Bajo el enfoque leninista, los países colonizados debían buscar su independencia, generar sus movimientos revolucionarios en contra del latifundismo, la burguesía nacional explotadora y el imperialismo. El marxismo tenía una fuerte carga nacionalista y no fue universalista como en Europa, que deviene de la lógica ¡proletarios del mundo uníos¡
El sexto Congreso del Comintern en 1928, fue el primero que se ocupó específicamente de los problemas de América Latina :
“En toda América Latina, los comunistas deben participar activamente en los movimientos revolucionarios de masas dirigidos contra el régimen de latifundio y contra el imperialismo, aun cuando estos movimientos estén todavía bajo el liderazgo de la pequeña burguesía. Sin embargo, al hacerlo así, los comunistas no pueden, bajo ninguna circunstancia, subordinarse políticamente a sus aliados temporales. Mientras se lucha por la hegemonía, durante los movimientos revolucionarios, los partidos comunistas deben luchar en primer lugar por la independencia política y la organización de sus partidos, asegurando su transformación en el partido conductor del proletariado”.
Un ejemplo claro de este marxismo nacionalista se dio con los aportes del peruano José Carlos Mariátegui, cuyos Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, se han constituido en el intento más singular de comprender la problemática nacional latinoamericana bajo una perspectiva marxista.
Cuba constituye otro ejemplo del contraste entre la línea partidaria del comunismo ortodoxo y una estrategia revolucionaria más voluntarista. El Partido Comunista Cubano fue fundado a instancias del Comintern. Experimentó anteriormente un nacionalismo radical no marxista, bajo el pensamiento revolucionario de José Martí, relevante para la insurrección contra España en 1895. Por ello, muchos argumentan que Fidel Castro fue más influido por Martí que por Marx. Aunque el modelo cubano sigue un carácter sui generis al definirse como martiniano marxista por su misma Carta Magna.
Desde un punto de vista comunista convencional, la sociedad latinoamericana seguía siendo feudal; por ello, era prematuro iniciar una movilización del proletariado antes de que América Latina hubiera experimentado su propia revolución burguesa. La tarea histórica de ésta consistía en aplastar la alianza feudal-imperialista. Sólo entonces sería posible una revolución socialista. La Revolución cubana de 1959 desafío este punto de vista político. Aguilar expone:
“Señal de la situación de los partidos comunistas en este periodo y clave de los conflictos internos y externos que los abrumaban fue su escasa participación en los eventos más importantes de la época. El partido comunista no desempeñó ningún papel de importancia ni en Guatemala en 1944, ni en Bolivia en 1952, ni en ninguna otra de las convulsiones políticas en Venezuela, Argentina, Colombia o Perú”.
En América Latina, los campesinos estaban más inclinados en la lucha revolucionaria que los obreros y la guerrilla rural pareció ser una alternativa al trabajo organizado dentro del movimiento laboral. Guatemala no fue la excepción, la constitución del EGP y ORPA contaron con un gran respaldo campesino y el primero además con fuerte presencia de indígenas.
Los puntos de vista tradicionales marxistas no tuvieron mayor eco. Estos se aferraron y encasillaron en los Partidos Comunistas, pero comúnmente fueron rechazados por los movimientos de insurgencia armada. La razón política que evidenció esto fue la misma Revolución cubana.
Las ideas del Che Guevara sobre el papel de los campesinos en la revolución y la capacidad del ser humano de superar limitaciones objetivas es una reminiscencia de Mao Zedong, fue así como los marxistas latinoamericanos se dividieron aún más; hubo corrientes ideológicas por doquier, trotskistas, marxistas, leninistas, maoístas, guevaristas, otros. Después del conflicto chino-soviético las ideas maoístas proliferaron, su máxima expresión la constituyó la guerrilla del Sendero Luminoso en El Perú.
La nueva izquierda revolucionaria marxista no ortodoxa o dogmática nació y floreció en la mayoría de países latinoamericanos. Centroamérica fue un epicentro del conflicto este-oeste. Querían la revolución de forma inmediata, su expresión se notó en la Tricontinental y en la Conferencia de Solidaridad de América Latina, que tuvo lugar en La Habana, en agosto de 1967, su lema fue “El deber de un revolucionario es hacer la revolución”.
5. Aplicación marxista desde la perspectiva de la Teoría de la Dependencia
El enfoque de la dependencia se originó en el debate latinoamericano sobre los problemas de subdesarrollo, el cual fue una de las más valiosas contribuciones a la ciencia social moderna. Este enfoque constituyó una crítica eficaz al paradigma de la modernización, además, proporcionó un punto de vista alternativo, que funciona como catalizador de la teoría del desarrollo.
La escuela de la dependencia surgió de la convergencia de dos tendencias intelectuales : una llamada con frecuencia “neomarxista” y otras cuyas raíces se encuentran en la tradición de la CEPAL.
El concepto neomarxista refleja cierto dualismo en el pensamiento marxista, basado por una parte en un concepto tradicional o eurocéntrico y por otra, un enfoque reciente que se ocupa del subdesarrollo y los problemas del llamado en otrora Tercer Mundo.
Para los marxistas ortodoxos, el cuerpo principal de la tesis neomarxista no es del todo compatible con el marco clásico del marxismo.
En Latinoamérica se acentúo la discusión sobre el subdesarrollo, en particular luego de la depresión de los años treinta. Esta crisis económica tornó dramáticas las dimensiones de la dependencia latinoamericana; además, dio lugar al inicio de una investigación económica más sistemática y requirió una política de sustitución de importaciones, consolidada posteriormente como una estrategia de desarrollo. Los planteamientos de la CEPAL, que en esencia no son marxistas, fueron dirigidos por Raúl Prebish y Cardoso, entre otros, pero en esta investigación tomaremos en cuenta la perspectiva de dependencia desde las tendencias nuevas del marxismo o neomarxismo, cuyos máximos exponentes son el economista brasileño Theotonio Dos Santos y Ander Gunder Frank.
5.1. Theotonio Dos Santos
Dos Santos plantea que el concepto tradicional de desarrollo se resume en lo siguiente : i.- El Desarrollo significa avances hacia algunos objetivos generales bien definidos, los cuales corresponden a la condición específica del hombre y la sociedad que se encuentra en las sociedades más avanzadas del mundo moderno; ii.- Los países en desarrollo avanzaran eliminando obstáculos sociales, políticos, culturales e institucionales; iii.- Permitir la movilización más racional de los recursos y éstos pueden ser jerarquizados para uso de planeadores económicos; iv.- Coordinar algunas fuerzas sociales y políticas para apoyar una política de desarrollo y diseñar una base ideológica que organice la voluntad de diversas naciones en las tareas de desarrollo.
Una vez considerada la teoría convencional de desarrollo como indefendible, se pueden apreciar los planteamientos de Dos Santos, que se orientan a una teoría del desarrollo más sólida :
a.- La teoría del desarrollo debe analizar el proceso de desarrollo en sus diversas manifestaciones históricas y concretas;
b.- Mediante el análisis histórico, esta teoría debe extraer las leyes generales del desarrollo, a partir de las sociedades elegidas para investigación;
c.- Al formular estas leyes, la teoría del desarrollo debe tomar en cuenta las contradicciones internacionales del proceso, abandonando cualquier intento formal por reducirlo a una transición unilineal de un tipo de sociedad a otra. Más bien, la teoría debe demostrar cómo, mediante las contradicciones, toda la sociedad puede alcanzar formas más elevadas de organización. Estas fuerzas y las formas sociales que implican, se describen mejor como tendencias sociales que como modelos de una situación futura a aspirar.
5.2. Ander Gunder Frank
Frank –citado por Blomström y Bjöm Hettne- argumenta que muchas naciones desarrolladas muestran tendencias particulares, que el status que se les atribuye está diseminado y que la estructura de papeles no es tan funcionalmente específica como podría sostenerlo la ideología oficial. Se pueden encontrar rasgos de “universalismo”, “hazañas” y “especificidad” en las naciones subdesarrolladas. Después de haber destruido las bases empíricas del análisis de la variable modelo en los problemas del subdesarrollo, Frank cuestiona las bases teóricas para dicho análisis.
Para Frank el subdesarrollo no es una etapa original, como puede deducirse de la teoría de las cinco etapas de Rostow, sino es una condición creada; para ejemplificar señala la des-industrialización británica de la India, los efectos destructivos del comercio de esclavos y la destrucción de las sociedades indígenas en América Central y América del Sur.
Es decir, Frank observa que la condición de subdesarrollo constituye un producto histórico, determinado por la expoliación colonialista y que no necesariamente los avances hacia la industrialización dejaron cosas positivas para las sociedades en desarrollo.
3. Ortodoxia marxista y los aportes leninistas a la teoría revolucionaria
Los marxistas plantean la naturaleza inevitable y progresiva del capitalismo. Lenin al respecto escribe lo siguiente: “El papel histórico progresista del capitalismo puede resumirse en dos breves proposiciones: incremento en las fuerzas productivas del trabajo social y la socialización de dicho trabajo. Pero estos hechos se manifiestan en procesos extremadamente diversos, en diferentes ramas de la economía nacional” .
La dogmática marxista plantea la necesidad del desarrollo máximo del capitalismo, agotar todas sus etapas, eliminar los rasgos pre-capitalistas de las sociedades en desarrollo; pues tal sistema generará sus propias contradicciones y hará necesario la socialización de los medios de producción para revolucionar las fuerzas productivas y el trabajo. Avanzar hacia una sociedad más industrializada y con mayor bienestar, donde el Estado sería el gendarme de tales fines. Sólo el Estado socialista sentaría las bases para eliminar las clases sociales y la propiedad en pro del comunismo.
Lenin describió en forma concreta el desarrollo de Rusia en la última parte del Siglo XIX, la cual indica una conciencia de que el desarrollo capitalista en las regiones menos desarrolladas es más complejo de lo que sugiere el análisis de Marx. Para Lenin había que anticiparse a la esperada revolución social. El auge capitalista podría tardar muchos años o décadas.
De lo anterior, surgieron posturas divergentes. La de los mencheviques que planteaban la pureza marxista, es decir, el desarrollo capitalista ruso para continuar con la etapa subsiguiente socialista; y los bolcheviques, que bajo el liderazgo de Lenin, deseaban la precipitación de la revolución.
Lenin proporcionó un análisis más elaborado de la compleja interacción entre una región desarrollada y otra menos desarrollada. El desarrollo capitalista no era requisito sine qua non para alcanzar el socialismo. Asimismo, evidenció que la antigua sociedad agraria rusa contenía un sistema construido sobre la propiedad común, y que ese sistema podría constituir la base del futuro socialismo ruso.
Contrario a lo afirmado por los Narodniks, para quienes el desarrollo capitalista en Rusia no era posible; Lenin no sólo establecía que era posible sino que indicaba que ya se había desarrollado. El nivel de desarrollo de los rusos, como resultado de una lógica imperial expuesta por los zares, era en realidad un tanto menor que el avance de los países capitalistas; es decir, el capitalismo venía en progreso.
A pesar de lo dicho por Lenin, existían bastas estructuras tradicionales o precapitalistas en Rusia. Para Palma , el desarrollo capitalista llegaría a ser en Rusia, consecuencia de un tipo de “repetición en cámara lenta” del desarrollo de Europa occidental.
Los primeros teóricos marxistas que abordaron el tema del imperialismo no cuestionaron la idea de Marx sobre el papel progresista desempeñado por el capitalismo en los países menos desarrollados, pero sí cuestionaban su análisis de la interacción entre los países más y menos desarrollados. Marx ignoró la importancia de la independencia política, no había pensado en la forma en que el colonialismo afectaba el desarrollo industrial en los países menos desarrollados, sobreestimaba así, la posibilidad que el capitalismo se introdujera mediante el colonialismo.
Lenin, quien puede ser considerado de los primeros teóricos del imperialismo, no encontró posible que la exportación de capital a los países menos desarrollados condujera de manera automática al desarrollo capitalista.
En el Congreso del Comintern en 1920, Lenin –citado por Cardoso- manifiesta:
“Los progresivos efectos del capitalismo, por el contrario, no se percibe allí (en las colonias), a pesar de la penetración del capital extranjero. Cuando el poder imperialista dominante necesita apoyo social en las colonias, une sus fuerzas, primero y sobre todo, a las clases dirigentes del antiguo sistema precapitalista –el tipo de señor feudal, la burguesía comercial y financiera- contra las masas” .
Para Lenin entonces, el obstáculo para el desarrollo capitalista en los países menos desarrollados debe buscarse en los lazos coloniales. Él creía que el capitalismo sería progresivo en los países menos desarrollados, una vez que éstos hubieran llegado a ser políticamente independientes.
4. Latinoamérica: Praxis revolucionaria o marxismo puro
4.1. El marxismo en Latinoamérica
Sería equívoco aplicar las tesis marxistas propias del capitalismo europeo del Siglo XIX a los problemas de los llamados países en vías de desarrollo. Sería también absurdo culpar a Marx por la falta de apreciaciones al respecto.
El marxismo en muchos casos fue tratado de forma mecánica en cuanto a su aplicación a las realidades del subdesarrollo. El marxismo fue introducido en América Latina más como una ideología que como una teoría; fue más pragmático su uso que su abordaje teorético o dogmático como en la Europa occidental.
Marx y Engels indicaron que el futuro del país atrasado se refleja en aquello que ha llegado a ser el país más desarrollado, mediante la rápida mejoría de los instrumentos de producción y las muy mejoradas comunicaciones, la burguesía obliga a las naciones, incluyendo las bárbaras, a entrar en lo denominado para entonces “civilización”.
Las ideas de Marx acerca de los problemas del subdesarrollo no diferían significativamente de las que prevalecían en el evolucionismo del siglo XIX. En cuanto al evolucionismo que planteaba sobre el desarrollo capitalista, sus extensos escritos intentan analizar el problema de forma muy diversificada. Se puede mencionar aquí con cabalidad el aceptado punto de vista de Lenin dentro de la naturaleza compleja y contradictoria del proceso capitalista de desarrollo.
El llamado Tercer Mundo descansaba pacífica y despreocupadamente, esperando que en Occidente los industrializados influyeran en ellos, sea mediante el auxilio o la fuerza. En uno de los pasajes de Marx relacionados con el mundo no europeo, prevé una revolución industrial en la India, como resultado inevitable de la construcción de los ferrocarriles ingleses:
“No se puede mantener una red de ferrocarriles sobre un territorio inmenso, sin introducir todos aquellos procesos industriales necesarios para satisfacer las necesidades inmediatas y corrientes de la locomoción ferroviaria, y a partir de la cual debe extenderse la aplicación de la maquinaria a aquellas áreas de la industria que no se vinculan de inmediato con los ferrocarriles. Por lo tanto, el sistema ferroviario se convertirá en la India, en el verdadero precursor de la industria moderna” .
En virtud de lo descrito, la escuela de la dependencia misma constituyó una reacción contra el marxismo esquemático, su debilidad analítica para los países en desarrollo y la ineficacia política del comunismo ortodoxo hizo que prevaleciera en el pensamiento económico intelectual e influyente la dependencia, aunque como se verá, existieron aportes radicales de la dicotomía centro-periferia, como los esbozados por Dos Santos, Frank y las tesis plasmadas en los cónclaves latinoamericanos anti-imperialistas.
4.2. La izquierda revolucionaria
Bajo el enfoque leninista, los países colonizados debían buscar su independencia, generar sus movimientos revolucionarios en contra del latifundismo, la burguesía nacional explotadora y el imperialismo. El marxismo tenía una fuerte carga nacionalista y no fue universalista como en Europa, que deviene de la lógica ¡proletarios del mundo uníos¡
El sexto Congreso del Comintern en 1928, fue el primero que se ocupó específicamente de los problemas de América Latina :
“En toda América Latina, los comunistas deben participar activamente en los movimientos revolucionarios de masas dirigidos contra el régimen de latifundio y contra el imperialismo, aun cuando estos movimientos estén todavía bajo el liderazgo de la pequeña burguesía. Sin embargo, al hacerlo así, los comunistas no pueden, bajo ninguna circunstancia, subordinarse políticamente a sus aliados temporales. Mientras se lucha por la hegemonía, durante los movimientos revolucionarios, los partidos comunistas deben luchar en primer lugar por la independencia política y la organización de sus partidos, asegurando su transformación en el partido conductor del proletariado”.
Un ejemplo claro de este marxismo nacionalista se dio con los aportes del peruano José Carlos Mariátegui, cuyos Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, se han constituido en el intento más singular de comprender la problemática nacional latinoamericana bajo una perspectiva marxista.
Cuba constituye otro ejemplo del contraste entre la línea partidaria del comunismo ortodoxo y una estrategia revolucionaria más voluntarista. El Partido Comunista Cubano fue fundado a instancias del Comintern. Experimentó anteriormente un nacionalismo radical no marxista, bajo el pensamiento revolucionario de José Martí, relevante para la insurrección contra España en 1895. Por ello, muchos argumentan que Fidel Castro fue más influido por Martí que por Marx. Aunque el modelo cubano sigue un carácter sui generis al definirse como martiniano marxista por su misma Carta Magna.
Desde un punto de vista comunista convencional, la sociedad latinoamericana seguía siendo feudal; por ello, era prematuro iniciar una movilización del proletariado antes de que América Latina hubiera experimentado su propia revolución burguesa. La tarea histórica de ésta consistía en aplastar la alianza feudal-imperialista. Sólo entonces sería posible una revolución socialista. La Revolución cubana de 1959 desafío este punto de vista político. Aguilar expone:
“Señal de la situación de los partidos comunistas en este periodo y clave de los conflictos internos y externos que los abrumaban fue su escasa participación en los eventos más importantes de la época. El partido comunista no desempeñó ningún papel de importancia ni en Guatemala en 1944, ni en Bolivia en 1952, ni en ninguna otra de las convulsiones políticas en Venezuela, Argentina, Colombia o Perú”.
En América Latina, los campesinos estaban más inclinados en la lucha revolucionaria que los obreros y la guerrilla rural pareció ser una alternativa al trabajo organizado dentro del movimiento laboral. Guatemala no fue la excepción, la constitución del EGP y ORPA contaron con un gran respaldo campesino y el primero además con fuerte presencia de indígenas.
Los puntos de vista tradicionales marxistas no tuvieron mayor eco. Estos se aferraron y encasillaron en los Partidos Comunistas, pero comúnmente fueron rechazados por los movimientos de insurgencia armada. La razón política que evidenció esto fue la misma Revolución cubana.
Las ideas del Che Guevara sobre el papel de los campesinos en la revolución y la capacidad del ser humano de superar limitaciones objetivas es una reminiscencia de Mao Zedong, fue así como los marxistas latinoamericanos se dividieron aún más; hubo corrientes ideológicas por doquier, trotskistas, marxistas, leninistas, maoístas, guevaristas, otros. Después del conflicto chino-soviético las ideas maoístas proliferaron, su máxima expresión la constituyó la guerrilla del Sendero Luminoso en El Perú.
La nueva izquierda revolucionaria marxista no ortodoxa o dogmática nació y floreció en la mayoría de países latinoamericanos. Centroamérica fue un epicentro del conflicto este-oeste. Querían la revolución de forma inmediata, su expresión se notó en la Tricontinental y en la Conferencia de Solidaridad de América Latina, que tuvo lugar en La Habana, en agosto de 1967, su lema fue “El deber de un revolucionario es hacer la revolución”.
5. Aplicación marxista desde la perspectiva de la Teoría de la Dependencia
El enfoque de la dependencia se originó en el debate latinoamericano sobre los problemas de subdesarrollo, el cual fue una de las más valiosas contribuciones a la ciencia social moderna. Este enfoque constituyó una crítica eficaz al paradigma de la modernización, además, proporcionó un punto de vista alternativo, que funciona como catalizador de la teoría del desarrollo.
La escuela de la dependencia surgió de la convergencia de dos tendencias intelectuales : una llamada con frecuencia “neomarxista” y otras cuyas raíces se encuentran en la tradición de la CEPAL.
El concepto neomarxista refleja cierto dualismo en el pensamiento marxista, basado por una parte en un concepto tradicional o eurocéntrico y por otra, un enfoque reciente que se ocupa del subdesarrollo y los problemas del llamado en otrora Tercer Mundo.
Para los marxistas ortodoxos, el cuerpo principal de la tesis neomarxista no es del todo compatible con el marco clásico del marxismo.
En Latinoamérica se acentúo la discusión sobre el subdesarrollo, en particular luego de la depresión de los años treinta. Esta crisis económica tornó dramáticas las dimensiones de la dependencia latinoamericana; además, dio lugar al inicio de una investigación económica más sistemática y requirió una política de sustitución de importaciones, consolidada posteriormente como una estrategia de desarrollo. Los planteamientos de la CEPAL, que en esencia no son marxistas, fueron dirigidos por Raúl Prebish y Cardoso, entre otros, pero en esta investigación tomaremos en cuenta la perspectiva de dependencia desde las tendencias nuevas del marxismo o neomarxismo, cuyos máximos exponentes son el economista brasileño Theotonio Dos Santos y Ander Gunder Frank.
5.1. Theotonio Dos Santos
Dos Santos plantea que el concepto tradicional de desarrollo se resume en lo siguiente : i.- El Desarrollo significa avances hacia algunos objetivos generales bien definidos, los cuales corresponden a la condición específica del hombre y la sociedad que se encuentra en las sociedades más avanzadas del mundo moderno; ii.- Los países en desarrollo avanzaran eliminando obstáculos sociales, políticos, culturales e institucionales; iii.- Permitir la movilización más racional de los recursos y éstos pueden ser jerarquizados para uso de planeadores económicos; iv.- Coordinar algunas fuerzas sociales y políticas para apoyar una política de desarrollo y diseñar una base ideológica que organice la voluntad de diversas naciones en las tareas de desarrollo.
Una vez considerada la teoría convencional de desarrollo como indefendible, se pueden apreciar los planteamientos de Dos Santos, que se orientan a una teoría del desarrollo más sólida :
a.- La teoría del desarrollo debe analizar el proceso de desarrollo en sus diversas manifestaciones históricas y concretas;
b.- Mediante el análisis histórico, esta teoría debe extraer las leyes generales del desarrollo, a partir de las sociedades elegidas para investigación;
c.- Al formular estas leyes, la teoría del desarrollo debe tomar en cuenta las contradicciones internacionales del proceso, abandonando cualquier intento formal por reducirlo a una transición unilineal de un tipo de sociedad a otra. Más bien, la teoría debe demostrar cómo, mediante las contradicciones, toda la sociedad puede alcanzar formas más elevadas de organización. Estas fuerzas y las formas sociales que implican, se describen mejor como tendencias sociales que como modelos de una situación futura a aspirar.
5.2. Ander Gunder Frank
Frank –citado por Blomström y Bjöm Hettne- argumenta que muchas naciones desarrolladas muestran tendencias particulares, que el status que se les atribuye está diseminado y que la estructura de papeles no es tan funcionalmente específica como podría sostenerlo la ideología oficial. Se pueden encontrar rasgos de “universalismo”, “hazañas” y “especificidad” en las naciones subdesarrolladas. Después de haber destruido las bases empíricas del análisis de la variable modelo en los problemas del subdesarrollo, Frank cuestiona las bases teóricas para dicho análisis.
Para Frank el subdesarrollo no es una etapa original, como puede deducirse de la teoría de las cinco etapas de Rostow, sino es una condición creada; para ejemplificar señala la des-industrialización británica de la India, los efectos destructivos del comercio de esclavos y la destrucción de las sociedades indígenas en América Central y América del Sur.
Es decir, Frank observa que la condición de subdesarrollo constituye un producto histórico, determinado por la expoliación colonialista y que no necesariamente los avances hacia la industrialización dejaron cosas positivas para las sociedades en desarrollo.
ENFOQUE MARXISTA SOBRE EL DESARROLLO
PROLOGO. 1.- Premisas filosóficas del marxismo. 1.1. El Materialismo Dialéctico. 1.2. El determinismo económico. 1.3. La lucha de clases e ideología. 1.4. La Revolución Proletaria. 2.- Pensamiento económico marxista.
PRÓLOGO
Karl Marx tiene como sustento la filosofía hegeliana, suprimiendo de ésta en primer término el idealismo al cual el primero impregnó la tesis materialista; en segundo aspecto, sustituyó la lucha de naciones hegeliana como unidades efectivas en la historia social por la lucha de clases, radicalizando así su profetismo revolucionario.
Tomó esencialmente la dialéctica hegeliana, era su método eficaz para demostrar el desarrollo social, por lo que su filosofía al igual que Hegel se constituyó en una filosofía de la historia.
Para ambos la base de todo cambio social es la necesidad; la fuerza impulsora del cambio social es la lucha y en último lugar el factor determinante es el poder.
Para Marx la lucha que genera el desarrollo histórico social es la de clases y el poder económico es el factor determinante de los cambios superestructurales a nivel político y jurídico.
La filosofía marxista está conformada por una serie de etapas o pasos que se debían seguir para alcanzar la sociedad humana desarrollada, la que se caracteriza por una igualdad de la condiciones de vida, aboliendo las desigualdades, para lo que era necesario un cambio radical de las economías que producían plus valor, es decir, había que consolidar el Estado socialista.
1. Premisas filosóficas del Marxismo
1.1. El Materialismo Dialéctico
Marx consideraba a la dialéctica como un método lógico , el único capaz de explicar una materia de estudio en constante desarrollo y de revelar la necesidad de su desarrollo.
El materialismo marxista se identifica como científico y a pesar que los estudios sociales pudieran imitar a la física, pensaba acercándose a los positivistas, que podían alcanzar un nivel de precisión y certeza alto.
El materialismo comportaba un rechazo radical a la religión, la cual consideraba Marx como el opio del pueblo.
El materialismo dialéctico además tenía como objeto explicar el sentido de una revolución social, la necesariedad del auge y paralelamente la sustitución del modo de producción capitalista, que permitiera la socialización de los medios de producción, desterrando la explotación y la desigualdad social. El proletariado como producto del dominio de la clase dominante al liberarse, liberará a la sociedad y al abolir la desigualdad social puede crear una sociedad sin clases, en donde el Estado resulte innecesario.
1.2. El determinismo económico
Las fuerzas impulsoras de la historia social son para Marx económicas. Lo económico significaba el modo de producción, y puesto que cualquier sistema de producción lleva consigo una forma de distribución del producto social y la distribución crea una estructura de clases sociales, en donde, cada una de las cuales está determinada por su posición en el sistema.
El método mediante el cual una sociedad utiliza los recursos naturales y produce los bienes que le permiten vivir, es para Marx la fuente de su existencia. El modo de producción explica la situación política y su situación cultural en determinado momento; y los cambios en el sistema de producción explican los cambios que se producen en la política y la cultura.
Así en una economía capitalista, el respeto y defensa a ultranza de la propiedad, base del sistema productivo, constituye una premisa fundamental del orden jurídico y político.
La estructura de clases que existe en la sociedad en cualquier período, es el producto histórico que varía según las fuerzas de producción económica que la sociedad puede utilizar.
La economía se convirtió para Marx en una fuente de su análisis histórico, base para determinar las relaciones prevalecientes en cualquier sistema de producción dado, complementado por el auge y el desarrollo del sistema.
1.3. La lucha de clases e ideología
La clase era para Marx –de acuerdo a Sabine- una unidad colectiva que actúa y produce sus ideas y creencias, actuando bajo la presión de su situación en el sistema económico y social. El individuo cuenta por su participación en la clase, porque sus ideas son un reflejo de las ideas creadas por la clase.
El ser social determina la conciencia social enfatizó Marx. Son las condiciones materiales en que se desenvuelve el ser y su entorno que determinan su ideología o sus percepciones sobre el mundo. Lo importante era que la clase proletaria asumiera la conciencia de clase en sí (el ser proletario) y para sí (la reivindicación de sus libertades frente a la clase dominante).
La historia de la humanidad está determinada, en el pensamiento marxista, por la lucha de clases. Así se evidencia en el Manifiesto Comunista:
“La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases. Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros y oficiales, en una palabra, opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha constante, velada unas veces y otras franca y abierta; lucha que terminó siempre con la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases beligerantes” .
Esa nueva lucha de clases en la economía capitalista se basaba en el antagonismo entre capitalistas y proletarios. La transformación revolucionaria del modo de producción capitalista se orientaba a la abolición de la desigualdad y la propiedad al constituirse la sociedad comunista y como medio de transición el Estado socialista.
Las clases dan origen a sus ideologías propias, pero el hecho de que una creencia se origine en una clase social o sea característica de ella no supone que sea válida o no.
La teoría de la estructura de clases de Marx en las sociedades industriales modernas se conformaba por una clase media urbana y comercial, dedicada políticamente a las libertades civiles y políticas de la Revolución y proletariado industrial principalmente urbano, pero más por la seguridad económica que por la libertad política. Consideraba a estas clases como las fuerzas políticas activas en una sociedad moderna, las fuerzas entre las cuales tiene lugar principalmente la lucha de clases.
Las otras clases reconocidas por la teoría, el campesinado y la pequeña burguesía, eran consideradas por Marx como políticamente inertes, aunque en determinado momento podían estar de acuerdo con lo que hacen las dos clases activas.
1.4. La Revolución Proletaria
La revolución en Marx –según Gide y Rist - consistirá en la eliminación de la clase poseedora por la clase obrera, pero esta eliminación no necesariamente debe ser violenta; bien puede ser por el camino político y legal, si la clase obrera llega a conseguir la mayoría en el Parlamento o bien por el camino económico, si las asociaciones obreras llegan, por ejemplo, a organizar directamente todos los servicios económicos y a no dejar ya en lo sucesivo al capitalismo más que en el estado de una cáscara vacía.
El fin del capitalismo, según los autores citados, también puede venir también bajo una forma más esperada por los marxistas: en forma de una crisis económica que arrastrará consigo al capitalismo y que será la consecuencia, de suerte que éste acabará por una especie de suicidio por “autodestrucción”. Como es sabido la teoría del conflicto y cambio forman parte de la noción marxista.
Sin embargo, el marxismo no excluye la violencia, considerándola como probable, porque la sola libre acción de la evolución no bastará, sin duda, para desprender de las formas sociales antiguas las formas nuevas. Marx diría en su texto Miseria de la Filosofía que “la fuerza es la partera de toda sociedad en acción”.
La fuerza y violencia se manifiestan básicamente en aquellos antagonismos inconciliables y constituyen la base del desarrollo social.
En la sociedad capitalista es válido desobedecer las leyes, pues son producto del ambiente burgués, son una expresión de su voluntad; la revolución consistirá en sustituir esa leyes por otras, que derriben todas las estructuras de la sociedad capitalista, esencialmente la propiedad.
En el Manifiesto Comunista se indica:
“El rasgo distintivo del comunismo no es la abolición de la propiedad en general, sino la abolición de la propiedad burguesa. Pero la propiedad privada actual, la propiedad burguesa, es la última y más acabada expresión del modo de producción y de apropiación de lo producido basado en los antagonismos de clase, en la explotación de los unos por los otros. En este sentido los comunistas pueden resumir su teoría en esta fórmula única: abolición de la propiedad privada” .
2. Pensamiento económico marxista
Como se ha mencionado, Marx baso sus estudios de diversas sociedades en una interpretación materialista de la historia. Bajo este análisis el desarrollo de una sociedad debe comenzar a partir del proceso de producción, el cual, a su vez, contiene dos aspectos fundamentales: “las fuerzas de producción y las relaciones de producción” .
Las fuerzas de producción son consideradas generalmente como la suma de condiciones materiales (materias primas, herramientas, máquinas, etc.), incluida la fuerza de trabajo humana, con su conocimiento y experiencia. Las relaciones de producción son aquellas que se dan entre los seres humanos durante el proceso de producción, cambio y distribución de los bienes materiales de una sociedad. Las fuerzas de producción y las relaciones de producción forman el modo de producción.
El modo de producción constituye la estructura económica de la sociedad, y para Marx es el factor determinante, es el punto de partida de su análisis del desarrollo histórico.
Las fuerzas de producción se desarrollan y renuevan en forma constante, a la par del conocimiento humano sobre la naturaleza y el desarrollo tecnológico. Es la transformación de la naturaleza y de la mejora de las condiciones de subsistencia lo que provoca un cambio sustancial en la base.
Un determinado estado de fuerzas productivas requiere en el enfoque marxista adecuadas relaciones de producción, esto es, relaciones apropiadas que gobiernen el uso de las fuerzas productivas; por lo que, las relaciones sociales deben cambiar y ajustarse al estado de las fuerzas de producción.
Así al insertarse la tecnología e industrialización en la dinámica productiva capitalista se debieron modificar y adecuar las relaciones sociales de producción, distribución, comercio y consumo.
Para Marx, los orígenes de todo cambio histórico pueden encontrarse en el conflicto entre las fuerzas y las relaciones de producción. Cuando las últimas no corresponden a las primeras el desarrollo en una sociedad se hace más lento, así que debe acabarse con las relaciones sociales obsoletas, reemplazándolas por otras nuevas y más avanzadas.
En una sociedad de clases, siempre existirán quienes se beneficien de las antiguas relaciones de producción obsoletas y que no estarán dispuestos a abandonar sus posiciones. Por consiguiente, el resultado es una lucha entre diferentes clases sociales.
La razón por la cual existen conflictos entre las fuerzas de producción y las relaciones sociales es que éstas tienen un movimiento más lento que las primeras. El resultado inevitable es una revolución social. El viejo modo de producción (tesis) es remplazado entonces por otro nuevo (anti-tesis), que se ajuste mejor al estado de las fuerzas productivas, y que inexorablemente, será reemplazado por otro novísimo (síntesis). El proceso comienza de nuevo y sigue su decurso, hasta lograr el nivel de desarrollo económico más alto.
La superestructura social que es el otro componente de la dicotomía marxista, en donde convergen, la política, la ideología, la religión, lo jurídico, etc., está determinado por la base económica, lo que describimos anteriormente como determinismo económico.
La tesis marxista del desarrollo estriba en que al preceder el feudalismo al capitalismo, y éste al socialismo y al comunismo, con el fin de alcanzar un estado de socialismo, todas las sociedades debían pasar por las diversas etapas del desarrollo capitalista. Marx dudaba que las sociedades menos desarrolladas fueran capaces de lograr el desarrollo por sí mismas. Esos países o sociedades, Marx las consideraba primitivas e incapaces de lograr un proceso de desarrollo propio.
De acuerdo con Blomström y Hettne, para Marx el colonialismo era un mal necesario, constituía la expansión capitalista necesaria para el salto al socialismo. Era indispensable la eliminación de los modos de producción precapitalista y consolidar el capitalismo.
Marx –citado por ambos autores- en un famoso pasaje de El Capital, taxativamente manifiesta: “Las naciones industrialmente más avanzadas muestran a los menos desarrollados sólo una imagen de su propio futuro”. Marx y Engels compartían que el desarrollo, visto en la necesidad capitalista, era universal e inexorable.
Los países menos avanzados habían de elaborar un tipo de capitalismo más autónomo, similar al que más tarde desarrolló Estados unidos.
PRÓLOGO
Karl Marx tiene como sustento la filosofía hegeliana, suprimiendo de ésta en primer término el idealismo al cual el primero impregnó la tesis materialista; en segundo aspecto, sustituyó la lucha de naciones hegeliana como unidades efectivas en la historia social por la lucha de clases, radicalizando así su profetismo revolucionario.
Tomó esencialmente la dialéctica hegeliana, era su método eficaz para demostrar el desarrollo social, por lo que su filosofía al igual que Hegel se constituyó en una filosofía de la historia.
Para ambos la base de todo cambio social es la necesidad; la fuerza impulsora del cambio social es la lucha y en último lugar el factor determinante es el poder.
Para Marx la lucha que genera el desarrollo histórico social es la de clases y el poder económico es el factor determinante de los cambios superestructurales a nivel político y jurídico.
La filosofía marxista está conformada por una serie de etapas o pasos que se debían seguir para alcanzar la sociedad humana desarrollada, la que se caracteriza por una igualdad de la condiciones de vida, aboliendo las desigualdades, para lo que era necesario un cambio radical de las economías que producían plus valor, es decir, había que consolidar el Estado socialista.
1. Premisas filosóficas del Marxismo
1.1. El Materialismo Dialéctico
Marx consideraba a la dialéctica como un método lógico , el único capaz de explicar una materia de estudio en constante desarrollo y de revelar la necesidad de su desarrollo.
El materialismo marxista se identifica como científico y a pesar que los estudios sociales pudieran imitar a la física, pensaba acercándose a los positivistas, que podían alcanzar un nivel de precisión y certeza alto.
El materialismo comportaba un rechazo radical a la religión, la cual consideraba Marx como el opio del pueblo.
El materialismo dialéctico además tenía como objeto explicar el sentido de una revolución social, la necesariedad del auge y paralelamente la sustitución del modo de producción capitalista, que permitiera la socialización de los medios de producción, desterrando la explotación y la desigualdad social. El proletariado como producto del dominio de la clase dominante al liberarse, liberará a la sociedad y al abolir la desigualdad social puede crear una sociedad sin clases, en donde el Estado resulte innecesario.
1.2. El determinismo económico
Las fuerzas impulsoras de la historia social son para Marx económicas. Lo económico significaba el modo de producción, y puesto que cualquier sistema de producción lleva consigo una forma de distribución del producto social y la distribución crea una estructura de clases sociales, en donde, cada una de las cuales está determinada por su posición en el sistema.
El método mediante el cual una sociedad utiliza los recursos naturales y produce los bienes que le permiten vivir, es para Marx la fuente de su existencia. El modo de producción explica la situación política y su situación cultural en determinado momento; y los cambios en el sistema de producción explican los cambios que se producen en la política y la cultura.
Así en una economía capitalista, el respeto y defensa a ultranza de la propiedad, base del sistema productivo, constituye una premisa fundamental del orden jurídico y político.
La estructura de clases que existe en la sociedad en cualquier período, es el producto histórico que varía según las fuerzas de producción económica que la sociedad puede utilizar.
La economía se convirtió para Marx en una fuente de su análisis histórico, base para determinar las relaciones prevalecientes en cualquier sistema de producción dado, complementado por el auge y el desarrollo del sistema.
1.3. La lucha de clases e ideología
La clase era para Marx –de acuerdo a Sabine- una unidad colectiva que actúa y produce sus ideas y creencias, actuando bajo la presión de su situación en el sistema económico y social. El individuo cuenta por su participación en la clase, porque sus ideas son un reflejo de las ideas creadas por la clase.
El ser social determina la conciencia social enfatizó Marx. Son las condiciones materiales en que se desenvuelve el ser y su entorno que determinan su ideología o sus percepciones sobre el mundo. Lo importante era que la clase proletaria asumiera la conciencia de clase en sí (el ser proletario) y para sí (la reivindicación de sus libertades frente a la clase dominante).
La historia de la humanidad está determinada, en el pensamiento marxista, por la lucha de clases. Así se evidencia en el Manifiesto Comunista:
“La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases. Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros y oficiales, en una palabra, opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha constante, velada unas veces y otras franca y abierta; lucha que terminó siempre con la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases beligerantes” .
Esa nueva lucha de clases en la economía capitalista se basaba en el antagonismo entre capitalistas y proletarios. La transformación revolucionaria del modo de producción capitalista se orientaba a la abolición de la desigualdad y la propiedad al constituirse la sociedad comunista y como medio de transición el Estado socialista.
Las clases dan origen a sus ideologías propias, pero el hecho de que una creencia se origine en una clase social o sea característica de ella no supone que sea válida o no.
La teoría de la estructura de clases de Marx en las sociedades industriales modernas se conformaba por una clase media urbana y comercial, dedicada políticamente a las libertades civiles y políticas de la Revolución y proletariado industrial principalmente urbano, pero más por la seguridad económica que por la libertad política. Consideraba a estas clases como las fuerzas políticas activas en una sociedad moderna, las fuerzas entre las cuales tiene lugar principalmente la lucha de clases.
Las otras clases reconocidas por la teoría, el campesinado y la pequeña burguesía, eran consideradas por Marx como políticamente inertes, aunque en determinado momento podían estar de acuerdo con lo que hacen las dos clases activas.
1.4. La Revolución Proletaria
La revolución en Marx –según Gide y Rist - consistirá en la eliminación de la clase poseedora por la clase obrera, pero esta eliminación no necesariamente debe ser violenta; bien puede ser por el camino político y legal, si la clase obrera llega a conseguir la mayoría en el Parlamento o bien por el camino económico, si las asociaciones obreras llegan, por ejemplo, a organizar directamente todos los servicios económicos y a no dejar ya en lo sucesivo al capitalismo más que en el estado de una cáscara vacía.
El fin del capitalismo, según los autores citados, también puede venir también bajo una forma más esperada por los marxistas: en forma de una crisis económica que arrastrará consigo al capitalismo y que será la consecuencia, de suerte que éste acabará por una especie de suicidio por “autodestrucción”. Como es sabido la teoría del conflicto y cambio forman parte de la noción marxista.
Sin embargo, el marxismo no excluye la violencia, considerándola como probable, porque la sola libre acción de la evolución no bastará, sin duda, para desprender de las formas sociales antiguas las formas nuevas. Marx diría en su texto Miseria de la Filosofía que “la fuerza es la partera de toda sociedad en acción”.
La fuerza y violencia se manifiestan básicamente en aquellos antagonismos inconciliables y constituyen la base del desarrollo social.
En la sociedad capitalista es válido desobedecer las leyes, pues son producto del ambiente burgués, son una expresión de su voluntad; la revolución consistirá en sustituir esa leyes por otras, que derriben todas las estructuras de la sociedad capitalista, esencialmente la propiedad.
En el Manifiesto Comunista se indica:
“El rasgo distintivo del comunismo no es la abolición de la propiedad en general, sino la abolición de la propiedad burguesa. Pero la propiedad privada actual, la propiedad burguesa, es la última y más acabada expresión del modo de producción y de apropiación de lo producido basado en los antagonismos de clase, en la explotación de los unos por los otros. En este sentido los comunistas pueden resumir su teoría en esta fórmula única: abolición de la propiedad privada” .
2. Pensamiento económico marxista
Como se ha mencionado, Marx baso sus estudios de diversas sociedades en una interpretación materialista de la historia. Bajo este análisis el desarrollo de una sociedad debe comenzar a partir del proceso de producción, el cual, a su vez, contiene dos aspectos fundamentales: “las fuerzas de producción y las relaciones de producción” .
Las fuerzas de producción son consideradas generalmente como la suma de condiciones materiales (materias primas, herramientas, máquinas, etc.), incluida la fuerza de trabajo humana, con su conocimiento y experiencia. Las relaciones de producción son aquellas que se dan entre los seres humanos durante el proceso de producción, cambio y distribución de los bienes materiales de una sociedad. Las fuerzas de producción y las relaciones de producción forman el modo de producción.
El modo de producción constituye la estructura económica de la sociedad, y para Marx es el factor determinante, es el punto de partida de su análisis del desarrollo histórico.
Las fuerzas de producción se desarrollan y renuevan en forma constante, a la par del conocimiento humano sobre la naturaleza y el desarrollo tecnológico. Es la transformación de la naturaleza y de la mejora de las condiciones de subsistencia lo que provoca un cambio sustancial en la base.
Un determinado estado de fuerzas productivas requiere en el enfoque marxista adecuadas relaciones de producción, esto es, relaciones apropiadas que gobiernen el uso de las fuerzas productivas; por lo que, las relaciones sociales deben cambiar y ajustarse al estado de las fuerzas de producción.
Así al insertarse la tecnología e industrialización en la dinámica productiva capitalista se debieron modificar y adecuar las relaciones sociales de producción, distribución, comercio y consumo.
Para Marx, los orígenes de todo cambio histórico pueden encontrarse en el conflicto entre las fuerzas y las relaciones de producción. Cuando las últimas no corresponden a las primeras el desarrollo en una sociedad se hace más lento, así que debe acabarse con las relaciones sociales obsoletas, reemplazándolas por otras nuevas y más avanzadas.
En una sociedad de clases, siempre existirán quienes se beneficien de las antiguas relaciones de producción obsoletas y que no estarán dispuestos a abandonar sus posiciones. Por consiguiente, el resultado es una lucha entre diferentes clases sociales.
La razón por la cual existen conflictos entre las fuerzas de producción y las relaciones sociales es que éstas tienen un movimiento más lento que las primeras. El resultado inevitable es una revolución social. El viejo modo de producción (tesis) es remplazado entonces por otro nuevo (anti-tesis), que se ajuste mejor al estado de las fuerzas productivas, y que inexorablemente, será reemplazado por otro novísimo (síntesis). El proceso comienza de nuevo y sigue su decurso, hasta lograr el nivel de desarrollo económico más alto.
La superestructura social que es el otro componente de la dicotomía marxista, en donde convergen, la política, la ideología, la religión, lo jurídico, etc., está determinado por la base económica, lo que describimos anteriormente como determinismo económico.
La tesis marxista del desarrollo estriba en que al preceder el feudalismo al capitalismo, y éste al socialismo y al comunismo, con el fin de alcanzar un estado de socialismo, todas las sociedades debían pasar por las diversas etapas del desarrollo capitalista. Marx dudaba que las sociedades menos desarrolladas fueran capaces de lograr el desarrollo por sí mismas. Esos países o sociedades, Marx las consideraba primitivas e incapaces de lograr un proceso de desarrollo propio.
De acuerdo con Blomström y Hettne, para Marx el colonialismo era un mal necesario, constituía la expansión capitalista necesaria para el salto al socialismo. Era indispensable la eliminación de los modos de producción precapitalista y consolidar el capitalismo.
Marx –citado por ambos autores- en un famoso pasaje de El Capital, taxativamente manifiesta: “Las naciones industrialmente más avanzadas muestran a los menos desarrollados sólo una imagen de su propio futuro”. Marx y Engels compartían que el desarrollo, visto en la necesidad capitalista, era universal e inexorable.
Los países menos avanzados habían de elaborar un tipo de capitalismo más autónomo, similar al que más tarde desarrolló Estados unidos.
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