Que dicha sentí hoy 20 de octubre cuando vi que muchos guatemaltecos y guatemaltecas estaban esperando afuera de la puerta del Palacio Nacional, para ver los murales de Diego Rivera y Rina Lazo, con los cuales se conmemoró la gesta revolucionaria de 1944, su caída fatal en 1954 y la situación dantesca que vendría para Guatemala en los años posteriores.
Unos 50 años de historia de este país hecho arte. Y el pueblo, y nosotros, esperando recrearnos sanamente y apreciar nuestra historia. El esparcimiento cultural y conocimiento histórico político en su dimensión objetiva se ha negado a generaciones enteras producto de: la indiferencia a causa de una clase política-económica espuria, mezquina, usurpadora de lo público, sin identificación con la esfera social; una reproducción de la ignorancia y la servidumbre como efectos inexorables para la dominación política, económica e ideológica en Guatemala; un conocimiento parco o básico de la realidad histórica del país, como esquema mental para la conformación de una sociedad autómata, tal y cual es; una falta de identidad con el país y sus procesos de formación y de-formación. Todo ello se refleja en lo que existe, una sociedad acrítica, atomizada, pasiva, sin horizonte, perversamente mediatizada por el consumo y los medios de comunicación.
No hay duda que las frases coloquiales que impactaron la época e impactan aún en nuestro medio, como: las reformas del ´44 son ideas comunistas, los comunistas se comen a los niños, los indios son tontos por comer tortilla, los ricos no roban cuando llegan al poder porque no lo necesitan, para que estudiás mejor dedícate a hacer pisto, el que no roba es mula, etc.; son y serán siendo parte de nuestro imaginario, por ser una sociedad sin acceso a la cultura, al arte, a la literatura y poesía, al conocimiento fundamental-necesario de su historia. Esto incide en la forma en como nos manifestamos a nivel de país, como nos proyectamos al mundo, como materializamos las acciones políticas. Realmente analfabetos funcionales en un mundo sofisticado, en una sociedad del conocimiento, la información y la tecnología.
Volviendo al tema central. Hoy después de muchos años, me sentí muy bien con el hecho de acercarme a esos espacios de cultura, que en cualquier sociedad del siglo XXI (industrial o en desarrollo) es algo fundamental: Recorrer un feriado o día domingo para ver obras de arte de forma gratuita. Para nosotros eso es un lujo, cuando en las sociedades modernas (normales) es cotidiano disfrutar los espacios culturales de una forma moderada. Claramente aún NO somos ciudadanos -concepto básico del Estado moderno nacional-, aún somos súbditos, objetos y no sujetos deónticos.
Hoy aprecié nuevamente a mi país, revivir su historia en mi propia casa, ni siquiera ese derecho hemos tenido. Nuestro país es ejemplar, al cual uno accede más desde la lejanía. Hace años en el Museo de la Revolución en Cuba, me encontré un retrato de Fidel leyendo un periódico en la cárcel -luego de la toma del Moncada- que en la portada describía la caída de Arbenz en Guatemala; en Casa Azul, Coyoacán, vi otro retrato de Frida Kalho, quien en una de sus últimas manifestaciones -cuando languidecía e incluso la llevaban en hombros por medio de una camilla-, protestaba ante la caída del gobierno revolucionario producto de la invasión estadounidense; ver las pinturas de Mérida en la Casa Diego Rivera; apreciar el destacado trabajo de Rina Lazo como discípula de Rivera en el Museo de México; en España comúnmente me referían que Guatemala es un país muy lindo, que la gente que visitaba el sur de México le decían que obligadamente tenían que visitar Guatemala, que era sorprendente; en fin, tenemos un país tan grande y pequeño a la vez, tan admirado por afuera y tan humillado por adentro.
Finalmente, en este día cívico nacional, debemos recordar que la Revolución fue necesaria para el impulso del Estado moderno y nacional, fue un eslabón para el antagonismo de clases que se iba a desarrollar posteriormente durante más de tres décadas y que dieron paso al incipiente Estado democrático actual, es decir, la revolución era una etapa inexorable, un paso para el reencuentro no armonioso de las esferas y las capas, para impulsar una integración ideológico cultural, para mediar en las esferas públicas las contradicciones de clase. La Revolución fue un paso necesario y causal.
miércoles, 20 de octubre de 2010
lunes, 20 de septiembre de 2010
VACÍOS DEL OPIO
Él pensó que había creado la vida más añorada de todas, la más envidiable, y había construido una gran nube blanca sobre cosas blancas, entre placeres blandos y equívocos.
El amor se detuvo para enfriar su mente, para alcanzar el sano juicio perdido, para repetir momentos inasequibles por ahora. Sólo Dios sabe en los rincones en que anduvo como alma intranquila, posiblemente enfermiza para saciar el vacío y afecto.
Los alguien se convirtieron en nada, los muchos en nadie, los pocos en nulos, la grandeza en miseria, la vida probablemente en muerte deambulante, la sonrisa en pausas inexplicables de letargo.
Y ahora qué? Ahora en donde deambulará? Qué le hará ensalivar sus inquietudes, qué le otorgara ese placer efímero y obsceno. La noche se hace larga nuevamente, el día corto, la felicidad incierta. Volvió la angustia por la soledad, esa soledad construida demencialmente con base al egoísmo hedonista.
Inexplicablemente aparecen seres de otro lado, proponiendo pinceladas de cariño, pedazos de amor retorcidos en mentes obsesivas. Esas sombras de al lado no recomiendan nada, sólo están cuidando que no suceda el infortunio.
Esta vez no hallará esa panácea apetecida por lecirgo.
Opio del pueblo y para el pueblo = DEMOCRACIA.
El amor se detuvo para enfriar su mente, para alcanzar el sano juicio perdido, para repetir momentos inasequibles por ahora. Sólo Dios sabe en los rincones en que anduvo como alma intranquila, posiblemente enfermiza para saciar el vacío y afecto.
Los alguien se convirtieron en nada, los muchos en nadie, los pocos en nulos, la grandeza en miseria, la vida probablemente en muerte deambulante, la sonrisa en pausas inexplicables de letargo.
Y ahora qué? Ahora en donde deambulará? Qué le hará ensalivar sus inquietudes, qué le otorgara ese placer efímero y obsceno. La noche se hace larga nuevamente, el día corto, la felicidad incierta. Volvió la angustia por la soledad, esa soledad construida demencialmente con base al egoísmo hedonista.
Inexplicablemente aparecen seres de otro lado, proponiendo pinceladas de cariño, pedazos de amor retorcidos en mentes obsesivas. Esas sombras de al lado no recomiendan nada, sólo están cuidando que no suceda el infortunio.
Esta vez no hallará esa panácea apetecida por lecirgo.
Opio del pueblo y para el pueblo = DEMOCRACIA.
martes, 14 de septiembre de 2010
¿Celebremos nuestra Independencia?
En estos días, sin tener un precedente de la necesidad de escribir sobre la historia independentista del país, me ha inquietado la interrogante: ¿Resulta viable celebrar nuestra independencia? Y si fuese cierto ¿Qué independencia es la que festejamos?
A todas luces estos contenidos no pueden desarrollarse sin atisbar una carga ideológica. Lo que sí viene a mi mente, es que el Bicentenario mexicano y de otras naciones latinoamericanas han despertado pasiones.
Pero debe quedar claro que los gestores de las independencias latinoamericanas NO son y NUNCA han sido los líderes que obligadamente muchos de los que compartimos con las ideas de izquierda nos queremos hacer suponer. Los independentistas de esa época eran en la mayoría provenientes de los sectores comerciales o aristocráticos de nuestras naciones (Bolívar, San Martín, Pedro Molina, todos los que querramos añadir). En México, la Capitanía General de Guatemala, Venezuela, Colombia, Argentina, una naciente burguesía inspirada en los ideales de la ilustración (el marxismo no había hecho mella en ese entonces) iniciaron -unos con éxito- el proceso de consolidación de Estados nacionales (no multinacionales como queremos concebirlos ahora) que precedían de las revoluciones norteamericana y francesa.
Para nuestro caso, siempre hemos criticado que la independencia fue sólo económica y gestada por la oligarquía criolla, pero muy difícilmente hubiese venido de otro u otros sectores sociales. Y es cierto, el testimonio y estudio de grandes pensadores e historiadores nacionales así lo confirman. Es más la propia Acta de Independencia refleja la necesidad de libertad de ese grupo de la sujeción político económica española y evitar que las clases populares (sobre todo indígenas) pudiesen levantarse.
El temor a un Estado plural siempre ha estado en el imaginario político nuestro. Hasta la fecha la discriminación y racismo latente NO permiten ni siquiera conceptuar un Estado multinacional, multilingüe y multiétnico como se pretendió con las reformas constitucionales de 1999.
El propio Estado mexicano fue liberal y pseudo burgués inicialmente. Luego paso por una época en donde se quiso restaurar la monarquía de manos del emperador Maximiliano, y las luchas por la plena independencia mexicana fueron más perceptibles, complejas y cargadas de sangre. El norte mexicano pasaba también por períodos de inestabilidad y luchas intestinas por la pelea de territorios con la naciente potencia estadounidense. Una vez liberados de la invasión francesa, aconteció lo más significativo para ese país: la Revolución de 1910. Considero que es el proceso en que se consolidó la lógica dialéctica que permitió dotar a México de una mayor identidad nacional y de un proceso histórico cultural propio: el auge liberal pseudo burgués (tesis), la revuelta imperial (antitesis), la lucha revolucionaria de las clases excluidas a inicios del siglo XX, campesinos e indígenas frente a los poderes enquistados (síntesis). Quizá esos períodos de crisis profunda y desgarramiento por la patria crearon una mayor identidad socio cultural en ese país.
En Guatemala el proceso se describe menos fatídico. Existieron levantamientos pero no con la magnitud que se presentaban en el hermano país. La anexión a México, la pérdida de los territorios del sur mexicano no provocaron tanta violencia; finalmente la cesión de los mismos (merced de intereses políticos y económicos claros para la clase gobernante guatemalteca de la época) era algo natural para quienes querían seguir siendo parte del territorio mexicano (Chiapas, Campeche, Quintana Roo).
En Guatemala, las luchas intestinas se dieron más en los espacios políticos internos: la pugna entre liberales y conservadores se hizo sentir ante el derrocamiento del gobierno de Mariano Gálvez (1839) y el del General Vicente Cerna (1871) que trató de dar continuidad a la dictadura de los 30 años de Rafael Carrera.
Los territorios centroamericanos batallaron por consolidar sus repúblicas unitarias, graso error de los poderes oligárquicos de la época, frente a un mundo actual en donde la escisión resulta un mal grave frente a la globalización.
La revolución social (1944) que podía dar un espacio de mayor democratización, identidad, reivindicación de los sectores sociales (campesinos e indígenas) en Guatemala, fue derrocada vilmente por los mismos poderes paralelos (económicos, militares y foráneos) que niegan una democracia más profunda y plural hoy en día. Ese proceso lógico dialéctico anteriormente citado no hizo mella en el país.
Por ello, no resulta díficil entrever la identidad de circunstancias y hechos subrepticios que se pueden leer en El Señor Presidente de Asturias o en el Despacho Presidencial de Arévalo, para entender que el autoritarismo oligárquico y mediático guatemalteco niega cualquier oportunidad de progreso y desarrollo.
Finalmente, por eso no sabemos qué celebrar, no sabemos a quién le tenemos que agradecer esta supuesta independencia, no sabemos sí fue de beneficio para la mayoría o sólo para algunos, quizá si hubiésemos seguidos anexados a México o federados con las Provincias Unidas de Centroamérica nos hubiese ido mejor; lo que sí es que la independencia significa un amor y odio, una alegría nostálgica por una nación que todavía no sabemos de quién es, para quién es, para quiénes debe servir, si es nación o multinación?
A todas luces estos contenidos no pueden desarrollarse sin atisbar una carga ideológica. Lo que sí viene a mi mente, es que el Bicentenario mexicano y de otras naciones latinoamericanas han despertado pasiones.
Pero debe quedar claro que los gestores de las independencias latinoamericanas NO son y NUNCA han sido los líderes que obligadamente muchos de los que compartimos con las ideas de izquierda nos queremos hacer suponer. Los independentistas de esa época eran en la mayoría provenientes de los sectores comerciales o aristocráticos de nuestras naciones (Bolívar, San Martín, Pedro Molina, todos los que querramos añadir). En México, la Capitanía General de Guatemala, Venezuela, Colombia, Argentina, una naciente burguesía inspirada en los ideales de la ilustración (el marxismo no había hecho mella en ese entonces) iniciaron -unos con éxito- el proceso de consolidación de Estados nacionales (no multinacionales como queremos concebirlos ahora) que precedían de las revoluciones norteamericana y francesa.
Para nuestro caso, siempre hemos criticado que la independencia fue sólo económica y gestada por la oligarquía criolla, pero muy difícilmente hubiese venido de otro u otros sectores sociales. Y es cierto, el testimonio y estudio de grandes pensadores e historiadores nacionales así lo confirman. Es más la propia Acta de Independencia refleja la necesidad de libertad de ese grupo de la sujeción político económica española y evitar que las clases populares (sobre todo indígenas) pudiesen levantarse.
El temor a un Estado plural siempre ha estado en el imaginario político nuestro. Hasta la fecha la discriminación y racismo latente NO permiten ni siquiera conceptuar un Estado multinacional, multilingüe y multiétnico como se pretendió con las reformas constitucionales de 1999.
El propio Estado mexicano fue liberal y pseudo burgués inicialmente. Luego paso por una época en donde se quiso restaurar la monarquía de manos del emperador Maximiliano, y las luchas por la plena independencia mexicana fueron más perceptibles, complejas y cargadas de sangre. El norte mexicano pasaba también por períodos de inestabilidad y luchas intestinas por la pelea de territorios con la naciente potencia estadounidense. Una vez liberados de la invasión francesa, aconteció lo más significativo para ese país: la Revolución de 1910. Considero que es el proceso en que se consolidó la lógica dialéctica que permitió dotar a México de una mayor identidad nacional y de un proceso histórico cultural propio: el auge liberal pseudo burgués (tesis), la revuelta imperial (antitesis), la lucha revolucionaria de las clases excluidas a inicios del siglo XX, campesinos e indígenas frente a los poderes enquistados (síntesis). Quizá esos períodos de crisis profunda y desgarramiento por la patria crearon una mayor identidad socio cultural en ese país.
En Guatemala el proceso se describe menos fatídico. Existieron levantamientos pero no con la magnitud que se presentaban en el hermano país. La anexión a México, la pérdida de los territorios del sur mexicano no provocaron tanta violencia; finalmente la cesión de los mismos (merced de intereses políticos y económicos claros para la clase gobernante guatemalteca de la época) era algo natural para quienes querían seguir siendo parte del territorio mexicano (Chiapas, Campeche, Quintana Roo).
En Guatemala, las luchas intestinas se dieron más en los espacios políticos internos: la pugna entre liberales y conservadores se hizo sentir ante el derrocamiento del gobierno de Mariano Gálvez (1839) y el del General Vicente Cerna (1871) que trató de dar continuidad a la dictadura de los 30 años de Rafael Carrera.
Los territorios centroamericanos batallaron por consolidar sus repúblicas unitarias, graso error de los poderes oligárquicos de la época, frente a un mundo actual en donde la escisión resulta un mal grave frente a la globalización.
La revolución social (1944) que podía dar un espacio de mayor democratización, identidad, reivindicación de los sectores sociales (campesinos e indígenas) en Guatemala, fue derrocada vilmente por los mismos poderes paralelos (económicos, militares y foráneos) que niegan una democracia más profunda y plural hoy en día. Ese proceso lógico dialéctico anteriormente citado no hizo mella en el país.
Por ello, no resulta díficil entrever la identidad de circunstancias y hechos subrepticios que se pueden leer en El Señor Presidente de Asturias o en el Despacho Presidencial de Arévalo, para entender que el autoritarismo oligárquico y mediático guatemalteco niega cualquier oportunidad de progreso y desarrollo.
Finalmente, por eso no sabemos qué celebrar, no sabemos a quién le tenemos que agradecer esta supuesta independencia, no sabemos sí fue de beneficio para la mayoría o sólo para algunos, quizá si hubiésemos seguidos anexados a México o federados con las Provincias Unidas de Centroamérica nos hubiese ido mejor; lo que sí es que la independencia significa un amor y odio, una alegría nostálgica por una nación que todavía no sabemos de quién es, para quién es, para quiénes debe servir, si es nación o multinación?
sábado, 14 de agosto de 2010
AMOR INSACIABLE
Se conocen seres que aman insaciablemente, nunca terminan su deseo ni su excitación. Parecen de esos dioses de la antigüedad entregados en total paranoia a los placeres. Obsesivas mentes extasiadas, incontroladas.
Todavía esos seres deambulan en pleno siglo XXI. Cuando estuve en un lugar llamado San Gabriel en Madrid, me encontré a una señora hermosa que rebasaba las famosas y alegóricas cuatro décadas. Con ojos muy bellos y un busto despampanante, quien había contraído matrimonio tres veces. En ese lugar encontró a su cuarto amor. Él era chema, un señor de unos diez años menos que ella, ansioso por dedicarse a la electrónica – yo espero que su trastorno de personalidad no le juegue una mala pasada para sortear la electricidad- . La guapa señora estaba como una chiquilla de quince años entre los juegos del amor. Que rejuvenecedor ha de ser ese momento de letargo.
Una de las tardes en que solíamos juntarnos yo le vi a ella esa luz en su mirada y le dije: ¿Qué problemas ha tenido usted en la vida?. Me contestó: Mis problemas han sido porque no he sabido amar. Viéndola fijamente le dije, ese no ha sido su problema sino que a usted ama incansablemente y no ha existido la persona que pueda darle toda la pasión que su cuerpo exige. Ella sorprendida asintió rápidamente y me dio la razón. Los que permanecían alrededor de la mesa se quedaron atónitos, luego de la sorpresa que ella se había llevado y de la sonrisa que me había dado. En ese momento hubiera querido ser ese nuevo amor que ella había encontrado, para ver si ella podía calmar el ansia de amor que por meses ya a mí también me había agobiado.
Estando en el mar caribe, en la isla bonita y libre, Cuba, me encontré con una chica primorosa, que me llevaba unos diez años. Yo me pregunto ¿eso puede menguar el amor? ¿puede ser un óbice?. Como se sabe cuando el amor se suscita no importa la edad, sólo existe un cúmulo de experiencias y pericias de uno u otro lado. Esa linda morena de amplias caderas se llamaba Ernestina, le habían puesto así en honor al guerrillero heroico. Allí también me di cuenta de lo insaciable, incansable que puede ser el amor sobre todo cuando éste se da a cuarenta grados centígrados, entre una isla que invita a descubrir los ideales más espléndidos que pueden cohabitar en el ser humano: amor, solidaridad, sencillez, valentía, heroísmo.
En Madrid la ansiedad no pudo ser plenamente correspondida. El enfermizo delirio del amor se convirtió en paranoia, obsesión. Fuera de sí quise comprender al humano, su paradójica y cíclica existencia. Entre el vacío, el alma se lleno de estupor. El amor se fue desvaneciendo incluso para la propia vida. La muerte jugo con el amor inconcluso, la negación histórica, las regresiones ofuscaron su mente, pero el amor se sobrepuso a la demencia. Ahora el amor hacia la humanidad va a ser inquebrantable, esa es la nueva esperanza.
El amor llegó en sus últimas noches en Madrid, entre esas calles estrechas y pasadizos nocturnos. Entre fuentes, plazas y museos espectaculares. Allí encontró una iluminada coincidentemente llamada María. Con una sonrisa angelical lo sorprendió e hizo brotar nuevamente la imaginación, la química y la espontaneidad del amor. Ahora sólo piensa en el momento del reencuentro, en que si la vida es afable con ambos, logren sentirse nuevamente sus compatibles labios y ojos.
Ese sentimiento interno que lo hace agitarse y respirar profundo por alguien lo llevará por otros atrevidos derroteros, para que siga siendo el navegante del amor, personaje que adora poseer.
Todavía esos seres deambulan en pleno siglo XXI. Cuando estuve en un lugar llamado San Gabriel en Madrid, me encontré a una señora hermosa que rebasaba las famosas y alegóricas cuatro décadas. Con ojos muy bellos y un busto despampanante, quien había contraído matrimonio tres veces. En ese lugar encontró a su cuarto amor. Él era chema, un señor de unos diez años menos que ella, ansioso por dedicarse a la electrónica – yo espero que su trastorno de personalidad no le juegue una mala pasada para sortear la electricidad- . La guapa señora estaba como una chiquilla de quince años entre los juegos del amor. Que rejuvenecedor ha de ser ese momento de letargo.
Una de las tardes en que solíamos juntarnos yo le vi a ella esa luz en su mirada y le dije: ¿Qué problemas ha tenido usted en la vida?. Me contestó: Mis problemas han sido porque no he sabido amar. Viéndola fijamente le dije, ese no ha sido su problema sino que a usted ama incansablemente y no ha existido la persona que pueda darle toda la pasión que su cuerpo exige. Ella sorprendida asintió rápidamente y me dio la razón. Los que permanecían alrededor de la mesa se quedaron atónitos, luego de la sorpresa que ella se había llevado y de la sonrisa que me había dado. En ese momento hubiera querido ser ese nuevo amor que ella había encontrado, para ver si ella podía calmar el ansia de amor que por meses ya a mí también me había agobiado.
Estando en el mar caribe, en la isla bonita y libre, Cuba, me encontré con una chica primorosa, que me llevaba unos diez años. Yo me pregunto ¿eso puede menguar el amor? ¿puede ser un óbice?. Como se sabe cuando el amor se suscita no importa la edad, sólo existe un cúmulo de experiencias y pericias de uno u otro lado. Esa linda morena de amplias caderas se llamaba Ernestina, le habían puesto así en honor al guerrillero heroico. Allí también me di cuenta de lo insaciable, incansable que puede ser el amor sobre todo cuando éste se da a cuarenta grados centígrados, entre una isla que invita a descubrir los ideales más espléndidos que pueden cohabitar en el ser humano: amor, solidaridad, sencillez, valentía, heroísmo.
En Madrid la ansiedad no pudo ser plenamente correspondida. El enfermizo delirio del amor se convirtió en paranoia, obsesión. Fuera de sí quise comprender al humano, su paradójica y cíclica existencia. Entre el vacío, el alma se lleno de estupor. El amor se fue desvaneciendo incluso para la propia vida. La muerte jugo con el amor inconcluso, la negación histórica, las regresiones ofuscaron su mente, pero el amor se sobrepuso a la demencia. Ahora el amor hacia la humanidad va a ser inquebrantable, esa es la nueva esperanza.
El amor llegó en sus últimas noches en Madrid, entre esas calles estrechas y pasadizos nocturnos. Entre fuentes, plazas y museos espectaculares. Allí encontró una iluminada coincidentemente llamada María. Con una sonrisa angelical lo sorprendió e hizo brotar nuevamente la imaginación, la química y la espontaneidad del amor. Ahora sólo piensa en el momento del reencuentro, en que si la vida es afable con ambos, logren sentirse nuevamente sus compatibles labios y ojos.
Ese sentimiento interno que lo hace agitarse y respirar profundo por alguien lo llevará por otros atrevidos derroteros, para que siga siendo el navegante del amor, personaje que adora poseer.
jueves, 22 de julio de 2010
XV AÑOS DE PRIMAVERA ACADÉMICA
Considero que estaría inconclusa mi pasión de escribir mis pasiones, si no hago alusión al XV aniversario de la Jornada Matutina de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Tricentenaria, Autónoma y Nacional Universidad de San Carlos de Guatemala. Quiero reencontrarme no con el egresado, profesional o profesor, quiero recordar a Luis Cáceres, al güicho que tanto gozó, se esforzó y sus lágrimas derramó en esos espacios de libertad llamadas aulas universitarias.
Claramente me recuerdo de esa mañana, en esa madrugada de mediados de enero de 1995, las inscripciones de la Universidad se daban en la Escuela de Formación de Profesores de Enseñanza Media (EFPEM), en esos salones y aulas que nos remontan a la clásica trinchera revolucionaria de fines de los ´70 e inicios de los ´80.
Días antes en un lugar bohemio de mi colonia en la venta de papas y chelas del "Ivo", con mis mejores amigos de la colonia, recuerdo muy bien a uno de ellos, el hoy Doctor Oliver Varela me enseñó una publicación que había salido en la prensa sobre la apertura de la jornada matutina en la Facultad, para curiosidad de muchos decía "cupo limitado". Mi amigo me dijo, en la mañana se aprovechan más las clases, era que te metieras. Mi hermano Jorge e Igor, que querían entrar en Ciencias Económicas, me sugerían ir a la tarde, "iba a ver más chingadera" como decimos en guate.
Pero retorno, ese día alrededor de las 9.00 am en EFPEM, no recuerdo quien o quienes llegaron, talvez eran de la Asociación, anunciaron que se podían hacer entrevistas en el S-2 para quienes quisieran estudiar en la mañana. Con cierta imprecisión nos dijeron que el cupo iba a ser para 100 personas, pues estaban buscando buenos estudiantes para iniciar un nuevo proyecto en la Facultad. Imagínense empezamos posiblemente como un proyecto y hoy somos toda una "institución académica" per se.
Al llegar al S-2, en esas famosas banquetas y árboles que lo rodean, donde acostumbramos a esperar a los profesores, las novias o los amigos, había otra gran cola. Creo que como augurio convergimos ese día un grupo de chicos extrovertidos, la mayoría con ganas de estudiar y prepararse bien. Recuerdo claramente a Fernando Sánchez, quien pronosticando su liderazgo estudiantil empezo a organizar a los estudiantes para dirigirnos con orden a la entrevista; otra compañera que se distinguía por su carácter fuerte también intervinó abruptamente. Yo iba con Rony Aguilar y con él esperamos pacientemente, posiblemente yo quería dar mi imagen de egresado salesiano, todavía cada uno de nosotros llegamos con el orgullo del colegio, instituto o localidad de donde habíamos dejado los zapatos de chirices adolescentes. Miraba que habían unas compañeras muy bonitas, nunca imaginé que con muchas de ellas nos iba unir una historia de universidad y profesión.
Entre en la coordinación de la jornada, no habían divisiones ni computadoras, unos sofás anaranjados eran parte de la parca estética; sólo unos escritorios con dos profesores al fondo. Cada uno con sus lentes y postura seria, ellos eran el licenciado Rafael Godínez y el licenciado Francisco Flores. Me entrevistó el licenciado Flores, Decano de la época. Me hizo preguntas generales de mi formación y recuerdo que me preguntó si tenía algún familiar abogado, con orgullo recalqué a mi abuelo, Jorge Cáceres Soberanis, quien fuera líder revolucionario, profesor ilustre y progresista de la Facultad. Luego de la entrevista, se aceptó mi ingreso.
Con entusiasmo llegué a esta manifestación de la academia, la jornada matutina. Me recuerdo con gran entusiasmo a mis primeros compañeros de grupo de estudio, Ana María, Karla, Sandra, Yasmín, Gaby, Fernando y Rony; luego Nelly, Ivanova, Wendy, Carlos, Mauricio y todos con quienes compartimos días y noches de esfuerzo y disciplina. Con gusto disfrutamos las primeras clases científicas-sociales y profundas de Edna González y Rosario Gil. Con muchos de mis compañeros de I Promoción admiramos esa formación histórica materialista que nos impregnaron. Es algo que a pesar de los cambios del pensamiento mundial nos ha servido como herramienta básica para la comprensión de la fenomenología social.
Aunado a las clases vino el primer amor, la primer obra de teatro, la primer revista, el primer festival cultural el 22 de mayo en honor del día del estudiante universitario, el viaje al Festival Internacional de la Juventud en La Habana Cuba, todos con el apoyo inquebrantable de nuestro coordinador, maestro, nuestro gurú o xamán Rafael Godínez.
Pero la academia e incidencia universitaria iniciaba, nuestra labor critica se consolidó con la llegada del Dr. Fernando Velásquez, en las clases de Lógica Jurídica, Teoría del Estado y Filosofía Política, con los cursos de Derecho Público del licenciado Rafael Godínez. La conquista del concepto de los de la "mañana" se empezo a dar luego de incursionar -con el apoyo de la licenciada Brenda Quiñones- en las universidades privadas, donde destacamos como gente pensante y propositiva. En la misma cuna de la Universidad Francisco Marroquín, la "marro", unos apocalípticos como nos llamó el Dr. Velásquez llegamos a debatir las ideas apologistas del liberalismo económico. Eso fue como una primera luz de eso que crecía con éxito y hacia eco en todas las universidades del país, la "jornada de la mañana de Derecho".
Las demás promociones vinieron con el mismo entusiasmo, siguiendo y mejorando el camino trazado, con los alti bajos que probablemente pasamos en la U. A los citados profesores se agregaron otros también de gran valor, Ricardo Alvarado, Carlos Larios, Otto García, Iván Romero, Ovidio Parra Vela, y todos con quienes cada uno de nosotros hemos tenido una experiencia valuable desde la academia.
Es gratulante saber que en la actualidad muchos de los estudiantes previo al grado hacen estudios especializados dentro y fuera de Guatemala; es grato saber de egresados de la jornada matutina estudiando sus post-grados en la San Carlos, Universidades Privadas del país, en Malta, Suiza, Japón, Corea del Sur, España, Chile, México, Estados Unidos, y en la mayoría de casos con felicitaciones y méritos académicos, como paso con Carol Quiroz y Lester Ortega, entre otros; otros egresados que ocupan puestos de alto nivel directivo en bufetes competitivos, bancos y aseguradoras, empresas privadas, funcionarios públicos, como profesores de grado y post-grado, la mayoría de ellos con un promedio de 27 a 32 años.
Definitivamente compañeros, no somos ni fuimos un proyecto, no somos un colegio, no somos un horario para estudiar, la jornada matutina de la Facultad de Derecho de la Universidad de San Carlos, se ha constituido en un espacio inmanente de academia, incidencia y formación que trasciende en las universidades y sociedad guatemalteca.
Finalmente, sabemos que en las grandes cosas existen grandes personas, por eso en este quince aniversario de primavera académica queremos darle gracias especiales a nuestro MAESTRO RAFAEL GODÍNEZ y a todos los alumnos y alumnas, profesores que con sus virtudes y valores han hecho de la jornada matutina de la Facultad de Derecho una INSTITUCIÓN ACADÉMICA PER SE.
Muchas gracias¡¡
Claramente me recuerdo de esa mañana, en esa madrugada de mediados de enero de 1995, las inscripciones de la Universidad se daban en la Escuela de Formación de Profesores de Enseñanza Media (EFPEM), en esos salones y aulas que nos remontan a la clásica trinchera revolucionaria de fines de los ´70 e inicios de los ´80.
Días antes en un lugar bohemio de mi colonia en la venta de papas y chelas del "Ivo", con mis mejores amigos de la colonia, recuerdo muy bien a uno de ellos, el hoy Doctor Oliver Varela me enseñó una publicación que había salido en la prensa sobre la apertura de la jornada matutina en la Facultad, para curiosidad de muchos decía "cupo limitado". Mi amigo me dijo, en la mañana se aprovechan más las clases, era que te metieras. Mi hermano Jorge e Igor, que querían entrar en Ciencias Económicas, me sugerían ir a la tarde, "iba a ver más chingadera" como decimos en guate.
Pero retorno, ese día alrededor de las 9.00 am en EFPEM, no recuerdo quien o quienes llegaron, talvez eran de la Asociación, anunciaron que se podían hacer entrevistas en el S-2 para quienes quisieran estudiar en la mañana. Con cierta imprecisión nos dijeron que el cupo iba a ser para 100 personas, pues estaban buscando buenos estudiantes para iniciar un nuevo proyecto en la Facultad. Imagínense empezamos posiblemente como un proyecto y hoy somos toda una "institución académica" per se.
Al llegar al S-2, en esas famosas banquetas y árboles que lo rodean, donde acostumbramos a esperar a los profesores, las novias o los amigos, había otra gran cola. Creo que como augurio convergimos ese día un grupo de chicos extrovertidos, la mayoría con ganas de estudiar y prepararse bien. Recuerdo claramente a Fernando Sánchez, quien pronosticando su liderazgo estudiantil empezo a organizar a los estudiantes para dirigirnos con orden a la entrevista; otra compañera que se distinguía por su carácter fuerte también intervinó abruptamente. Yo iba con Rony Aguilar y con él esperamos pacientemente, posiblemente yo quería dar mi imagen de egresado salesiano, todavía cada uno de nosotros llegamos con el orgullo del colegio, instituto o localidad de donde habíamos dejado los zapatos de chirices adolescentes. Miraba que habían unas compañeras muy bonitas, nunca imaginé que con muchas de ellas nos iba unir una historia de universidad y profesión.
Entre en la coordinación de la jornada, no habían divisiones ni computadoras, unos sofás anaranjados eran parte de la parca estética; sólo unos escritorios con dos profesores al fondo. Cada uno con sus lentes y postura seria, ellos eran el licenciado Rafael Godínez y el licenciado Francisco Flores. Me entrevistó el licenciado Flores, Decano de la época. Me hizo preguntas generales de mi formación y recuerdo que me preguntó si tenía algún familiar abogado, con orgullo recalqué a mi abuelo, Jorge Cáceres Soberanis, quien fuera líder revolucionario, profesor ilustre y progresista de la Facultad. Luego de la entrevista, se aceptó mi ingreso.
Con entusiasmo llegué a esta manifestación de la academia, la jornada matutina. Me recuerdo con gran entusiasmo a mis primeros compañeros de grupo de estudio, Ana María, Karla, Sandra, Yasmín, Gaby, Fernando y Rony; luego Nelly, Ivanova, Wendy, Carlos, Mauricio y todos con quienes compartimos días y noches de esfuerzo y disciplina. Con gusto disfrutamos las primeras clases científicas-sociales y profundas de Edna González y Rosario Gil. Con muchos de mis compañeros de I Promoción admiramos esa formación histórica materialista que nos impregnaron. Es algo que a pesar de los cambios del pensamiento mundial nos ha servido como herramienta básica para la comprensión de la fenomenología social.
Aunado a las clases vino el primer amor, la primer obra de teatro, la primer revista, el primer festival cultural el 22 de mayo en honor del día del estudiante universitario, el viaje al Festival Internacional de la Juventud en La Habana Cuba, todos con el apoyo inquebrantable de nuestro coordinador, maestro, nuestro gurú o xamán Rafael Godínez.
Pero la academia e incidencia universitaria iniciaba, nuestra labor critica se consolidó con la llegada del Dr. Fernando Velásquez, en las clases de Lógica Jurídica, Teoría del Estado y Filosofía Política, con los cursos de Derecho Público del licenciado Rafael Godínez. La conquista del concepto de los de la "mañana" se empezo a dar luego de incursionar -con el apoyo de la licenciada Brenda Quiñones- en las universidades privadas, donde destacamos como gente pensante y propositiva. En la misma cuna de la Universidad Francisco Marroquín, la "marro", unos apocalípticos como nos llamó el Dr. Velásquez llegamos a debatir las ideas apologistas del liberalismo económico. Eso fue como una primera luz de eso que crecía con éxito y hacia eco en todas las universidades del país, la "jornada de la mañana de Derecho".
Las demás promociones vinieron con el mismo entusiasmo, siguiendo y mejorando el camino trazado, con los alti bajos que probablemente pasamos en la U. A los citados profesores se agregaron otros también de gran valor, Ricardo Alvarado, Carlos Larios, Otto García, Iván Romero, Ovidio Parra Vela, y todos con quienes cada uno de nosotros hemos tenido una experiencia valuable desde la academia.
Es gratulante saber que en la actualidad muchos de los estudiantes previo al grado hacen estudios especializados dentro y fuera de Guatemala; es grato saber de egresados de la jornada matutina estudiando sus post-grados en la San Carlos, Universidades Privadas del país, en Malta, Suiza, Japón, Corea del Sur, España, Chile, México, Estados Unidos, y en la mayoría de casos con felicitaciones y méritos académicos, como paso con Carol Quiroz y Lester Ortega, entre otros; otros egresados que ocupan puestos de alto nivel directivo en bufetes competitivos, bancos y aseguradoras, empresas privadas, funcionarios públicos, como profesores de grado y post-grado, la mayoría de ellos con un promedio de 27 a 32 años.
Definitivamente compañeros, no somos ni fuimos un proyecto, no somos un colegio, no somos un horario para estudiar, la jornada matutina de la Facultad de Derecho de la Universidad de San Carlos, se ha constituido en un espacio inmanente de academia, incidencia y formación que trasciende en las universidades y sociedad guatemalteca.
Finalmente, sabemos que en las grandes cosas existen grandes personas, por eso en este quince aniversario de primavera académica queremos darle gracias especiales a nuestro MAESTRO RAFAEL GODÍNEZ y a todos los alumnos y alumnas, profesores que con sus virtudes y valores han hecho de la jornada matutina de la Facultad de Derecho una INSTITUCIÓN ACADÉMICA PER SE.
Muchas gracias¡¡
martes, 20 de julio de 2010
OCULTISMO
Quería ser lo que ya no existe;
en un jardín asediado por la guerra
siempre nacen nuevas flores y frutos,
despierta la humanidad.
Aparece un amanecer furtivo,
el canto de los ríos y
el destello de la melancolía.
Solo el anhelo y la esperanza
quedan en estos días,
inertes, conmovidos
por mentes asesinas y espurias.
Sólo el amor vencerá el futuro
sólo el amor hace grande las cosas,
sólo el amor puede derrotar
estas noches de angustia,
soledad y ocultismo.
en un jardín asediado por la guerra
siempre nacen nuevas flores y frutos,
despierta la humanidad.
Aparece un amanecer furtivo,
el canto de los ríos y
el destello de la melancolía.
Solo el anhelo y la esperanza
quedan en estos días,
inertes, conmovidos
por mentes asesinas y espurias.
Sólo el amor vencerá el futuro
sólo el amor hace grande las cosas,
sólo el amor puede derrotar
estas noches de angustia,
soledad y ocultismo.
jueves, 6 de mayo de 2010
CONTRADICCIONES DEL CAPITALISMO GLOBAL
En un estudio realizado por W. Robinson, sobre las contradicciones del capitalismo global y el futuro de la sociedad global, resalta la coyuntura acontecida a principios de la década de los ’90, derivado de las crisis del bloque socialista ante la caída de la URSS y los países de Europa del Este. El precitado analista Fukuyama declaró el “fin de la historia” y que la sociedad humana había alcanzado su punto más alto con el capitalismo liberal; sin embargo, aunque no determinó el propio fin de la Historia, se dio a entender con su afirmación, que el sistema capitalista se había impuesto de forma perenne.
No era en sí un fin de la Historia, era un nuevo acomodamiento de las condiciones históricas, que luego, empezaron a variar. La sobreproducción y el sub-consumo, como categorías propias de los períodos de auge capitalista se hicieron sentir. Provocaron el aumento de la brecha de la desigualdad y una burbuja en los sistemas financieros en países como Brasil, México, Argentina, el sudeste asiático, últimamente EUA.
Otra de las dimensiones que se explican, es la variación de la lucha de clases y naciones. Se describe la polarización entre actores, que no descansa solamente en el escenario local. Cada vez son más los movimientos anti-globalización que se han desencadenado, sobre todo, a partir de los eventos de Seattle en 1999. Los antagonismos entre naciones capitalistas se subrogan por los de las TNS.
Las mismas Naciones Unidas (UN) y los organismos internacionales recetarios de las políticas del Consenso de Washington han variado sus criterios. El ex Presidente Clinton y el anterior de UN, Kofi Annan, abogaron finalmente por una “globalización con cara humana”. Muchos economistas y líderes del propio BM y FMI, vieron la necesidad de establecer sistemas regulatorios financieros y la intervención del Estado para proteger situaciones vulnerables: Ambiente, derecho laboral, seguridad social, etc.
Joseph Stiglitz, antiguo funcionario del BM y Premio Nobel de Economía (2001) ha planteado algunas lecciones derivadas de la crisis del capital: el mercado global no se autocorrige y que la desregulación y el crecimiento incontrolados pueden socavar el sistema como tal.
Otro aspecto interesante, es el concepto de hegemonía, considerado –desde Gramci- como el elemento de dominación de la sociedad capitalista, para asegurar su estabilidad y el orden en una sociedad global (control social - Estado gendarme).
Ante esto, aparecen posiciones más renovadas de izquierda, Dos Santos y Gunder Frank, quienes hacen crítica de los modelos convencionales de desarrollo y plantean básicamente que el subdesarrollo es una condición creada por la ruptura en la continuidad de las etapas del feudalismo al capitalismo, en razón de la invasión colonial por los países industrializados hacia los considerados subdesarrollados.
Guatemala adoptó las políticas de austeridad y desincorporación de bienes públicos a mediados de los años ´90. Los resultados fueron los mismos: Aumento de la desigualdad, acumulación de capital privado, formación de monopolios y oligopolios en sectores claves de la economía (telecomunicaciones, hidrocarburos, energía) y ningún incremento de los índices de desarrollo humano, durante el período de adaptación al modelo.
No era en sí un fin de la Historia, era un nuevo acomodamiento de las condiciones históricas, que luego, empezaron a variar. La sobreproducción y el sub-consumo, como categorías propias de los períodos de auge capitalista se hicieron sentir. Provocaron el aumento de la brecha de la desigualdad y una burbuja en los sistemas financieros en países como Brasil, México, Argentina, el sudeste asiático, últimamente EUA.
Otra de las dimensiones que se explican, es la variación de la lucha de clases y naciones. Se describe la polarización entre actores, que no descansa solamente en el escenario local. Cada vez son más los movimientos anti-globalización que se han desencadenado, sobre todo, a partir de los eventos de Seattle en 1999. Los antagonismos entre naciones capitalistas se subrogan por los de las TNS.
Las mismas Naciones Unidas (UN) y los organismos internacionales recetarios de las políticas del Consenso de Washington han variado sus criterios. El ex Presidente Clinton y el anterior de UN, Kofi Annan, abogaron finalmente por una “globalización con cara humana”. Muchos economistas y líderes del propio BM y FMI, vieron la necesidad de establecer sistemas regulatorios financieros y la intervención del Estado para proteger situaciones vulnerables: Ambiente, derecho laboral, seguridad social, etc.
Joseph Stiglitz, antiguo funcionario del BM y Premio Nobel de Economía (2001) ha planteado algunas lecciones derivadas de la crisis del capital: el mercado global no se autocorrige y que la desregulación y el crecimiento incontrolados pueden socavar el sistema como tal.
Otro aspecto interesante, es el concepto de hegemonía, considerado –desde Gramci- como el elemento de dominación de la sociedad capitalista, para asegurar su estabilidad y el orden en una sociedad global (control social - Estado gendarme).
Ante esto, aparecen posiciones más renovadas de izquierda, Dos Santos y Gunder Frank, quienes hacen crítica de los modelos convencionales de desarrollo y plantean básicamente que el subdesarrollo es una condición creada por la ruptura en la continuidad de las etapas del feudalismo al capitalismo, en razón de la invasión colonial por los países industrializados hacia los considerados subdesarrollados.
Guatemala adoptó las políticas de austeridad y desincorporación de bienes públicos a mediados de los años ´90. Los resultados fueron los mismos: Aumento de la desigualdad, acumulación de capital privado, formación de monopolios y oligopolios en sectores claves de la economía (telecomunicaciones, hidrocarburos, energía) y ningún incremento de los índices de desarrollo humano, durante el período de adaptación al modelo.
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